qué es, especificaciones y cómo gestionarla

La ansiedad es una emoción humana que, aunque precisa, muchas personas asocia con trastornos sicológicos y razón no les falta. La ansiedad extrema puede traer consigo psicopatología diversa, problemas de salud física y mental que nos pasan factura.

Hay un tipo de ansiedad que, de primeras, parece que sirve para continuar adelante, funcionar apropiadamente en nuestro día a día. Esta, que la llaman ansiedad altamente servible, da la impresión de que no es mucho más que trabajar bajo un poco de presión pero, con el tiempo, trae consigo ciertos problemas.

Hoy vamos a ver en qué consiste este peculiar inconveniente que, aunque hoy no se considera un trastorno, todo parece indicar que puede ser un aspecto de riesgo para enseñar un trastorno de ansiedad.

¿Qué es la ansiedad enormemente funcional?

La ansiedad es una emoción común. Hay quienes la consideran una emoción intrínsecamente negativa, si bien otros estiman que, en su justa medida, sirve para poder hacer en frente de las demandas de la vida, preparándonos para encararnos a instantes en los que se deberá movilizar muchos elementos para poder escapar del paso. Sin embargo, se conoce que la ansiedad extrema puede traer consigo trastornos mentales y, de hecho, en el DSM-5 hay un conjunto específico para los trastornos de ansiedad.

En los últimos tiempos se fué hablando de un tipo de problemática que, si bien no se considera un trastorno mental genuino, sí que puede traer consigo ciertos problemas y malestar psicológico de moderado a intenso: la ansiedad altamente funcional. Como su nombre viene a sugerir, hablamos de un tipo de ansiedad en el que la persona marcha aparentemente bien en su historia cotidiana, más que nada en el campo laboral, sin bloquearse ni ingresar en pavor al tener que realizar sus menesteres.

Se podría decir que son personas que alcanzan funcionar bastante en las obligaciones del día a día, pese a enseñar unos niveles de ansiedad alarmantes. La gente con ansiedad altamente funcional, vistas desde fuera, cumplen con el cliché de persona trabajadora y exitosa: llega al trabajo pronto, con un aspecto inmaculado, siempre cumplidora con las fechas de distribución, jamás se ausenta en el trabajo y, a pesar de tener mil y un compromisos, los cumple todos.

Pero tras esta testera de alto rendimiento y productividad hay una persona que tiene temor al fracaso, a decepcionar a las personas de su entorno familiar y laboral, sobre todo a aquellas que le asistieron a conseguir el trabajo o que han estado apoyándola.

Padece un nerviosismo extremo, una necesidad casi patológica de cumplir, pero eso suponga tener que quitarse tiempo para sí. En verdad, los momentos en los que no está trabajando los puede vivir como momentos en los que pierde el tiempo, sintiéndose culpable por no estar utilizando para adelantar trabajo.

El beneficio de ser un individuo con ansiedad enormemente servible es que se es muy productivo, pero la lista de desventajas anula los pros. Estas personas se preocupan bastante por quedar bien con todo el mundo, tienen la posibilidad de hablar demasiado, padecer tics alterados, sobrepensar las cosas y pierden mucho tiempo al llegar muy temprano al trabajo o a sus compromisos. Además de esto, suelen necesitar reafirmación en todo cuanto hacen, poniéndose en el peor de los niveles si sienten que no están cumpliendo con lo que creen que la gente espera de ellos, inútiles de disfrutar actualmente y sufriendo inconvenientes del sueño.

Las personas con ansiedad altamente servible pueden padecer mucho en su vida personal porque no es con la capacidad de parar la máquina, reposar un poco y gozar de su vida pese a que se encuentre agotada. Estando con la familia y amigos, así sea en una asamblea, tratando de gozar del aire libre o jugando en la playa, no puede evitar que su cabeza esté en otro lado, pensando en las tareas atentos, en obligaciones del trabajo, en cuánto le queda pendiente para dar un emprendimiento o para redactar un informe.

Quienes presentan este peculiar género de ansiedad bien tienen la posibilidad de ser tildadas de “perfeccionistas” y ser vistas como individuos que tienden a estar estresados de manera natural, personas con mucho neuroticismo. Cómo emanan una imagen de éxito, a la mínima que se quejan y se preocupan de su salud mental, puede que su entorno les afirme que son muchos exagerados, dramáticos incluso y que, como al fin y al cabo trabajan bien, “¿qué inconveniente habrá?”.

Servible al comienzo, trastorno al final

La ansiedad enormemente funcional no es un trastorno psicológico. Si bien el ser altamente eficaz en el campo laboral se puede ver como una ansiada ventaja, que esto implique llevarlo a cabo a costa de la vida familiar, social y el ocio provoca que la persona con este género de ansiedad se prive de experiencias importantes con familiares, amigos y otra gente importantes de su entorno.

Es posible que admitamos que somos de este modo, que el tener ansiedad es algo normal en nuestras vidas y que es poco lo que se le puede hacer. Sin embargo, la ansiedad mantenida por largo tiempo y de forma constante puede traer consigo problemas mucho más graves, como por servirnos de un ejemplo el enseñar un trastorno de ansiedad auténtico, aparte de enseñar síntomas psicosomáticos como problemas gastrointestinales, dermatológicos, cardiovasculares…

Ser muy eficaz en nuestro puesto de trabajo está muy bien, pero si esto nos piensa malestar psicológico y no nos permite disfrutar de la vida, entonces estamos frente a un inconveniente que lo más probable requiera asistencia psicológica. Asistir a un sicólogo por esto no ha de ser visto como una exageración o un síntoma de debilidad, sino como una forma de aprender a administrar mejor la ansiedad que, si se le deja campar a sus anchas, nos puede jugar una mala pasada.

Es esencial entender que nuestro valor como persona no lo vamos a encontrar en una lista de tareas realizadas en nuestro puesto de trabajo, ni que nuestra autovaloración ni autorrealización dependen de forma exclusiva de la presión a la que estemos sometidos en el empleo. La salud física y mental son aspectos muy importantes a cuidar, además de nuestra familia y amigos, esferas de nuestra vida que nos ofrecerán exitación y que, de ser un ambiente sano y funcional, van a funcionar como factor de protección frente a un trastorno de ansiedad.

¿Qué tenemos la posibilidad de hacer?

A parte de acudir a un sicólogo para asegurarse de que el inconveniente no vaya a mucho más, son múltiples los pequeños cambios que tenemos la posibilidad de incorporar en nuestro día a día que nos servirán para reducir la ansiedad altamente funcional a la vez que seguimos siendo personas funcionales en nuestro trabajo.

1. Estudiar a decir “no” en el trabajo

Sí a esto, sí a aquello, sí a lo otro… este tipo de frase es muy habitual en la gente con ansiedad enormemente funcional, quienes admiten todos y cada uno de los reportes, proyectos, reuniones y demás tareas laborales que su jefe u otro compañero le piden que lleve a cabo.

Ha llegado el instante de decir que no. Toca poner límites, fijándonos en de qué manera nos sentimos cuando nos dicen si amablemente tenemos la posibilidad de realizar tal emprendimiento o tal informe. Cierto que cuesta decirle “no” a un jefe, pero si lo que nos solicita está fuera de nuestras obligaciones es recomendable dejárselo a otro o, al menos, dejarlo para más tarde.

Una aceptable forma de eludir esta sobresaturación de obligaciones laborales es cambiar el “sí” inicial por un “en el momento en que me organice, te lo confirmo”; así no nos ponemos esa carga y si observamos que disponemos un hueco, un instante que nos deje llevar a cabo eso con tranquilidad y sin prisas, entonces lo cogemos libremente.

2. Anotar el reposo en la agenda

Si eres una de esas personas con inclinación a trabajar demasiadas horas consecutivas, una buena opción para ponerle “stop” es marcar en tu propia agenda el tiempo para el reposo o para el ocio y, claro está, respetarlo.

La gente con ansiedad enormemente servible acostumbran a respetar las tareas que se apuntaron en la agenda y esta, si bien sea reposar, asimismo se debe ver como una mucho más a cumplir. Apuntándola estableces deber contigo, dejando un tiempo para tu cuidado y reposo laboral. Es altamente recomendable dejarse un día completo a la semana para reposar.

3. Desplazar el cuerpo

Hacer ejercicio es fundamental para nuestra salud física y mental, pero en ocasiones no nos ofrece tiempo para ello. La sensación de que no se tiene tiempo para nada es común en la gente con ansiedad altamente funcional, conque una opción alternativa al ejercicio usual es hacer estiramientos.

