¿Cuáles son los avances en la investigación para prevenir el Alzheimer?

Los adelantos en la investigación del Alzheimer nos han permitido entender que las alteraciones cerebrales que genera esta patología se empiezan hasta 15 ó 20 años antes que se manifiesten los primeros síntomas. Esta novedosa aproximación ha abierto la puerta a las estrategias científicas actuales, centradas en la intervención durante la llamada fase preclínica del Alzheimer, una etapa decisiva donde emprender la prevención de esta patología. En este artículo analizamos con mucho más detalle los adelantos mucho más esenciales en la investigación sobre el Alzheimer.

Principales avances en relación al Alzheimer

Saber cómo empieza y de qué forma evoluciona la patología de Alzheimer es una de las finalidades de la Fundación Pasqual Maragall y de su centro de investigación, el Barcelonaβeta Brain Research Center. El objetivo es desarrollar tácticas y tratamientos de prevención para frenar o retrasar el comienzo de los primeros síntomas. Retrasando cinco años su aparición, podríamos reducir en un 33% el número de personas perjudicadas por esta enfermedad. 

Ahora enseñamos los distintos frentes de investigación abiertos en la prevención de la enfermedad de Alzheimer:

  • La investigación en biomarcadores
  • Las técnicas de neuroimagen
  • Componentes de riesgo modificables y no modificables
  • Los estudios de cohorte
  • Ensayos clínicos de fármacos precautorios

La investigación en biomarcadores

Los biomarcadores son indicadores biológicos que pueden relacionarse, en función de su presencia e intensidad, con el avance de una enfermedad. La información que nos proporcionan los biomarcadores puede ser vital para la prevención del Alzheimer, ya que su análisis puede permitir detectar los cambios que sufre el cerebro antes que aparezcan los síntomas. 

En el caso del Alzheimer, los principales biomarcadores se centran en los escenarios de proteínas beta-amiloide y tau en el líquido cefalorraquídeo, en la acumulación de esas proteínas en el cerebro y en los parámetros de imagen estructural o servible del cerebro y sus regiones. Hoy en día, otros géneros de biomarcadores están asimismo siendo estudiados, como los genéticos u otros potencialmente detectables en la sangre.

Las técnicas de neuroimagen

Las técnicas de neuroimagen dejan observar ciertos cambios que se producen en el cerebro antes de que aparezcan los primeros síntomas del Alzheimer. La evolución de esta clase de pruebas, y su combinación con otros géneros de marcadores podrán asistirnos a determinar de forma más precisa la etapa preclínica del Alzheimer y los componentes que podrían ser definitivos para su evolución. Contando con esta información, se podrían establecer tratamientos personalizados de prevención, más precisos y efectivos, y que tengan la posibilidad de contestar a la evolución de la enfermedad en cada caso.

Algunas de las pruebas de neuroimagen utilizadas en la investigación para la prevención del Alzheimer son la tomografía por emisión de positrones (conocida como PET, por sus iniciales en inglés) y la Resonancia Magnética Cerebral. La primera de ellas permite, por poner un ejemplo, observar la presencia y extensión de la acumulación de proteína tau y de beta-amiloide, usando radiotrazadores específicos. La Resonancia Magnética, por su lado, da información útil para la investigación, como el nivel de atrofia de determinadas áreas, la presencia de lesiones vasculares, información sobre la activación funcional de diferentes áreas o sobre el fluído sanguíneo cerebral.

Componentes de riesgo modificables y no modificables

Cada vez existe mucho más consenso de que son múltiples los componentes, y no una sola causa, que tienen la posibilidad de incidir en la aparición del Alzheimer. Son lo que denominamos componentes de peligro del Alzheimer. 

La edad y la genética son causantes de riesgo no modificables, sobre los que no tenemos la posibilidad de realizar nada. Sin embargo, existen también una sucesión de causantes de peligro modificables, sobre los que sí que tenemos la posibilidad de accionar, que están vinculados a la salud cardiovascular y al estilo de vida. Las buenas prácticas para cuidar el corazón también aplican para el precaución del cerebro. Controlar los componentes de riesgo cardiovascular y adoptar hábitos de vida saludables podría ayudar a impedir prácticamente uno de cada tres casos.

Los estudios de cohorte

Los estudios de cohorte son estudios basados en la observación de un grupo particular de personas con peculiaridades comunes en el transcurso de un periodo de tiempo. Son estudios fundamentales para el avance de la investigación de la prevención del Alzheimer, en tanto que permiten explorar las causas y la historia natural de la enfermedad en grupos de personas específicos.

La Fundación Pasqual Maragall, con el acompañamiento de ‘La Caixa’, cuenta con el Estudio Alfa, una plataforma de investigación singularmente diseñada para la prevención de la enfermedad de Alzheimer. Su propósito es detectar indicadores biológicos y causantes de peligro que podrían incidir en el avance de la patología. El estudio cuenta con mucho más de 2.700 participantes que participan en diferentes subestudios (o proyectos de investigación vinculados), en los que se efectúan diversas pruebas, como test de cognición, genética y resonancia magnética, por ejemplo. 

Ensayos clínicos de fármacos preventivos

Los numerosos fármacos que se han creado en la última década han tenido como propósito achicar la acumulación de proteína amiloide en el cerebro, así como parar la desestructuración neuronal a la que da lugar el Alzheimer. Si bien algunos fármacos han ofrecido progresos en la disolución de la amiloide, se enseñaron inútiles para revertir o frenar los síntomas de la enfermedad. Hoy día, otras indagaciones están dirigiendo sus sacrificios al estudio de la proteína tau y de causantes biológicos, como por servirnos de un ejemplo la inflamación, que juega un considerable papel la acumulación de la proteína amiloide.

Los investigadores trabajan con la posibilidad de que los medicamentos ensayados sin éxito en personas con un daño cerebral ahora muy adelantado, puedan probar su efectividad cuando son administrados en fases mucho más tempranas. De hecho, ahora se están desarrollando ensayos clínicos de prevención en personas sin problemas de memoria para frenar o retrasar la aparición de los síntomas. Una iniciativa clave en este sentido es el consorcio europeo EPAD (European Prevention of Alzheimer’s Dementia), en el que participa el BarcelonaBeta Brain Research Center, el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, al lado de universidades, centros de investigación, laboratorios farmacéuticos y asociaciones de afectados de toda Europa. 

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