¿Cuánto tiempo podemos estar sin beber?

La nutrición se basa en la ingesta de los nutrientes básicos: hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y sales minerales. Pero asimismo, pese a que no sea ni un macro ni micronutriente, de agua. La sustancia que es el pilar de la vida en la Tierra. Sin agua, no hay vida.

No es de extrañar, pues, que las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los EE. UU. determinen que los hombres precisen tomar unos 3,7 litros de agua al día y las mujeres, 2,7 litros, para de este modo realizar las necesidades.

Y sucede que teniendo en cuenta que el agua representa la mayoría de nuestras células, no debe sorprendernos que hasta el 70% de nuestro cuerpo sea agua. Una sustancia cuya molécula está formada por 2 átomos de hidrógeno y uno de oxígeno que, al lado de las sales minerales que tiene dentro la que está destinada al consumo humano, torna posible que las reacciones metabólicas de las células sucedan correctamente.

Como ya hemos dicho, sin agua, no hay vida. De hecho, suprimir el consumo de agua provoca la muerte mucho más de manera rápida que la privación de comida o de sueño. Pero, ¿cuál es el tiempo máximo que puede sobrevivir un individuo sin beber líquidos? En el artículo de el día de hoy exploraremos los límites del cuerpo humano y daremos respuesta a esta pregunta. Vamos allá.

¿Por qué necesitamos tomar agua?

Como hemos dicho, los hombres precisan beber unos 3,7 litros de agua al día y las mujeres, 2,7 litros. Y más allá de que, como veremos más adelante, las pretensiones de hidratación dependen de varios causantes, estas cantidades de líquido son las que se precisan para sostener el conocido como balance hídrico en nuestro cuerpo.

Pero, ¿qué es el cómputo hídrico? Grosso modo, es el estado en el que se compensa la entrada y la pérdida de líquidos corporales. Nuestro cuerpo ha de estar cerca de este balance hídrico, ya que valores fuera de este equilibrio pueden provocar problemas en el organismo.

Como bien entendemos, conseguimos el agua que requerimos tanto de los líquidos como de los alimentos y la perdemos mediante la sudoración, la orina, la respiración y las heces. Por ello, debe existir un equilibrio entre lo que entra y lo que sale.

Pero, ¿por qué razón es esencial sostener el balance hídrico? Esencialmente, porque el agua no solo es una substancia que participa en todas las reacciones metabólicas del cuerpo, sino constituye mucho más del 70% del contenido del citoplasma, el medio interno de la célula. Todas las 30 millones de millones de células de nuestro cuerpo es, si bien es dependiente del tipo celular preciso, un 70% agua. De ahí que afirmemos que el cuerpo humano es, un 70%, agua.

Y necesitamos beber agua precisamente por la inmensidad de reacciones fisiológicas en las que es parte primordial: expulsión de substancias de desecho (a través de la orina), regulación de la temperatura corporal, transporte de nutrientes y oxígeno (la sangre es un 92% agua), mantenimiento de la salud neurológica (el cerebro es en un 75% agua), protección y amortiguación de órganos vitales, amortiguación y lubricación de articulaciones, estimulación de la función digestible, disolución de otros líquidos corporales, cuidado del balance de electrolitos, depuración de los riñones, absorción de nutrientes, participación en las reacciones metabólicas de obtención de energía con apariencia de ATP, humidificación de las vías respiratorias, humidificación de los ojos, cuidado de una piel sana y también hidratada…

No debe extrañarnos, ya que, teniendo en cuenta su importancia, su elevado contenido en el cuerpo y todas las pérdidas de líquidos que padecemos regularmente por medio de la sudoración, la micción, la defecación y las exhalaciones, que sea tan esencial beber agua a diario.

¿Qué sucede en el cuerpo cuando no bebemos?

Ahora que hemos entendido el papel del agua en el organismo, llega el momento de entender qué sucede en el cuerpo humano en el momento en que lo privamos de agua. Observemos qué sucede en el momento en que suprimimos, de pronto, el consumo de líquidos. De esta manera, comprenderemos por qué razón la supervivencia sin líquidos es tan corta.

En el momento en que detenemos la ingesta de agua, el balance hídrico empieza a romperse, ya que no hay entrada de agua, solo pérdidas mediante la sudoración, la micción, la defecación y las exhalaciones. Por este motivo, paulatinamente, el cuerpo irá perdiendo agua. Y el primer síntoma llega cuando ha perdido cerca del 2% del peso del cuerpo en agua. En ese instante, el cuerpo dispara la sensación de la sed.

Cuando contamos sed, quiere decir que el cuerpo se está preparando para encender los mecanismos de urgencia. El cuerpo empieza a aferrarse a la humedad sobrante. ¿De qué modo? En primer lugar, ante una situación de potencial deshidratación, el hipotálamo estimulará la liberación de la hormona antidiurética.

Esta hormona antidiurética, también conocida como arginina vasopresina o argipresina, que empezará a fluir por la sangre por cambios detectados en la osmolaridad (la medida de la concentración de sustancias en sangre) y/o el volumen sanguíneo, provoca un aumento de la reabsorción de agua e impide que la perdamos a nivel gástrico.