Con tan solo unos 15 minutos de estiramientos, con respiraciones conscientes y seguidos de unos cuantos minutos caminando o realizando actividad física despacio puedes combatir la sensación de ansiedad.

Si por el otro lado disponemos de mucho más tiempo o nos motivamos para realizar ejercicio más intenso ¡adelante!, toda actividad física asiste para aliviar la mente y, por consiguiente, nos quita un tanto la ansiedad.

4. Desconectar para conectar contigo

En el momento en que pensamos en una persona muy pendiente de su trabajo se nos viene a la mente un sujeto que está cada dos por tres consultando su correo, los mensajes de chat o mirando a conocer si ha recibido una llamada. Aunque se esté en la hora de reposo, tener los gadgets encendidos no permite a las personas con ansiedad altamente servible olvidarse del trabajo, motivo mucho más que de más para elegir apagarlos todos y desconectar verdaderamente.

En el final del día, al terminar de trabajar o en el momento del reposo, deja el móvil inteligente, el pc, la tablet y cualquier aparato y tómate el tiempo preciso para realizar algún hábito satisfactorio. Ya sea leer, percibir música, meditar, llevar a cabo macramé o lo que sea, hazlo sin tener el móvil conectado. Desconecta para conectar contigo mismo.

4 claves para conocerte mediante tu ciclo menstrual

Las mujeres nos pasamos menstruando una media de 35 años durante nuestra vida… eso son bastantes años, ¿verdad? Lo que no todas las mujeres saben es que el período menstrual es una gran manera de conocerse.

Te traigo las claves para conocerte mediante tu ciclo menstrual: descubrirás de qué manera potenciar cada etapa, tal como apps y lecturas recomendadas.

Las 4 fases del ciclo menstrual

El ciclo menstrual es una gran herramienta de auto-conocimiento pues nos influye, aunque no nos determina, a nivel físico, sensible y mental.

Las mujeres somos cíclicas y, consecuentemente, no estamos del mismo modo en cada momento. Si prestamos atención a nuestra evolución, encontraremos multitud de provecho y ocasiones que aprovechar. Veremos qué ocurre en cada fase.

El período se compone de 4 fases, y no solo del sangrado, como acostumbramos a opinar. En cada una de esas fases hay una producción de hormonas y neurotransmisores diferente. El período completo dura entre 28 y 29 días de media.

Si bien muchas son las hormonas que contribuyen, las mucho más importantes son la progesterona y el estrógeno; esto causa que en las distintas fases se puedan ver tendencias físicas y emocionales, pero… ¡ojo! Tienen la posibilidad de cambiar entre mujer y mujer.

1. Etapa Preovulatoria o folicular

Suben los niveles de estradiol, que es un tipo de estrógeno y el óvulo medra y se lleva a cabo.

¿Esto en qué se traduce?

En un mayor deseo sexual, bienestar y placer. En esta etapa del mes estamos mejor. También descansamos mejor y la piel y el pelo se ven más saludables. Estamos mucho más energéticas y optimistas. Nos apetece el cambio, lo nuevo, crear…

2. Ovulación

El folículo del óvulo se hincha y se rompe para dejar en libertad un ovocito, que puede ser o no fecundado.

¿Esto en qué se traduce?

Tendemos a estar mucho más tranquilas. Incrementa nuestra autoestima y poseemos más ganas de estar con gente. Nos sentimos más guapas y con mayor deseo sexual.

3. Etapa Premenstrual o lútea

Si no hay fecundación, el folículo vacío se convierte en el llamado cuerpo lúteo. Empieza a predominar la progesterona.

¿Esto exactamente en qué se traduce?

En irritabilidad y conflictos. Asimismo podemos conectar más con aquello que requerimos cambiar en nuestra vida. Nos volvemos mucho más reflexivas, introvertidas e intuitivas.

Expresamos de manera más emotiva cosas que ya nos preocupaban. Nos sintonizamos mejor con nuestro entender interior y con lo que no queremos en nuestra vida. Para finalizar, nos volvemos más dormilonas.

4. Sangrado

El cuerpo lúteo se degrada y el tejido endometrial se expulsa, de ahí que es que sangramos.

¿Esto exactamente en qué se traduce?

No es momento de actuar, esta fase invita al recogimiento y la tristeza. El cuerpo está haciendo un enorme esfuerzo metabólico y consecuentemente, necesitamos almacenar reposo y estar tranquilas.

Cómo impulsar cada fase en tu propio beneficio

A pesar de que cada mujer y cada cuerpo es un mundo, sí tenemos la posibilidad de establecer de forma general las próximas estrategias.

Tenemos la posibilidad de realizar de la fase preovulatoria un periodo de tiempo de reflexión y decisión; nuestra ovulación tiende a ser un óptimo instante para expresarnos, abrirnos.

Mientras que estemos premenstruales tenemos la posibilidad de explotar para conectar con las cosas que no nos gustan y a las que queremos poner límites.

Finalmente, la etapa menstrual es buen momento para proseguir aprendiendo a parar y respetar nuestro ritmo.

4 Aplicaciones y 4 libros recomendados sobre el período menstrual

Hay multitud de libros que abordan el tema desde muy diferentes ópticas. Algunos ejemplos.

  • Period Repair Manual, de Lara Briden: este es un buen manual de cabecera, contiene explicaciones muy sencillas y completas sobre desarreglos recurrentes.
  • Woman Code, de Alissa Viti: la autora es nutricionista, y en su libro habla sobre salud hormonal, construyendo un procedimiento propio.
  • Luna roja, de Miranda Gray: es una lectura bastante más poética, cargada de mitos, leyendas, cuentos y metáforas que te harán conectar con la ancestral sabiduría femenina.
  • Yo menstrúo, un manifiesto, de Erika Irusta: la autora nos charla sobre el período menstrual desde una postura activista. Se trata de la primera pedagoga menstrual en España.

Ciertas aplicaciones útiles en el momento de estudiar a registrar tu período son: Clue, Flo, Period calendar, y Woman Log.

Para terminar…

Todos y cada uno de los días son un buen instante para conocernos mejor. Tanto con la colaboración de nuestro cuerpo (y esto incluye nuestro ciclo) como a través de otras vías.
Conocerte te ayuda a centrar tu vida y mejora tus relaciones. ¿A qué esperas?

Isabel Zanón Orgaz

Si sientes que es el instante de profundizar en tu conocimiento de ti misma, puedes llevarlo a cabo de mi mano.

La relevancia de la familia en la salud mental

La familia condiciona de qué forma somos en varios aspectos. Nuestros progenitores, hermanos, abuelos y hasta tíos y primos nos enseñan valores, prácticas, nuestra lengua materna y forma de relacionarnos con los demás, puntos que conforman nuestra identidad y personalidad.

Sin embargo, para bien o para mal la familia asimismo condiciona nuestra estabilidad emocional, ofreciéndonos un ambiente permanente y saludable en el que nos podemos desarrollar de manera correcta o, por contra, un entorno marcado por la inseguridad y también incerteza, que nos desequilibra.

La importancia de la familia en la salud psicológica es un hecho, una realidad que vamos a examinar y investigar ahora.

¿Por qué importa la familia en la salud psicológica?

La familia ejercita un papel primordial en la vida de la mayor parte de las personas. No son pocas las ocasiones en las que se toman decisiones importantes dependiendo de la familia, de lo que nos ha enseñado durante la vida, de su confort y de la manera de qué manera nos enlazamos con ella una vez somos mayores.

Las relaciones con nuestro núcleo familiar determinan mucho nuestra forma de ser y de qué manera nos enlazamos con otras personas, siendo un aspecto que repercute bastante también en nuestra salud mental.

En todas las familias se dan acontecimientos que ponen a prueba nuestra salud psicológica y la condicionan. Hay mucho más leves, como puede ser una discusión momentánea entre nuestros padres, y hay de más serios, como puede ser un divorcio o la pérdida de un padre a temprana edad. Vivir estas situaciones cuando se es pequeño influye en nuestra seguridad sensible, pudiéndose vivir de forma singularmente intensa y, en el caso de no acabar bien, desembocar en inconvenientes psicológicos.

La familia: un entorno que condiciona nuestra vida

La familia es un ambiente que condiciona nuestra vida y, claro está, nuestra salud psicológica. El medio ideal para que una persona se expanda siempre es la familia sana y funcional, ajeno de cuál sea su composición y si hay lazos de sangre o no entre sus integrantes. A día de hoy sabemos que visto que una familia tenga un papá y una mamá, sea monoparental o se trate de un matrimonio homosexual no condiciona la salud del individuo, sino más bien el estilo parental que ejerzan los progenitores para con sus hijos.

