Consejos para ayudar a nuestra memoria

Quien más quien menos se queja en algún momento de su memoria. La memoria es una aptitud cognitiva compleja y dependiente de la integridad de otras funcionalidades.

Además, es muy voluble a muchas situaciones, desde patologías o efectos secundarios de fármacos, a situaciones mucho más diarias, como el estrés, las intranquilidades, o no haber dormido bien, entre otras cosas. En el presente artículo vamos a dar ciertas pinceladas sobre la complejidad de esta aptitud y ciertos consejos para ayudar a nuestra memoria, para promover su buen rendimiento, o compensarlo cuando quizás sea necesario. 

La complejidad de la memoria

La memoria es una aptitud cognitiva que depende de un complejo funcionamiento cerebral en red, esto es, de la interacción entre distintos circuitos neuronales y de la participación de distintas capacidades cognitivas. De ahí que, de manera frecuente no es sencillo distinguir si ciertas adversidades que tenemos la posibilidad de presenciar en nuestro día a día son consecuencia de un problema de memoria o de otra función cognitiva. Por poner un ejemplo, de manera frecuente poseemos lapsus o fallos de ejecución que, de manera directa atribuimos a un inconveniente de memoria, cuando, de todos modos, se tienen que a un problema de atención. 

 

Por otra parte, la memoria no es un constructo unitario, sino que existen distintos géneros de memoria, siendo mucho más siendo conscientes de ciertos que de otros. Ciertas modificaciones cerebrales, como el Alzheimer, afectan a los diferentes tipos de memoria en diferente intensidad y orden según la progresión de la enfermedad.

Generalmente, en el momento en que nos quejamos de nuestra memoria, acostumbramos a hacerlo, concretamente, de un tipo preciso de memoria: la memoria episódica, que es aquella que debe ver con los hechos de nuestra vida, como rememorar, como rememorar, de manera retrospectiva (lo ahora sucedido) dónde dejamos las llaves, el contenido de una conversación, lo que cenamos ayer… o de manera prospectiva (lo que aún no ha sucedido), lo que tenemos que realizar mañana, felicitar el cumpleaños el viernes próximo a un individuo cercano, llevarme los documentos que precisaré para una administración administrativa, etc. 

¿Cuándo los inconvenientes de memoria son preocupantes?

Entre las inquietudes que nos tienen la posibilidad de asaltar frecuentemente es acerca de cuándo los problemas de memoria nos deberían preocupar, sean los propios o los de un ser querido. Y, especialmente, esta duda puede ser acuciante desde cierta edad o cuando uno siente una especial aprensión por el tema si, lamentablemente, se dieron casos de enfermedad de Alzheimer en la familia y teme que esos errores de memoria logren ser un síntoma de que algo no va bien. 

Primeramente, es esencial rememorar algo que hemos hablado en algún otro producto de este blog al respecto de la genética y el AlzheimerComprender que la genética no es determinante y que el Alzheimer no es hereditario en la enorme mayoría de casos, puede ser de gran ayuda para liquidar la preocupación sobre esto. La misma preocupación y autoobservación constante por un temor por algo que no tiene por qué ocurrir es, en sí, algo que influirá negativamente en el rendimiento de la memoria. 

Es esencial distinguir las señales de alarma del Alzheimer o de otra manera de demencia, de los olvidos y distraigas que tienen la posibilidad de detallarse por el propio envejecimiento o por otras causas. En esencia, lo que llevaría a recomendar una solicitud médica es cuando los inconvenientes de memoria suponen un cambio relevante respecto a de qué forma ha rendido siempre y en todo momento la persona, esos cambios tienen un impacto en el desarrollo eficaz de las actividades cotidianas y se aprecia un empeoramiento progresivo, no siendo transitorios o secundarios a una situación puntual (una temporada de estrés, un desafío, una enfermedad pasajera o una preocupación absorbente, por ejemplo). 

Consejos para la memoria dirigidos a favorecer su rendimiento

Entre los más destacados consejos para la memoria y, por norma general, para beneficiar un perfecto desempeño cognitivo a lo largo de la vida, está el de cuidar de nuestra salud y nuestro bienestar a lo largo de la vida. Son esos consejos relacionados con la prevención del Alzheimer, basados en el control de los componentes de peligro cardiovascular y la promoción de unos hábitos de vida saludables. 

El estar mentalmente activo y ponernos retos que estimulen novedosas conexiones neuronales, estimula la llamada reserva cognitiva, que confiere una mayor resistencia del cerebro a la aparición de posibles cambios neuropatológicos.