Al tiempo, actúa como neurotransmisor estimulando reacciones propias del miedo (una reacción para hallar que tomemos agua) y lleva a cabo una esencial función a nivel renal. En los riñones, estimula la generación de acuaporinas, unas proteínas que forman poros en las membranas de las células para transportar agua.

Lo esencial es que con esta acción a nivel de los riñones, la hormona antidiurética está acrecentando la acumulación de agua en sangre y reduciendo la que está disponible para la actividad renal. En otras palabras, se destina menos agua a la síntesis de orina. De ahí que, cuando estamos deshidratados, la orina esté más concentrada y sea mucho más obscura y de olor más fuerte. El cuerpo está minimizando la pérdida de líquidos por la micción.

Al mismo tiempo, el cuerpo comenzará a inhibir la sudoración, cosa que, en dependencia de las situaciones, va a hacer que la temperatura corporal aumente, cosa que, a su vez, provocará que la sangre se vuelva mucho más densa y que fluya mucho más poco a poco. Y para compensar esto, el organismo se verá obligado a aumentar la frecuencia cardíaca.

Este espesamiento de la sangre se intensificará a medida que la pérdida de líquidos sea mucho más pronunciada. Se estima que, cuando hemos perdido el 4% del peso del cuerpo en líquidos, los descensos de la presión arterial son suficientes para provocar vahídos y otros síntomas asociados.

Ahora, las células, gracias a la perturbación en la osmolaridad de la sangre, empezarán a perder el agua de su contenido citoplasmático. Esto hará que indudablemente se contraigan, instante en el que, singularmente cuando pasa en las neuronas cerebrales, aparecerá el cefalea, el cansancio extremo y la dificultad para pensar.

Pero es que si la situación persiste, no rehidratamos el cuerpo y llegamos a perder el 7% del peso del cuerpo en líquidos, comenzará la situación verdaderamente peligrosa: el fallo multiorgánico. Empezando normalmente por los riñones, estos dejarán de ser capaces de filtrar la sangre puesto que no tienen agua, algo que provocará la acumulación de substancias tóxicas que continuarán en el torrente sanguíneo al no poder ser expulsadas mediante la orina.

Posteriormente, por los efectos sinérgicos del espesamiento de la sangre, la acumulación de tóxicos en el cuerpo, el sobrecalentamiento del organismo, la hipotensión y la desaparición celular de los tejidos de diferentes órganos vitales, las adversidades graves no tardan en aparecer. Y la vida puede correr peligro.

Entonces, ¿cuánto tiempo tenemos la posibilidad de sobrevivir sin beber agua?

Ahora hemos entendido por qué razón la falta de agua provoca indudablemente la desaparición. Y es por el fallo multiorgánico estimulado por las secuelas de la deshidratación. Pero en este momento viene la pregunta que nos había reunido hoy. ¿Cuánto tiempo podemos soportar antes que esta deshidratación nos provoque la desaparición?

Bueno, lo cierto es que no hay una contestación clara. Y es que todo dependerá de cuánto tiempo tarde en romperse el balance hídrico en el cuerpo. Y esto va en función del clima (no es exactamente lo mismo no poder tomar líquidos un día relajado de primavera que un día increíblemente caluroso de verano, pues las pérdidas de agua van a ser distintas), de la tasa de sudoración de la persona, de la altitud a la que nos encontramos (a mayor altitud, mayores pérdidas de líquidos, ya que orinamos mucho más y respiramos mucho más veloz), del estado de salud general de la persona, de la edad (niños y jubilados pierden agua más veloz) y del nivel de hidratación previo a la supresión de la ingesta de líquidos.

Además de esto, a modo de curiosidad, hay alguien que “ostenta” el récord de subsistir sin agua. El, por ese momento, joven de dieciocho años Andreas Mihavecz, consiguió, en el año 1978, sobrevivir 18 días sin beber ningún género de líquido tras ser abandonado por error en una celda. Pero hay “trampa”. Y sucede que sabemos que ingirió líquido al relamer el agua que se condensaba en las paredes.

Se mencionó mucho también de la huelga de hambre de Mahatma Gandhi de 21 días, pero lo cierto que si sobrevivió fue por el hecho de que iba tomando pequeños sorbos de agua. ¿Existe alguna oportunidad de sobrevivir tanto tiempo sin tomar nada de líquido?

La respuesta es clara: no. La supervivencia depende de tantos componentes que esta puede ser desde unas escasas horas (alguien encerrado en un lugar muy caluroso) hasta una semana (alguien de manera perfecta sano en unas condiciones donde la pérdida de líquidos es mínima). De todas formas, sin llegar a ninguno de estos extremos, los estudios indican que el tiempo máximo que tenemos la posibilidad de estar sin beber es de entre 3 y 5 días, con un intervalo un tanto mucho más riguroso de entre 2 y 7 días.

Sea como sea, lo que está claro es que, a nivel de supervivencia, la carencia de agua es mucho más peligrosa que la carencia de comida o de sueño. Y es que más allá de que podríamos aguantar entre 40 y 60 días sin comer o hasta 11 días sin dormir (es el récord, pero se cree que podríamos aguantar más), se considera imposible subsistir mucho más de una semana sin tomar líquidos.

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