Toda familia servible es aquella donde los padres y mamás saben educar bien a sus hijos, los crían en un entorno en el que el cariño y el amor está bien presente, pero sin dejar que los pequeños y niñas hagan todo lo que les venga en gana. La clave está en saber dar amor al unísono que se es responsable en el precaución de los pequeños, aplicando un sistema democrático de crianza, y cumpliendo las tres principales funciones que todo buen padre y madre debe cumplir: protección, precaución y aprecio.

Si de pequeños nos brindaron protección, precaución y aprecio de manera adecuada, asimismo aprendimos que son aquello que le debemos ofrecer a nuestros hijos, lo que funciona como aspecto de protección tanto en el momento de que desarrollemos trastornos mentales como que lo desarrollen nuestros hijos. En cambio, si estas necesidades no nos fueron cumplidas, es más difícil que se las ofrezcamos a nuestros hijos sin asistencia de otros compañeros en la crianza, puesto que no se puede ofrecer aquello que no poseemos ni nos llega, a noser que lo aprendamos de forma consciente y facultativa una vez somos adultos.

Que hayamos achicado a tres funciones básicas la crianza no significa que estas sean simples. Dar protección, cuidado y aprecio a nuestros hijos y también hijas es una tarea complicada, que requiere de una profunda reflexión, paciencia y autoconocimiento, con tal de detectar fallos que podamos cometer en nuestra forma de criar que, aunque no nos demos cuenta, pueden afectar de forma muy negativa a la salud de nuestros hijos. Si bien todos los buenos padres desean lo destacado para sus hijos, esto no quiere decir que lo cumplan, aunque no lo hagan con mala intención.

Por servirnos de un ejemplo, comentarios como “andas tonto”, “no me seas dramática”, “lo podrías realizar mucho mejor” y demás, lejos de “motivarlos” puede lograr que piensen que no valen nada, que no son valorados ni por sus padres y, sabiendo la relevancia que adquieren nuestros progenitores y otras figuras de autoridad en nuestro crecimiento, esto daña mucho en su salud psicológica, en especial en su autovaloración, autoconcepto y forma de relacionarse con el resto.

Además, los hijos, sean niños o jovenes, aprenden a comportarse según lo que ven en sus progenitores. Si un hijo o hija se comporta de manera irrespetuosa con sus progenitores, lejos de meditar que es porque es mala persona o por el hecho de que es una oveja negra, es bastante probable que se comporte así por el hecho de que considera que sus padres no lo respetan o, asimismo, por el hecho de que sus progenitores se han comportado de manera irrespetuosa tanto con él como con otras personas del ambiente familiar, como abuelos, hermanos, tíos o primos.

Salud mental de una familia con un integrante con psicopatología

En la mayoría de las oportunidades, que un miembro de la familia presente un trastorno mental supone un duro revés para la familia, especialmente para la persona que se marcha a encargar de cuidarlo. Los familiares se pueden sentir muy estresados y estresados al ver como una persona que conocían de siempre cambia, ya no es de qué forma era antes y ahora requiere muchos cuidados. La psicopatología de un individuo cercano se vive como una pérdida y, a la vez, como la adquisición de una pesada carga.

Los familiares de personas con trastornos mentales son más propensos a experimentar sentimientos de mal y pérdida, que aunque incrementan y disminuyen a lo largo de la vida acaban convirtiéndose en un profundo y también intenso dolor crónico. Viven en una incesante montaña rusa, cuyas subidas y bajadas dependen de manera directa de las recaídas y remisiones de la psicopatología del familiar a su cargo.

Exactamente la misma las familias generalmente, las familias que tienen un integrante con un trastorno mental representan un grupo diverso. Cada integrante familiar tiene vivencias únicas, necesidades y intranquilidades diferentes. Así pues, cada familia se puede comportar de forma diferente con su familiar, dependiendo del diagnóstico y de los elementos que tengan.

Con el paso del tiempo, aunque con gran dificultad y con asistencia de psicólogos y grupos de acompañamiento, los familiares que cuidan del miembro con un trastorno mental terminan aceptando sus síntomas, aprendiendo a hacerle en oposición al trastorno y administrarlo de la mejor forma posible. No obstante, esto no les quita el profundo mal emocional, estrés y ansiedad que viven a consecuencia de tener que atender a una persona mentalmente desequilibrado, problemas que tienen la posibilidad de hacer que ellos presenten también un trastorno mental.

O sea singularmente conocido en las familias cuyo integrante con psicopatología presenta algún trastorno de la personalidad, esquizofrenia o trastorno bipolar y tiene poca conciencia de su trastorno. Es duro tener que soportar a un individuo que es incoherente en su accionar, que cambia de opinión de manera constante y que encima culpabiliza de sus errores a los demás o, incluso, se inventa que recibe algún tipo de agresión cuando, quizás, es él o ella que, sin caer en la cuenta, ejercita castigo psicológico a quienes le cuidan.

Familia como origen de psicopatología

Las familias que no tienen idea enfrentarse sanamente a momentos de crisis y no ofrecen un entorno de paz y estabilidad emocional acaban debilitándose. De hecho, este tipo de familias, en lugar de fomentar el sano desarrollo de todos sus integrantes, puede convertirse en un factor de peligro en su salud mental. Los abusos, los pésimos tratos, las adicciones y la crianza demasiado déspota contribuyen en la aparición de traumas, fracasos y síntomas psicopatológicos varios que terminarán cristalizándose y convirtiéndose en un trastorno mental en la adultez de no ser tratados.

Un programa de televisión que refleja esta triste realidad es la serie reportaje estadounidense “My 600-lb Life”. Este programa narra la crónica de personas que tienen obesidad tipo IV y que se han quedado postradas en su cama, sin poder moverse libremente no para realizar sus necesidades y que para lograr sobrevivir a largo plazo necesitan una intervención quirúrgica.

La gente que alcanzan pesos superiores a los 250 kilogramos no alcanzan este peso por puro abandono o pereza. Un individuo no consigue un índice de masa corporal de 80 sentándose un día en el sofá, abriendo una bolsa de patatillas y comiendo hasta el momento en que un día se da cuenta de lo bastante que ha engordado. Las “estrellas” de este programa tienen problemas de conducta alimenticia, una adicción a la comida que es el resultado de haber tenido una infancia marcada por la violencia, la pobreza económica y, en muchos casos, las adicciones y abusos sexuales de personas próximas.

La relación entre los participantes del programa y sus familias es extremadamente disfuncional, y no únicamente por el pasado familiar sino más bien asimismo por el presente. La familia, lejos de ser un soporte sensible para la persona con obesidad extrema y motivador para el cambio, muy frecuentemente configura el entorno que hizo que se llegue a esa situación, provocándole muchs agobio que la empuja a comer.

En otros casos, frecuenta pasar que los progenitores sienten mucha culpa por lo que le pasó a su hijo durante la niñez, singularmente si un tío o un amigo de la familia abusó sexualmente de su hijo y no se dieron cuenta o ellos mismos eran unos progenitores drogadictos y negligentes. Para compensar el no estar por ellos en su niñez, frecuenta pasar que los progenitores se convierten en “enablers” (“facilitadores”), trayendo y cocinando ellos la comida, ya que su hijo adulto de casi 300 kilogramos está postrado en cama y no puede proceder a comprar él por su cuenta.

Todo lo mencionado evidencia el poder que tiene la familia en el desarrollo de psicopatología y en su conservación. Las infancias disfuncionales ejercitan como un considerable origen en los trastornos mentales, y las adulteces disfuncionales contribuyen a sostener la psicopatología. Las familias con dinámicas tóxicas, disfuncionales y patológicas hacen que los pacientes, en este caso obesos mórbidos, no logren progresar ni lograr sus misiones a corto, medio y largo período.

¿Por qué me enamoro tan de manera fácil? Probables causas y qué realizar

“¿Por qué me enamoro tan fácilmente?”. Es una pregunta que bastante gente se hacen, preocupadas por si tienen un problema.

El cariño es un sentimiento que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas, y que desearíamos que siempre fuera correspondido. Lamentablemente, no siempre lo es porque suele pasar que nos llama la atención alguien a quien no le interesamos.

O sea normal. Lo que no es así tanto es enamorarse perdidamente de alguien nuevo cada dos por tres, un problema que puede tener detrás inconvenientes de autoestima y una personalidad muy ligado. Veámoslo ahora.

‘¿Por qué razón me enamoro tan de manera fácil?’ Un problema común

El amor es un sentimiento universal, exhibe de que tenemos la posibilidad de sentir vinculación hacia otra gente alén de nuestro círculo familiar. El amor nos conecta con personas que, si antes eran completamente desconocidas, en este momento formarán parte de nuestras vidas. ¿Quién no quiere enamorarse? ¿Quién no desea sentir que alguien está enamorado de él o de ella?

