cronología de la enfermedad y su investigación

Todos y cada uno de los días se diagnostican una cantidad enorme de nuevos casos de enfermedad de Alzheimer en el planeta y si no podemos encontrar una cura eficaz, en los próximos 30 o 40 años, el número de personas afectadas se podría triplicar. La historia del Alzheimer nos deja entender de qué forma ha evolucionado la investigación de esta patología, uno de los mayores retos globales a los que se enfrenta la comunidad científica y médica.

El aumento de la esperanza de vida y la carencia de tratamientos efectivos transforman el Alzheimer y las demencias en una amenaza de alcance global que va a ser insostenible económicamente, sanitario y social.

Sin embargo, hace más de un siglo que la enfermedad fue descrita. Y durante todos estos años, los científicos no han parado de trabajar para conocer el funcionamiento y las causas de la enfermedad, así como para encontrar fármacos que logren detenerla. Desgraciadamente, los elementos destinados a la investigación de las demencias fueron bastante menores que los aplicados a otras patologías, como el cáncer o el vih. En relación a los medicamentos ensayados hasta la fecha, todos se demostraron ineficaces y no consiguieron frenar su avance ni revertir el deterioro cognitivo provocado de la patología.

La constatación de la presencia de una fase preclínica, donde la enfermedad es silenciosa y no manifiesta síntomas, ha abierto la puerta a orientar las indagaciones hacia la detección precoz y la prevención, con la visión de que los medicamentos ensayados en personas enfermas pudieran ser eficientes si se administrasen en etapas previas, en el momento en que los daños cerebrales no fueran ya irreversibles.

Historia del Alzheimer: 1906, Alois Alzheimer y Auguste Deter

El científico alemán Alois Alzheimer publicó en 1906 los desenlaces de un estudio realizado a Auguste Deter, una paciente de 50 años a la que su marido había llevado al hospital tras haber detectado cambios en su accionar. Esos primeros síntomas serían, más adelante, reconocidos como la patología que llevaría su nombre.

El reconocimiento del Alzheimer como enfermedad

Allí por los años 50, se consideraba el Alzheimer una patología propia de la mediana edad. Cuando esta se manifestaba en edades destacadas, se consideraba demencia senil.

No fue hasta los años 70 cuando los científicos empezaron a identificar el Alzheimer como causa de demencia frecuente en personas mayores. A pesar de eso, la pérdida de memoria se consideraba una parte del proceso de envejecimiento.

Las proteínas beta-amiloide y tau, a investigación

Así como ha evolucionado la historia del Alzheimer y su investigación, hoy sabemos que la acumulación de las proteínas beta-amiloide y tau en forma de depósitos o placas son las que causan la degeneración y la desaparición de las neuronas en un cerebro con Alzheimer.

Las investigaciones con respecto al origen de estas proteínas aumentaron a partir de los años 80, cuando los científicos comenzaron a interesarse por su relación con el desarrollo de la enfermedad.

Mucho más adelante, en los años 90, se identificaron los genes relacionados: el de la proteína predecesora de beta-amiloide (APP) y los que se comportan como componentes de riesgo (APOE).

Técnicas de imagen para el diagnóstico y la investigación del Alzheimer

Desde el año 2000 se causó un avance importante en las técnicas de imagen para el diagnóstico y la investigación del Alzheimer, generalizándose la utilización de técnicas de imagen por resonancia magnética. Y en 2004 se presentó el primer radiotrazador para ver placas de beta-amiloide a través de tomografía por emisión de positrones (PET).

Ya en 2010 se definió la fase preclínica en la enfermedad de Alzheimer, una época discreta de extendida duración, que precede en 15 o 20 años a la manifestación de los síntomas de la misma, y que ha abierto la puerta a la investigación de su detección precoz y prevención. Un ejemplo es el Estudio Alfa, impulsado por la Fundación Pasqual Maragall, para conocer mejor el comienzo y avance de la patología y los biomarcadores y factores de peligro que podrían incidir en su desarrollo.

En la historia del Alzheimer mucho más reciente descubrimos uno de los últimos hitos para la investigación de esta enfermedad que se dio en 2014. En Estados Unidos diseñaron el primer ensayo clínico para la prevención, el Estudio A4, con el propósito de evaluar si la disminución de proteína amiloide retrasa la pérdida de memoria asociada.

En 2015 nació el Consorcio EPAD, entre las iniciativas mucho más esenciales del mundo para la investigación de la prevención del Alzheimer.  En ella participan 36 instituciones europeas, desde laboratorios farmacéuticos y asociaciones de damnificados hasta universidades y centros de investigación, entre ellos la Fundación Pasqual Maragall, para testar nuevos tratamientos que incidan en las fases iniciales del Alzheimer para evitar o postergar la aparición de sus síntomas.

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