Cuidar a una persona con Alzheimer desde las necesidades sentimentales y la dignidad

Las personas que sufren patología de Alzheimer tienen, exactamente la misma cualquier persona de cualquier edad, necesidades emocionales que deben tenerse presente cuando tratamos con ellas. El cuidado y la atención que les prestamos deben preservar su dignidad y su autovaloración. En este artículo profundizamos en la “ciencia del precaución” y en los aspectos sentimentales básicos que todos los humanos necesitan tener cubiertos.

Puntos sentimentales y de dignidad en el trato hacia un individuo con Alzheimer

Si atendemos o cuidamos a un individuo con Alzheimer debemos tener presente que debemos hacerlo desde la dignidad y teniendo en cuenta sus necesidades sentimentales. Tal y como hemos explicado al abordar la teoría de la retrogénesis, el Alzheimer genera una pérdida de funcionalidades y capacidades en orden inverso a cómo se adquirieron a lo largo del desarrollo. Esta teoría ha supuesto una base esencial desde la que comprender las pretensiones de cuidado de las personas que lo padecen

El Dr. Barry Reisberg y sus ayudantes, a lo largo de décadas, han ido desgranando distintos aspectos de esta teoría. Entre ellos, han creado una “ciencia del precaución” expuesta detalladamente en un producto científico y, como es habitual en ciencia, con sus axiomas, postulados y restricciones

Por axiomas, en este caso, entendemos los deseos y pretensiones básicas que todos precisamos tener cubiertas y que son aplicables a cualquier edad. Aquí examinamos los propuestos en dicho artículo. Tal vez simulen obvios, pero vale la pena pensar sobre ellos, especialmente, si atendemos o cuidamos a una persona con Alzheimer. 

  • Todos los seres humanos evitan el trauma y la humillación 

La gente con Alzheimer, en cualquier etapa de la patología, evitan o se sublevan contra las vivencias que perciben como humillantes, como tener la sensación de parecer torpes o de  “no enterarse de nada”.

Por eso, ahora desde el principio de la patología, procuran evitar ser cuestionados o, más adelante, tienen la posibilidad de resistirse a la figura del cuidador. Quizás, una explicación elogiable a la idea de que le hurtan cosas, pueda ser una resistencia a admitir que no recuerdan dónde las han dejado. 

  • Todos y cada uno de los humanos buscan un sentido de realización

En fases iniciales de la demencia (GDS 4), este sentido de realización lo puede proveer el continuar siendo productivos o tener la sensación de ello. Por servirnos de un ejemplo, un artista, siguiendo pintando o, un abogado, pretendiendo seguir llevando casos.

En fases mucho más destacadas, ocupaciones como poner la mesa o plegar ropa, pueden ayudar a configurar esta necesidad de realización. Es esencial, pues, permitir que realicen actividades con sentido adaptadas a lo que pueden llevar a cabo en cada instante

  • Todos y cada uno de los humanos procuran la dignidad y la autoestima

La dignidad y la autoestima se tienen la posibilidad de potenciar con la práctica de habilidades que la persona ha gobernado siempre y en todo momento y en las que aún se puede valer. También la potencian el formar parte en actividades propias de adultos.

Si la persona con Alzheimer percibe una actividad como infantil o “para pequeños” es simple que sienta atentada su dignidad, se enfade y rechace formar parte. No hay, pues, actividades apropiadas o inadecuadas solo por su tipología, si no por cómo las percibe la persona. 

  • Todos los seres humanos son organismos sociales

Las necesidades sociales de las personas con Alzheimer continúan hasta el final. Incluso en las últimas fases prosiguen requiriendo, para su confort, interacción con la gente próximas. 

  • Todos y cada uno de los seres humanos buscan reconocimiento y aceptación

La gente con Alzheimer siguen precisando, a lo largo de todo el desarrollo de la patología, un refuerzo popular positivo para sostener su motivación y habilidades. 

  • Todos y cada uno de los seres humanos tienen capacidad de estudiar

La gente con Alzheimer tienen la posibilidad de ser re-entrenadas en muchas capacidades estropeadas si se fragmentan las tareas en pequeños pasos, reconociendo sus progresos y animándolas por cada logro. 

  • Todos y cada uno de los seres humanos precisan amor

El amor y el cariño son escenciales para la salud física y sensible de las personas con Alzheimer a lo largo de todo el proceso de la enfermedad.

  • Todos los humanos tienen la capacidad de sentirse contentos si las pretensiones básicas están cubiertas

El Alzheimer es un desarrollo fisiológicamente congruente y, como tal, si la persona afectada recibe una atención correcta y sus pretensiones básicas, sociales y sentimentales están cubiertas, probablemente se sientan felices o satisfechos con su vida. 

  • Todos y cada uno de los humanos necesitan movimiento físico 

Es algo primordial pero, hasta hace poco, era recurrentemente subestimado en la atención a personas con demencia, especialmente a partir de cierta gravedad, por poner un ejemplo, con la práctica (en la actualidad completamente desaconsejada) de utilizar medios de restricción del movimiento (o sea, anudarlas) para eludir caídas. Ello implica una mayor pérdida de la función motora, acrecentando aún mucho más el peligro de caídas.

  • Todos y cada uno de los humanos tienen capacidad de recordar 

A menudo, esto no es reconocido en la situacion del Alzheimer, especialmente, en fases destacadas (GDS y FAST 7). Si nos situamos en estas situaciones, en la edad de desarrollo equivalente en este punto de la enfermedad, la cuestión se entiende mejor. Igual que un niño de un año de edad olvidará a la gente y los sucesos muy rápidamente, asimismo lo hará un individuo con Alzheimer avanzado en comparación con un adulto sano. Ahora bien, las memorias con impacto sensible se retendrán de manera fuerte y las reacciones a ellas van a ser más de manera fácil mostradas. 

  • Todos y cada uno de los seres humanos tienen la aptitud de pensar 

Sin ser de forma plena siendo consciente del encontronazo que puede tener, a veces, se habla de la persona con Alzheimer de manera poco cautelosa enfrente de ella, pensando que, como solamente charla, no entiende. Es simple, ya que, que la persona se muestre agitada en contestación a comentarios faltos de empatía. 

  • Todas los humanos pretenden influir en su entorno

Si, por servirnos de un ejemplo, un individuo con Alzheimer en etapa avanzada, no es comprendida por tener el lenguaje muy perturbado, y no se persiste en comprenderla, puede verse agitada por no ser “escuchada”

  • Todos los seres humanos tienen sentido del “gusto” (cosas que agradan y cosas que no)

La persona con Alzheimer, como resulta lógico, asimismo tiene sus preferencias, que expresará y tienen la posibilidad de ser interpretadas en cualquier etapa de la enfermedad, aunque, a veces, no son reconocidas. Por ejemplo, con la intención de eludir peores secuelas si se perdiera, se le puede poner una pulsera identificativa, práctica pero antiestética, deduciendo que “le dará igual” y, consecuentemente,  puede mostrarse negativa e irritada frente al hecho. seguramente sienta que no se está sabiendo su sentido estético y su imagen. Si se atiende a ello, se tienen la posibilidad de buscar otras alternativas que cumplan su cometido y eviten este desasosiego.

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