Pero aunque es una emoción normalmente asociada como efectiva, algo bonito que sentir, hay personas en las que su frecuencia de enamoramiento es preocupante. Enamorarse muchas veces para entonces sentir el duro y también implacable peso de la decepción tras poco tiempo es algo que nos puede realizar daño, y esto lo saben realmente bien la gente enamoradizas que, si bien con buenas intenciones y deseos, no son siempre personas contentos.

La gente que se ilusionan solamente comprender a alguien en cualquier lugar tienen la peligrosa inclinación de idealizar una vida romántica, llena de buenas experiencias, marcarse unas esperanzas elevadisimas y, después, padecer por un amor que se encontraba culpado prácticamente desde el comienzo. Tienen la posibilidad de existir muchas faltas insatisfechas que influyan en esas personas que se preguntan por qué se enamoran con tanta sencillez.

Hay quienes aseguran que las personas que se enamoran de forma fácil tienen una personalidad caracterizada por alguna inmadurez emocional y también irresponsabilidad. Ciertas de estas personas tienen la capacidad de dejar una relación que apenas habían estrenado para empezar con una nueva, desechando amores “viejos” para lanzarse a los brazos de uno nuevo y sentir esa sensación que teníamos de pequeños solamente abrir los juguetes que nos obsequiaban en Navidad.

Ajeno de que eso sea verdad o no, hay un hecho indiscutible en todas la gente que entran y van de relaciones constantemente: padecen. Enamorarse cada 2 por tres, ilusionarse con un hombre o una mujer, aborrecer con quien se está saliendo, soñar con alguien a quien terminas de comprender… todas estas acciones comprometen momentos de verdadera ilusión seguidos de un bajón, un colapso sensible marcado por el duro revés que nos ofrece la vida, con defraudes y fracasos.

No se tiene la posibilidad de tener todo en esta vida, y esto queda mostrado en que no todos los amores son correspondidos. Sólo algunas de las parejas terminan siendo algo, y muchas no tienen un principio, algo especialmente doloroso para una persona enamoradiza, atrapada en el pensamiento de “este es el definitivo”. Su obsesión por no estar solo o sola puede llegar a ser tal que deja de lado su autovaloración y dignidad con tal de seguir al lado de alguien, lo trate como lo trate.

Probables causas

Son varias las causas que tienen la posibilidad de estar tras enamorarse con mucha continuidad.

1. Tendencia a idealizar

Muchas personas enamoradizas lo son pues tienen una gran inclinación a idealizar la relación que van a establecer con personas de su ambiente. Ven a el resto bajo un halo dorado, magnificando sus fortalezas y también ignorando sus debilidades y, como se ve a el resto como si fueran idóneos, no tienen la posibilidad de evitar enamorarse de ellos.

2. Baja autoestima

Otra de las posibles causas tras que un individuo se enamore con mucha continuidad tiene que ver con tener una bajísima autovaloración. Las personas con poca seguridad y seguridad en sí mismas pueden buscar rellenar este vacío teniendo a alguien a su lado, alguien que cubra sus faltas, que le diga que vale como persona.

Como consecuencia de esa necesidad disfuncional, las personas extremadamente enamoradizas se enamoran de cualquier persona que les trate mínimamente bien.

3. Adicción al enamoramiento

Es posible que sorprenda decir que entre las causas de enamorarse fácilmente sea, justamente, la adicción al enamoramiento. ¿De qué forma es posible esto? Bien, la respuesta es más sencilla de lo que pudiera parecer.

Al igual que con las adicciones a determinadas sutancias, la dopamina es un neurotransmisor que se manifiesta cuando realizamos algo placentero, como por poner un ejemplo tener sexo.

Durante la primera etapa del enamoramiento nuestro entendimiento libera este neurotransmisor, motivo por el cual sentimos un subidón sensible en el momento en que estrenamos una relación. La gente adictas a este subidón tienden a comenzar y terminar con relaciones de manera rápida para sentir mucho más ocasiones esta sensación, con lo cual tenemos la posibilidad de charlar de una adicción al enamoramiento.

4. Temor a la soledad

El enamoramiento rápido puede ser un signo de una personalidad ligado y sinónimo de un profundo temor a la soledad.

Como en nuestra cultura el no tener pareja se ve como algo malo, homónimo de que nos encontramos un poco desligados de la sociedad, la gente miedosas de quedarse solas buscan de forma patológica estar acompañadas por alguien. Están prestos a salir con quien sea, aunque le trate mal, con tal de no sentir ese tan temido sentimiento de soledad.

5. Incapacidad para aprender de los errores en el cariño

A veces lo que ocurre es que, sencillamente, se es inútil de aprender de las vivencias pasadas. Hay personas que no aprenden de sus errores y que, por muy dolorosas que hayan sido las vivencias anteriormente, vuelven a toparse con exactamente la misma piedra.

Así sea por el hecho de que esto forme parte de su personalidad o pues fueron educadas de una manera en la que no semeja que presten especial atención a los errores que han cometido, hay personas que a pesar de padecer por amor cada 2 por tres no aprenden.

¿Qué se puede hacer?

Como hemos comentado antes, es posible que el problema detrás sea una falta de autoestima y un miedo a la soledad. Si se ha sido una persona que estuvo toda su historia en pareja, aunque hayan sido múltiples, la soltería es algo que siempre y en todo momento amedrenta.

Sin embargo, mucho más que una amenaza, la soltería hay que ver como una ocasión para conocerse a uno mismo, un momento de introspección para comprender qué fortalezas y debilidades poseemos y emplearlo como referencia para medrar desde ese punto.

La autovaloración es dependiente única y exclusivamente de nosotros, no del hecho de que estemos saliendo con alguien. Cuando se consigue tener amor propio, lo de tener pareja se convierte en una mera decisión, un añadido a nuestras vidas, no algo que nos dé valor como personas. Decides salir con alguien porque disfrutas como es, su personalidad, sus gustos y su forma de ser, no por la necesidad patológica de tener a alguien al costado.

No obstante, si la impulsividad amorosa es extrema, ocasionando malestar y no se encuentra la manera de administrar la situación, es necesario pedir asistencia técnica. No debemos sentir vergüenza por asistir a la consulta de un sicólogo por el hecho de que pensamos que nos enamoramos de forma fácil. Como comentamos, puede ser un signo de inconvenientes de autoestima, incapacidad para estudiar de vivencias pasadas y un miedo patológico a la soltería que, quizás, requiera intervención psicológica. Y por mucha pareja que se tenga, si no solucionamos nuestros problemas antes no lograremos ser felices.

Por qué razón no puedes ser feliz, ni en este momento ni jamás; ni aquí, ni en Alaska

Nos han vendido la absurda idea de que se puede ser feliz todo el tiempo. 24 horas cada día 7 días a la semana. Y no solo eso, sino encima tienes el control para esto, únicamente debes aprender a ser feliz.

Puedes comprobarlo tú mismo/a con una rápida búsqueda en Google+: “de qué forma ser feliz”. Hallarás infinidad de vídeos y artículos (aun libros) diciendo que puedes ser feliz en 10 (o 5, 7, 35, pi…) sencillos pasos/hábitos/claves/secretos…

La dura situación

Sé que deseas ser feliz, como todo el mundo. Pero lo siento, no puedes. Por el mero hecho de que la alegría es una emoción y como tal es transitoria. Tal es así que no puedes ser feliz, puedes estarlo. Eso supone que entonces por el momento no lo estarás, vas a pasar a otra emoción distinta, y eso es algo excelente.

Todos estos mensajes de que la alegría es dependiente de ti son culpabilizantes (en tanto que si andas triste es o porque quieres o porque no has aprendido), lo que precisamente te desplaza a querer aprender más sobre el tema y transformar esta culpa por no ser feliz, en felicidad. Se junta el temor al dolor con el deseo de placer.

La alegría es una emoción

Las conmuevas son una reacción psicofisiológica, es decir, una reacción de nuestra mente y cuerpo en frente de una situación específicamente (así sea interna o externa). Es nuestra forma rápida y poco confiable de apreciar lo que sucede a nuestro alrededor.

Dado que la alegría es una emoción, depende, como afirma la definición de arriba, de la situación que se está percibiendo y por ende es transitoria. El hombre es incapaz de (ni debemos) reinterpretarlo todo para ser contentos en todo momento. Imagina que andas en el tanatorio por la desaparición de un ser querido y andas feliz. O que andas en una relación tóxica de castigo tanto psíquico como físico y en lugar de sentir ira o temor sientes felicidad, por el hecho de que reinterpretas la situación (a comprender de qué forma).