Son distintas las ocupaciones que podemos llevar a cabo en nuestro día a día para impulsar la reserva cognitiva. Generalmente, todas aquellas actividades que nos supongan un cierto esfuerzo mental, que nos exijan salir algo de nuestra región de confort y que, además de esto, sean variadas, contribuirán a ello: leer, aprender un nuevo idioma, a tocar un instrumento, a conducir un nuevo aparato tecnológico, formar parte en juegos de mesa, etc.

Consejos para la memoria para compensarla en el momento en que no es perfecta

Sea pues la memoria jamás fué nuestro punto fuerte, o porque, por cualquier circunstancia, notemos que no es la que era, podemos proseguir algunas sugerencias para prosperar su rendimiento o para compensarlo en aquello que podamos. 

Tácticas de optimización de la memoria

Ciertos buenos consejos para la memoria están basados en el desarrollo de estrategias que ayudan a una mejor organización de la información y a favorecer la atención, puesto que una buena atención es indispensable para un sólido registro de aquello que queremos rememorar. De ahí que, empezaremos por ella, y añadiremos algunas otras sugerencias, como muestra de ciertos elementos mnemotécnicos (que no dejan de ser consejos para la memoria).

  • Poner atención es fundamental para el registro de novedosa información. Por ello, eludir fuentes de distracción y poner todos los sentidos en aquello que queremos recordar, va a ser parte del éxito de que lo consigamos. Retener las advertencias que nos dan por teléfono para llegar a un espacio determinado mientras que se está pendiente de la televisión, por poner un ejemplo, divide nuestra atención y minimiza las posibilidades de éxito. 
  • Organizar y estructurar la información que deseamos retener. Por ejemplo, si queremos recordar 12 productos que queremos comprar, va a ser mucho más eficiente para nuestra memoria recordarlos por categorías, que individualmente. Imaginemos que lo que tenemos que comprar es: leche, arroz, pollo, lechuga, bistecs, youghourts, tomates, macarrones, brócoli, harina, queso y sal. Si en lugar de listarlo así mentalmente lo hacemos por categorías, resultará mucho más simple: 4 de despensa (arroz, macarrones, harina y sal) 3 de lácteos (leche, youghourts y queso), 3 vegetales (tomates, brócoli y lechuga), 2 cárnicos (pollo y bistecs).
  • Ver y asociar la información. A bastante gente les resulta útil asociar la información verbal con imágenes, empleando diferentes tácticas. Por ejemplo, para recordar el nombre de personas, efectuar asociaciones visuales, aunque logren parecer peculiares, pero, de forma frecuente, funcionan, como esta: para rememorar que la persona que me acaban de presentar lleva por nombre Pedro, tal vez visto que tenga una barba gris lo asocie con una piedra. Si busco esta comparativa y me centro un poco en la idea en el momento en que me lo presentan, probablemente la próxima vez que lo vea, su barba me lleve a la “piedra” y esta palabra a “Pedro”. 
  • Sostener un orden. Si destinamos un lugar determinado para dejar ciertas cosas y somos constantes en su mantenimiento, tenemos la posibilidad de reducir las ocasiones angustiosas por no hallarlas. Dejar las llaves, los lentes o el monedero siempre en el mismo lugar, nos ahorrará tener que llevar a cabo el esfuerzo recurrente de rememorar dónde pueden estar.

Ayudas externas

Sea por situaciones pasajeras, sea por el hecho de que la memoria se ve afectada por alguna enfermedad, o sea porque preferimos liberarla de cierta carga para poderla ocupar con otras cosas, las ayudas ajenas son un recurso realmente útil para ponérselo más simple a nuestra memoria. Aquí van algunos ejemplos que, seguro, muchos nos serán familiares.

  • Notas adhesivas. Los clásicos pósit o las notas sostienes por imanes en la nevera, son fantásticos socios para rememorar algunos datos.
  • Alarmas en el móvil inteligente. Las tecnologías recientes son un maravilloso recurso para hacernos acordar, mediante alarmas o recordatorios con notas, determinadas cosas a hacer, bien en el mismo momento en que las debemos llevar a cabo, o con la antelación que consideremos para prepararlas. 
  • Calendarios, agendas y planificadores. Los tradicionales calendarios de pared o de sobremesa, o los planificadores semanales o mensuales, o las agendas en papel de siempre, prosiguen siendo para bastante gente un recurso muy útil en el que anotar los cumpleaños de amigos y familiares, citas médicas, celebraciones, etc. 

Un último consejo para la memoria pasa por no autopenalizarnos por los olvidos o despistes. Ello solo contribuirá a generar frustración y ansiedad, componentes muy poco favorecedores para mejorar el desempeño de la memoria. Como ahora enseñamos en otro producto, el olvido asimismo tiene su razón de ser y, de la misma la memoria, también es útil entenderlo. 

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