Como ves, esta clase de mensajes además de culpabilizantes, son peligrosos.

No hay emociones negativas

Primero, acepta que no hay malas intenciones ni positivas. Como mucho hay conmuevas agradables o desapacibles, y cada una de ellas puede ser adaptativa o desadaptativa según la situación.

De igual forma que el niño que no quiere comer verdura, porque le resulta desagradable tanto el gusto como la textura pero es sano que coma verdura, debes aceptar que hay emociones que te resultaran desagradables pero es sano que las experimentes. Solo así podrás expresar estas emociones y ponerlas en duda.

En este momento la pregunta no es “¿De qué manera puedo ser feliz?”. Ahora la pregunta es “¿Me está resultando útil esta emoción?“.

Así, si la respuesta es que sí solo tienes que vivirla. Si la contestación es que no, puedes empezar a analizarla y a trabajar para que en futuras ocasiones similares no te se muestre y no te dejes llevar por ella.

Para pensar

Si tuvieses que poner una definición a “felicidad” o decirme qué te hace feliz, ¿qué sería?

¿Estás pensando en acciones y situaciones?

Si es de este modo, piensa que las repites siempre. ¿Te harían tan feliz? ¿O es exactamente su escasez (ya sea en continuidad o en duración) lo que provoca que puedas equipararlo con los momentos y situaciones en los que no andas tan feliz lo que te llevan a gozarlo tanto?

Quizás, el hecho de estar tristes nos permite estar contentos de la misma manera que el miedo nos deja demostrar valor.

Y, para finiquitar, ten cuidado con lo que consumes y de quién lo consumes. Sé que no estoy hablando de droga, pero hoy en día la información se trata de la misma forma. O, mejor dicho, tu atención.

Consejos para ser mucho más feliz

Sería increíble que ahora te diera unos “consejos” para ser más feliz, ¿verdad?

Bueno, ahí va uno:

El arte de una buena vida

Soy un padre en mis cincuenta‘La espalda no tiene la elasticidad que debería tener y la energía es mucho más justa. Sí También soy más siendo consciente de la enorme felicidad y responsabilidad que conlleva.

Pienso más adelante, como todos los progenitores, quiero entender ¿qué le dejo? Si acostumbraba a reciclar, en este momento reciclo más para reducir la contaminación; Intento comer bien, ahora deseo hacerlo mejor …

Mi hija hizo estos y otros cambios en mi vida. Cuando me pregunté qué la quería, respondí como todos y cada uno de los progenitores: quiero que ella sea feliz.Pero es más simple decirlo que hacerlo pues no es únicamente una cuestión de contenido.

¿De qué manera puedo tener una buena vida? Esta es la pregunta que me gustaría procurar contestar y transmitirles en el artículo como una revisión de lo que he aprendido.

La personalidad se puede cambiar

el primero es Independientemente de su personalidad o estilo de vida, puede ser bastante feliz.Si bien naturalmente tener un carácter optimista posibilita las cosas.

En resumen, probablemente sea uno de los que luchan por el bien o alguien que piensa que todo cuanto podemos realizar es esmerarnos por evitar el mal y vivir una buena vida. Por el personajeIncluso si los románticos del siglo XIX estaban cansados ​​de la repetición y luego lo admitimos de esa manera, Este no es el destino.

El carácter o el “humor” de los clásicos es un tema diferente. Es una tendencia. Quién sabe si es innato o no, no podemos evitarlo, aunque con el poder del hábito y la razón tenemos la posibilidad de domesticarlo.

Psicología Evolutiva Heredamos una inclinación natural de nuestros antepasados ​​a conocer amenazas en vez de provecho., positivo negativo, algo Preciso para nuestra supervivencia Tratándose de ser extremadamente sensible al riesgo.

pero Todavía elasticidad humana, Su aptitud para adaptarse a cualquier situación y superarse a sí mismo, Genial, le deja disfrutar de la vida en ocasiones extremas.

Personaje” Entonces no son medias, sino más bien Un punto de inicioComo ha dicho Schopenhauer, lo que debemos llevar a cabo es Dale rienda suelta a nuestra individualidadConfiar en los puntos positivos de exactamente la misma para nuestra forma de ser, En lugar de usarlo como excusa Carecemos de curiosidad, pereza, valor o impotencia frente a una extensa variedad de cosas.

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La felicidad no es dependiente de la abundancia

Mientras que no pase ciertos límites, no se convertirá en un obstáculo para una vida feliz en condiciones bien difíciles. Si oímos a algunos sociólogos, tener bastante puede ser contraproducente.

que estoy diciendoIndagaciones de las últimas décadas: Somos una época sin obligaciones, salvo Propia satisfacción, ciertos Cada vez se necesita más para lograr (Gils Lipowitzki); Estamos muy preocupados por las muestras. Reconocimiento y admiración del resto. Requerimos que sea alguien (Jean-Claude Kaufmann); Habitamos una sociedad compradora Vivimos una vida de compras (Zygmunt Bauman).

Según Ziegmund Bowman, la optimización del nivel de vida en los países más desarrollados no guarda relación con una mejora del bienestar subjetivo de la gente, al contrario.

Este género de insatisfacción no es nada nuevo.Gracias a la alumbrada Alexis Tocqueville Ahora en 1831, durante su visita al entonces todavía joven Estados Unidos, se asombró de la “singular melancolía que de forma frecuente manifiestan abudantemente los pobladores de los países democráticos”.

Falta de ganas de subsistir, Por ejemplo, En el pueblo mucho más pequeño y pobre o en la red social mucho más suburbana de todo el mundoComo han señalado constantemente antropólogos, sociólogos, aventureros y periodistas.

Que haces y como lo haces: la clave para una vida mejor

Por consiguiente, queda abierta una pregunta: Cuando el personaje no es crítico Vive una buena vida Y condiciones materiales Eres tú mientras que tengas bastante vida, pues el dolor es el mayor obstáculo para el desempeño personal, ¿Qué paso después de eso?

Qué hacemos y de qué forma lo hacemos. Eso es lo que creo ahora mismo de la vida después de meditar mucho. Me agradaría transmitirle eso a mi hija. El arte de vivir no apela de alguna manera a la “existencia”, sino que apela a ella. Accionar de forma que brinde ocasiones de mejora y felicidad a nuestras vidas.

Para muchas personas, el arte de la vida es más esencial: es el arte que da sentido a la vida a todos, y eso es indudablemente importante. Sin embargo, creo que hay algunas cosas que han tenido provecho iguales o mayores antes: Experimente constantemente que todavía estamos vivos.

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Encuentra el sentido de la vida incluso en tiempos bien difíciles.

El “significado” tiende a ser solo una narración de la vida que nos mencionamos a nosotros Y otra gente; de hecho, no difiere bastante de cualquier otra narrativa: está llena de olvidos, exageraciones, misterio o mentira, y solo al final desarrollará todo su valor en el momento en que las cosas de la vida superen lo que son se transforme en las cosas en que he vivido.

Si bien la experiencia de la vida sea fugaz y repetitiva, prosigo … Pasear por la playa, tardes charlando con los amigos, dedicar tiempo a desafiar nuestro mejor trabajo, una comida que evoca emociones, tocar la piel que amas o deseas …

Todos y cada uno de los momentos son la manifestación de la experiencia de la vida y no necesitan explicación; solo Déjate llevar por ellos y llénate de un sentimiento único, la alegría de vivir en el aquí y en este momento.

Que la alegría de la vida te mueva

Montaigne, La vida que admiro No he hecho nada que no haya sido movido por este fuerte sentimiento.

En sus últimos días, el gran novato francés estuvo lejos de dejarnos con una intención “lejana”. Aunque vivió uno de los períodos mucho más crueles e intolerantes de la historia europea, Y después desgarrado por las guerras de religión y la plaga que asola la localidad, escribió solo eso:

Amo la vida, estoy creciendo Así como Dios está dispuesto a dárnoslo. No deseo que se vea privada de tomar y comer … y no queremos que nos mantengamos la vida con solo ponernos un poco de Epiménides en la boca para sofocar nuestro apetito y nutrirnos; Estúpidamente dio a luz a un niño con un dedo o un talón … No es que el cuerpo no tenga ganas y excitación … Estoy dispuesta y agradecida a aceptar la influencia de la naturaleza sobre mí, estoy feliz y felicito …“.

El arte de vivir, visto desde este criterio, se acerca más a eso que dijo. Schopenhauer: Ese es el arte de vivir más satisfactorioPor consiguiente, es un arte práctico y positivo que se puede aprender y ejecutar. No apela a la “vida” en modo alguno, pero actúa para dar rienda suelta a oportunidades de mejora y felicidad en nuestras vidas.

O como debo decir Mihari Chiksenmihai, Este es un camino de logro, un sendero de flujo, Que inspira “Defensa sicológica natural”, Solamente que empatía, creatividad, sentido de la justicia, gratitud, perdón … Calidad, valores, que‘En palabras de este sicólogo, Contribuir a la felicidad El desempeño habitual de los individuos y la sociedad, pues si algo es contagioso, es Felicidad.

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Pero, ¿de qué manera se consigue este estado? Para Csikszentmihalyi, incluye Actúe siempre y en todo momento de forma pensada y preste atención a lo que se está haciendo, Inspirado por el desafío que no ha sido superado ante nosotros … vive y comercia con los cinco sentidos La mente está enfocada, no embotada por el ruido y la distracción.‘Qué es indispensable en nuestra sociedad sobrecargada, quién sabe si será así en el futuro.

Simplemente hace que las cosas sean serias y no casuales, sin importar un mínimo cuán mediocres simulen, porque Nuestra calidad de vida depende de nuestro horario laboralComo le repitió su abuela a la primatóloga británica Jane Goodall cuando era muy joven. El mismo concepto también depende de eso, agregué, conque intentaré explicárselo a mi hija.

Quizás esto parezca una carga exigua para algunas personas. Atestar la vida Y una pésima filosofía de vidaTras todo, hace unos años se proclamó que todos disponemos derecho a “cinco minutos de fama”, que es una forma de trascendencia en nuestro tiempo. pero y El arte de accionar con conciencia logró la vida tan rica ¿Qué milagro nos puede ocurrir como los de Csikszentmihalyi o Jane Goodall?

La cantidad justa de felicidad

Para Montaigne, por poner un ejemplo, la auténtica obra maestra por la que tenemos la posibilidad de pelear es no redactar libros (si bien su prosa ha inspirado a la multitud desde hace tiempo), ganar batallas, conseguir enormes fortunas o ser admirados. “Nuestra gran y gloriosa obra maestra es llevar una buena vida”estar “limpio y ordenado”.

Para Montaigne, para varios de los mucho más enormes santurrones de la antigüedad, Solo la moderación puede darnos tal cosa: Nutrición, sueño, trabajo … Lo que solían llamar templanza medio, “Medida justa”Si bien la palabra ha perdido su significado original con el tiempo, Lleno de tintes despectivos, Conque absolutamente nadie lo demanda el día de hoy.

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La auténtica libertad no está afuera, adentro

Pero aún, Las medidas correctas tienen la posibilidad de no ser lo que más requerimos ahora mismo‘Ahora estamos ensayando la peor crisis económica que la mayoría de nosotros recordamos, Por favor prosigue llamándonos —— Hay muchas cosas para comprar, varios sitios de comidas, varios lugares para conocer y muchos deseos de obtener ……—— Semeja que nuestro tiempo es incompatible con lo que Lao Tse es “el medio dorado” llamado.

No tenemos mil vidas que ocupar, solo una, y no es lo que deseo desperdiciar tratando de conseguir o ganar una vida gratis, mi hija o cualquier otra persona no la desea.

Voy a hacer todo lo posible para mostrarte su relevancia. Escoge en cualquier momento, libérate del absurdo dominio de cada momento y crea tu espacio Puedo pasar y dejar un rastro.

Por el hecho de que tal vez, como ha dicho Edmund en la obra Rey Lear Por William Shakespeare, Los hombres son como el tiempo que debemos vivir, Ni malo ni bueno. En los malos tiempos todos empeoramos. En el lado positivo, es mucho más simple para nosotros desempeñar nuestro mejor papel.

Pero no creo que ese sea del todo el caso. No somos marionetas en el medio ambiente. Con cada decisión abrimos un espacio y un tiempo que nos pertenece, lo que nos hace más contentos o mucho más próximos, afirma el sociólogo Jean-Claude Kaufman.

La aptitud de apreciar la alegría.

La conclusión no es diferente de la conclusión a la que llegó hace décadas. Sobre la felicidad Filósofo francés Emile ChatilQuién firmó su trabajo Alan: “Percatarse absolutamente de que la alegría es cuestión de acción y saber vivir … Así como la fresa sabe a fresa, la vida también sabe a felicidad. “Espero que mi hija pueda presenciar este sabor único.

La alegría es un arte y se logra a través de las pautas de una aceptable vida, como dijo y muchas personas interesada en ella. Anhelo honestamente esta enigmática felicidad. El pensador Arthur Schopenhauer Ahora lo he llamado Verdadera fruitología Le ha dedicado muchas páginas, publicadas en español y divididas en distintas libros: Lemas sobre el arte de vivir, Conoce tu arte Oh Arte feliz.

Por ello, sugirió no ignorar los próximos aspectos:

  • Sostener las mejores características que nos ha regalado la naturaleza: Salud, vitalidad, belleza, temperamento, sabiduría.
  • Vivir lo bastante Siéntete protegido de la adversidad.
  • Piensa en lo que otros piensan de nosotros, pero no dejes que sucedan Autovaloración Puede confiar en ellos, sin embargo Debe aparecer desde adentro.

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En tiempos de crisis como el día de hoy, la alegría semeja esquiva, pero todavía está a nuestro alcance.

  1. En moderación. Aristóteles decía que lo destacado que tenemos la posibilidad de tener es la salud y, según él, ningún sabio no lo confirma. Para preservarlo, según Sócrates, es esencial eludir la causa de la enfermedad: “No hay nada superfluo”.
  2. RealizarPuede rememorar las pequeñas satisfacciones que consigue a lo largo del día y ver si hay una razón para buscar otras satisfacciones. De esta manera, como afirma Séneca, un individuo está satisfecha desde adentro y con los recursos que genera.
  3. gratitudNo tenemos la posibilidad de evitar emociones como la tristeza o la furia. Pero pensar en lo que nos dió la vida, cuánto les debemos a determinadas personas … y agradecerles siempre es hermoso.
  4. CuotaLa gente debe dar, querer y comunicar tanto como sea necesario para resguardar la privacidad y resguardar lo que creemos que nos forma parte.
  5. SeleccioneA menudo pensamos, sentimos y actuamos con la condición de que lo ignoremos casi completamente y jamás cuestionamos qué provoca que ciertas reiteraciones desafortunadas sean más fáciles. Analizar las cosas que nos incordian o perturban amplía las opciones, y cada decisión nos acerca a la vida que queremos.
  6. Que te diviertasNo pierdas la posibilidad de disfrutar de la vida, por pequeña que sea, porque es el gusto de la vida.
  7. equilibrio“El Tao Te Ching” afirma: “Ponerse de puntillas no puede sostener la estabilidad; quien va con paso no llega lejos; Las exhibiciones no pueden sobresalir; quien es celebrado es ignorado; el que se pone de pie no es digno de alabanza; los que se jactan no son respetados “.

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qué son, causas, y de qué forma gestionarlos

Canas, estrías, michelines, delgadez extrema, poca musculatura, nariz pequeña… ¿Tienes alguno de estos “defectos”?

La lista de complejos por el físico es larga, de la misma los rasgos de nuestra fachada física por los que nos tenemos la posibilidad de preocupar y obsesionar, complejos que pese a que los situamos en nuestro físico muchas veces está en la mirada que tenemos sobre nosotros.

Así sea basado en algo real o imaginado, los complejos acostumbran a estar muy relacionados con nuestro autoconcepto, el cánon de belleza de la sociedad donde vivimos y nuestras experiencias en la niñez y la adolescencia. Descubramos qué son los complejos por el físico, de qué manera surgen y de qué forma gestionarlos.

¿Qué son los complejos por el físico?

Podemos decir que los complejos por el físico son cualquier malestar emocional y psicológico que es causado por algún descontento y también incomodidad hacia uno o varios rasgos de nuestra apariencia física. Estos complejos surgen desde preocuparse hacia alguna parte de nuestro cuerpo y verla de forma negativa, resultado de una percepción subjetiva de de qué forma es nuestro cuerpo que nos hace verlo de una forma que no se tiene que corresponder con de qué forma es de todos modos.

La lista de complejos por el físico es prácticamente interminable, de la misma la lista de partes de nuestro cuerpo por las que tenemos la posibilidad de exhibirnos incómodos. Entre los complejos mucho más frecuentes disponemos los relacionados con el peso, estatura, cabello, musculatura, tamaño del pecho, arrugas, cicatrices, estrías, color y forma de los dientes, pecas, acné, forma de la nariz, color de los ojos y silueta corporal por norma general.

Tener algún complejo sobre de qué forma es nuestro cuerpo no quiere decir que tengamos un trastorno mental ni muchísimo menos. Prácticamente todo el planeta siente incomodidad hacia alguna una parte de su cuerpo, y las causas tras ello son variadísimos. Los complejos por el físico son algo que todos hemos vivido en nuestras carnes y que nos causan niveles diferentes de malestar psicológico y sensible, motivándonos a realizar algunas cosas para cambiarlos, como puede ser teñirse el pelo para esconder las canas o realizar ejercicio para adelgazar.

Habitualmente, la percepción de un aspecto físico visto como “deficiente” está distorsionada, es decir, la persona con el complejo no percibe de forma objetiva esa parte corporal y, además, puede comenzar a ofuscarse con dicho rasgo, viéndolo cada vez de forma mucho más desfigurada y distanciada a de qué forma es realmente. En otros casos, la característica física no se puede ver de forma distorsionada alguna y realmente hay algún género de “defecto” (p. ej., deformidad congénita) pero la preocupación y ansiedad relacionada con esa parte es tan excesiva que limita mucho la vida de la persona inhibida.

Si bien nuestros complejos físicos nos acompañan cada día del año, hay épocas en las que estos tienen la posibilidad de ocupar nuestra cabeza con una mayor frecuencia e influyen bastante en nuestra vida popular y el ocio. Un ejemplo de esto lo tenemos en verano, temporada en que la multitud utiliza prendas que exhiben partes del cuerpo y se va a la playa. Esta época del año es singularmente dura para la gente con algún tipo de complejo relacionado con su silueta corporal, así sea por enseñar sobrepeso o infrapeso, aparte de ciertos complejos relacionados con la piel como estrías, pelo corporal, manchas en la piel…

Causas de los complejos con el propio cuerpo

Los complejos por el físico están muy relacionados con nuestro autoconcepto y autoestima. El autoconcepto es el grupo de ideas que poseemos acerca de cómo somos y este se va formando a lo largo de nuestra vida tomando como referencia nuestras fortalezas y debilidades así como también nuestra forma de ser en lo físico, psicológico, social y emocional. Todos estos aspectos no únicamente nos hacen conformar una imagen de de qué forma somos, sino más bien también ofrecernos valor como personas.

Si pensamos que varios puntos correspondientes a nuestro autoconcepto son “pésimos” estos nos van a hacer vernos a nosotros como personas que no valen, afectando negativamente a nuestra autovaloración. Teniendo en cuenta esto, los complejos físicos no serían más que rasgos físicos a los que les hemos atribuido un significado negativo pero que forman parte de nuestro ser y, consecuentemente, nos “quitan” valor como personas.

Entre las principales causas tras la aparición de complejos físicos poseemos las próximas.

1. Sentirse humillado por algún rasgo físico

En sí mismos, nuestros rasgos físicos no son ni buenos ni malos, a no ser que impliquen algún tipo de inconveniente médico o servible. En muchas ocasiones sucede que las personas no nos ofrecemos cuenta de que poseemos algo “negativo” hasta el momento en que alguien no nos lo dice y, por regla general.

Esto es lo que tiende a suceder en la infancia, en el momento en que en la hora del recreo otros pequeños se burlan de cómo es nuestro cuerpo, como por poner un ejemplo teniendo orejas grandes, tener un poco de sobrepeso o padecer acné.

En el momento en que somos pequeños este género de humillaciones se pueden vivir de forma en especial intensa, tanto que años después vuelven con apariencia de “microtrauma”, recordando constantemente lo que nos decían en el momento en que éramos pequeños y comenzando a hacer que nos obsesionemos con la parte del cuerpo que fue objeto de burla.

Pero estas vejaciones no únicamente las hacen los niños. También sucede que nuestros padres y mayores de referencia se fijaron en algún rasgo físico en el momento en que éramos pequeños y esto nos marque intensamente. De las personas más allegadas no únicamente heredamos las tradiciones, valores, lengua y cultura, sino también complejos y obsesiones hacia de qué forma es nuestro cuerpo.

2. Ofuscarse con partes concretas

Nuestro cuerpo no es una amalgama de diferentes partes inconexas, sino forman un todo. Esto que es un hecho visible tiende a ser ignorado en el momento en que escaneamos minuciosamente esa parte de nuestro cuerpo con la que tan mal estamos, ignorando el resto de cosas buenas y olvidando que el cuerpo es un todo, una estructura con proporciones que le dan hermosura.

Fijarse en todas y cada una de nuestras partes corporales y comprenderlas como particularidades muy distinguidas contribuye a padecer complejos por el físico. Le damos importancia a todas estas partes separadamente, más que nada aquellas con las que no estamos nada a gusto, distorsionando la percepción de nuestro cuerpo.

Para que lo comprendamos: imaginémonos a un individuo ofuscada con sus entradas, temerosa de estar quedándose calva. Cada vez que va a verse en el espejo, en lugar de fijarse en su cuerpo o, como mínimo, en su cara, su mirada se va directamente hacia donde empieza el pelo. Lo mira y lo mira, ignorando que tiene una bella nariz, atrayentes ojos y sensual boca que hacen que su cara sea muy atractiva.

3. No sentirse lo suficientemente valorado

Como decíamos, los complejos por el físico y la autovaloración están muy relacionados, estando el autoconcepto que actúa como puente entre ambos. La gente que crecieron en ámbitos en los que no hubo amor ni cariño tienen la posibilidad de tener un autoconcepto muy negativo, pensando que no valen como humanos y esto causa que se muestre todo tipo de preocupación hacia de qué manera son tanto en lo físico como lo sicológicos.

Pensando que el que sus padres no les daban amor porque no se lo merecían, bastante gente comienzan a buscar todo tipo de “defectos” que justifiquen este hecho, si bien sean exagerados e irreales. La inseguridad y la falta de confianza son dos reacciones muy comunes en las personas cuyos complejos se formaron de esta manera.

4. Obsesión por los cánones de belleza

Si bien los cánones de belleza fueron evolucionando en los últimos tiempos, avanzando en unos que no son tan surrealistas, todavía queda bastante trabajo por llevar a cabo. Hoy muchas personas tienen interiorizado un ideal de belleza muy exagerado y su deseo por conseguir el cuerpo especial, distanciado de lo humanamente viable, provoca que se sientan muy disconformes en la piel que habitan.

Como no se puede hallar ser esa persona que se quiere ser, surgen muchas frustraciones, aparte de gran angustia y malestar. Perseguir un ideal de belleza irrealizable de alcanzar va a traer consigo sentimientos de insatisfacción y falta de aceptación del propio cuerpo, dando sitio a complejos físicos.

Trastorno dismórfico corporal

Una condición psicopatológica muy relacionada con los complejos por el físico es el trastorno dismórfico corporal. También llamado como dismorfofobia, este trastorno se identifica por una preocupación persistente por uno o más defectos percibidos en la apariencia física propia. Estos defectos puede que no sean evidentes o que sean muy levemente visibles para otras personas, pero la persona que se siente inhibida por ellos los vive con gran angustia, dando sitio a comportamientos apremiantes para calmar la ansiedad asociada.

Habitualmente, los complejos físicos que incomodan a estas personas son defectos imaginarios, mientras que en las situaciones en los que enserio existe algún aspecto físicamente “negativo” estos pacientes le dan demasiada relevancia, viviéndolo con una enorme ansiedad. Su nivel de malestar y limitación es tan grande que aparecen adversidades en la vida popular, laboral, familiar, académica y en el ocio.

El trastorno dismórfico corporal es considerado una psicopatología parcialmente común, sobre todo en sus variantes menos graves. No parece que haya diferencias de género y ha sido descrito en todo el mundo con prevalencias en torno al 2% en muestras de población general. Dos de cada tres casos tienen sus orígenes en la adolescencia del paciente y se estima que varios de los pacientes que acuden a consultas dermatológicas y de cirugía plástica cumplen criterios para ser diagnosticados con dismorfofobia.

El hecho de que muchos pacientes con este trastorno acudan a cirujanos antes que buscar asistencia psicológica o psiquiátrica dificulta bastante la identificación y tratamiento. Por este motvio, se considera que es fundamental conformar tanto a cirujanos como dermatólogos a fin de que conozcan bien este trastorno psicológico, detectándolo en sus pacientes y derivarlos a la solicitud de un psicólogo o psiquiatra antes de intervenir quirúrgicamente.

La derivación es muy importante para este género de pacientes ya que, más allá de que quienes padecen trastorno dismórfico corporal confían en que la cirugía solucionará sus complejos, la verdad es muy diferente. Al comienzo, en el momento en que se han deshecho de su “defecto”, dejan de sentir malestar a corto plazo, pero con el paso de los meses empiezan a advertir nuevos defectos, volviendo a sentir malestar y deseando pasar otra vez por la mesa del cirujano. Como su problema está en de qué manera se miran y no en de qué forma es su cuerpo, ninguna operación quirúrgica les va a agradar.

¿De qué manera administrar los complejos?

La situacion del trastorno dismórfico corporal es un caso extremo de obsesión por nuestros defectos, un inconveniente psicológico que, como tal, debe ser tratado con psicoterapia. No obstante, esto no significa que tengamos que aceptar todos nuestros defectos sin más ni más, admitiendo la filosofía de que nos tenemos que ver en el espejo y aceptarnos tal y de qué manera somos por el hecho de que sí.

Hay múltiples formas de gestionar los complejos, aunque estas se resumen eminentemente en recibir ayuda psicológica, intervenir quirúrgicamente cuando sea preciso y, si es posible y sano, cambiarlo por nuestra propia cuenta.

Hay complejos físicos que realmente tienen la posibilidad de provocar tal nivel de malestar psicológico que evaluarlos por vía quirúrgica u otras formas implica una mejora en la salud mental del paciente. Un ejemplo de ello lo tenemos en las sobrevivientes oncológicas a quienes se les ha extirpado parte de tejido mamario, quedándose sin pecho. En su caso en concreto, la cirugía reconstructiva puede implicar una notable mejoría en su autoconcepto y autovaloración, recuperando algo que el cáncer les arrebató.

Otro ejemplo lo disponemos en muchas personas que padecen sobrepeso. Nadie debe ser atacado por su condición física, y la única motivación real que debería haber para hacer ejercicio es estar en forma y sano, sin embargo es un triste hecho que muchas personas estiman que la gente “gordas” valen menos.

En caso de que se tenga sobrepeso y no haya un trastorno de la conducta alimentaria, este complejo puede corregirse trabajando de forma directa sobre la raíz del problema haciendo ejercicio, algo que no únicamente mejorará el estado de salud físico sino asimismo el nivel de aceptación con el propio cuerpo.

Sea cual sea el complejo físico, lo que lo haya provocado, su gravedad y si es modificable, la terapia sicológica es una vía que no debe descartarse jamás. La psicoterapia nos puede contribuir a relacionarnos de otra manera con nuestro cuerpo y cambiar la mirada, dejando de enfocarnos en aquello “malo” que suponemos tener y valorar todo lo bueno, tanto físico como psicológico, que sin dudas forma parte de nuestro ser.

Las personas que tienen muchos complejos físicos están habituadas a “escapar de sí mismas”, a no admitir cómo son y verse como menos valiosas que la gente con las que interactúan cada día. Tratan de evitar mirarse en el espejo o, si lo hacen, se fijan casi de forma única en aquello que estiman que está mal de manera obsesiva.

El objetivo de la psicoterapia es hallar que los pacientes sean capaces de integrar ese defecto y compararlo con el resto del cuerpo, tener una mirada global de cómo es su apariencia física y, si es posible, hacer lo necesario para quitarlo.

Las 5 principales causas de la contrariedad para tomar resoluciones

Muchas veces, la aptitud para hacer frente a los retos del día a día no viene explicada tanto por los conocimientos, sino más bien por la fluidez a la hora de tomar decisiones. Por esa razón tener inconvenientes en este aspecto puede constituir un considerable obstáculo en el momento de amoldarnos al ambiente, tanto en lo profesional como personalmente.

Afortunadamente, con acompañamiento psicológico es posible superar este tipo de problemáticas, pero para intervenir en ellas ayuda bastante entender sus causas y desencadenantes. De ahí que, en el artículo haremos un repaso a las principales causas de la contrariedad para tomar decisiones.

5 causas de las dificultades para tomar resoluciones

Prácticamente no hay ningún inconveniente de carácter psicológico cuyas causas logren ser totalmente descritas en un catálogo breve; además de esto, lo normal es que existan múltiples de ellas interaccionando entre sí. Por ello, lo que vas a encontrar ahora es más que nada un resumen de las causas de las adversidades para tomar decisiones que son muy usuales, si bien ten presente que algunas de ellas pueden solaparse relativamente.

Eso sí, caso de que vayas a acudir al psicólogo a causa de los inconvenientes relacionados con la toma de decisiones y el desempeño al enfrentar tareas y responsabilidades generalmente, ten presente que no es necesario que sepas de antemano qué es exactamente lo que te pasa. Parte del trabajo de los expertos de la psicología que atienden pacientes pasa por estudiar cada caso específico y averiguar las causas que hay detrás de su malestar.

1. Perfeccionismo extremo

El perfeccionismo puede llegar a tener un efecto opuesto al esperado, al paralizar a la gente, dado que frecuentemente no se deciden a dar el paso de las ideas a la práctica.

El motivo es que esto implicaría exponer las deficiencias del plan trazado, por lo que siguen dándole vueltas a su proyecto de manera indefinida. Como resultado, para cuando ponen en marcha lo que quieren hacer, es habitual que no dispongan del suficiente tiempo para realizar lo que deseaban en un principio, dando rincón a la frustración.

2. Falta de asertividad

Ciertas resoluciones tienen que ver con dar el paso de hacer llegar algo incómodo o potencialmente conflictivo a otra persona: por ejemplo, que aún no hemos empezado a trabajar en un emprendimiento pues no hemos tenido tiempo, que queramos romper con la relación de pareja, etcétera. De ahí que, la falta de asertividad se encuentra dentro de las probables causas de las dificultades para alcanzar una decisión definitiva frente a algo que involucra asimismo a los demás. En estos casos es importante trabajar las capacidades sociales y la gestión del temor al rechazo.

3. Dependencia

El hecho de habituarnos a depender de otra persona se plasma de muchas formas en nuestra forma de meditar, de comportarnos y de sentir, y ciertas de ellas son bastante sutiles.

Por servirnos de un ejemplo, en esta clase de ocasiones es frecuente no sentirnos bien con ninguna resolución que tomamos por nosotros mismos, lo que nos alienta a pedir siempre la orientación u opinión de esa figura de referencia. Esto no solo limita nuestra libertad, sino además alimenta el problema, puesto que hace aún más excepcional el hecho de decidir por nosotros.

4. Rumiación sicológica

La rumiación psicológica consiste en ser incapaz de parar nuestro “tren de pensamientos” cuando trae a nuestra mente una y otra vez el mismo género de imágenes, ideas, preocupaciones… Por ello, es un fenómeno asociado a los pensamientos intrusivos y a la ansiedad, ya que es aquello que más nos estresa lo que tiene una mayor capacidad de colarse sin permiso en nuestra consciencia.

El no comprender regular apropiadamente la rumiación sicológica provoca que bastante gente comiencen a divagar y a ver de qué manera su mente “se dispersa” antes de llegar a una conclusión firme sobre aquello en lo que piensan.

5. Mal manejo de los distractores

Si bien las causas de la contrariedad a la hora de tomar decisiones que hemos visto hasta ahora son sobre todo de tipo introspectivo al estar basadas en procesos mentales, no hay que olvidar que el modo perfecto en el que interactuamos con el ambiente también forma parte de la psicología. En este sentido, una parte del problema puede estar en el hábito de trabajar y tomar resoluciones en entornos llenos de elementos que nos distraen.

Sabiendo que apreciar entre inconvenientes y ventajas para finalmente “arriesgarnos” tomando una decisión exige concentración, el sitio en el que nos dediquemos a efectuar estas ocupaciones influye mucho. Además de esto, en situaciones laborales tiende a ser común estar siempre en el mismo lugar al tener que escoger entre diferentes elecciones, por lo que efectuar pequeños cambios en ese entorno puede diferenciarse de una forma bastante destacable desde la primera semana.

¿Te resulta interesante contar con acompañamiento psicológico profesional?

Si deseas tener asistencia psicológica, te invito a que te pongas en contacto conmigo.

Tomas Santa Cecilia

Soy sicólogo experto en el modelo de intervención cognitivo-conductual y atiendo a mayores y jovenes en áreas como la mejora de la regulación sensible, la adopción de mejores hábitos de trabajo, la gestión del tiempo, las técnicas para mitigar el estrés y la ansiedad, y mucho más. Las sesiones pueden ser realizadas presencialmente en mi consulta de La capital española, o pueden ser fabricadas en la modalidad en línea por videollamada.