Curas milagrosas y falsas promesas para el régimen y la prevención del Alzheimer

Cuando nos encontramos en ocasiones de salud complejas, sin alternativas médicas o científicas que las reviertan, somos mucho más vulnerables a opinar en quienes nos garantizan resoluciones.

La gente afectadas por Alzheimer y sus familiares están frente a una enfermedad para la que, en la actualidad, no existe ningún régimen curativo. Desafortunadamente, hay quienes quieren sacar partido de esta situación y proponen modelos y tratamientos “prodigiosos” que, de todos modos, carecen de validez científica y no cumplen lo que garantizan.

Conforme medra la preocupación popular por la amenaza que suponen patologías como el Alzheimer, tendemos a buscar maneras de prevenirlas y de remarcar nuestra salud cerebral, otra oportunidad para aquellos que procuran ganancias económicas vendiendo falsas esperanzas.

Últimamente, un producto anunciado en la revista JAMA alertaba sobre el apogeo de la pseudomedicina en el contexto de las anomalías de la salud neurodegenerativas y la salud cerebral. Pocos días después, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus iniciales en inglés) de EE.UU, emitía un aviso advirtiendo contra los tratamientos engañosos para sanar el Alzheimer.

Desde la Fundación Pasqual Maragall compartimos exactamente las mismas preocupaciones y consideramos esencial difundir esta información.

La pseudomedicina se disfraza de validez científica

En el artículo anunciado en JAMA, instructores de la Facultad de California advertían contra la pseudomedicina, término usado para describir «los suplementos y también intervenciones médicas que a menudo se promueven como tratamientos a nivel científico avalados, pero que carecen de datos de efectividad creíbles».

Los autores compartían ciertas características que distinguen a estas maneras de pseudomedicina, por servirnos de un ejemplo:

  • Se muestran bajo apariencia científica, lo que posibilita su aceptación por los usuarios. La realidad, sin embargo, es que carecen de rigor científico.

  • Son promovidas por expertos médicos certificados, pero que tienen vínculos económicos con la terapia o el producto en cuestión.

  • A menudo fundamentan las terapias en etiologías (origen de la enfermedad) no afirmadas. Por poner un ejemplo, aseguran, sin base científica, que la enfermedad está causada por la toxicidad por metales y ofrecen la llamada terapia de quelación o quelante (un régimen que, fuera de sus advertencias médicas para situaciones muy determinadas y en manos no expertas, puede tener consecuencias graves para la salud).

  • Ofrecen tratamientos «holísticos y customizados».

  • Presentan testimonios particulares como si fueran pruebas científicas.

  • Consiguen tener una enorme penetración en el mercado merced a la propaganda, muchas veces engañosa.

Estas maneras de pseudomedicina, aparte de ser éticamente cuestionables, no se someten a procesos reguladores rigurosos, pueden implicar peligros para la salud de la gente y representar un desembolso económico esencial.

En el producto se plantea que es compromiso de los profesionales de la salud prestar una interpretación científica franca a las probables y lícitas dudas que logren plantear pacientes y familiares.

Precaución con la promesa de “una cura para el Alzheimer”

En el comunicado emitido por la FDA estadounidense se advierte específicamente de las compañías que comercializan artículos para el régimen del Alzheimer bajo la falsa promesa de impedir, ralentizar o aun sanar la patología.

Tal y como denunciaban en el producto anunciado en JAMA, las tácticas para llegar a vender estos modelos, muchas veces suplementos dietéticos, pasan por presentarlos como resultado de indagaciones científicas sólidas y publicitarlos ampliamente en Internet.

La realidad es que en la mayor parte de casos solo significan gasto de dinero, desvío de la atención de las terapias que realmente sí precisan la personas perjudicadas y, a veces, peligros importantes para la salud.

El organismo estadounidense proporciona ciertas claves que pueden llevarnos a sospechar que estamos frente una manera de pseudomedicina, por servirnos de un ejemplo, es común que se publiciten con oraciones del estilo:  “En tan solo una semana, usted tiene la posibilidad de revertir el deterioro mental producido por la demencia o el Alzheimer” o “Puede reducir a la mitad su riesgo de desarrollar Alzheimer”.

La mejor opción: proponer las inquietudes a un profesional de la salud

Hoy día, decenas y decenas de investigaciones científicas cerca de todo el mundo buscan tratamientos efectivos para la patología de Alzheimer. No obstante, hasta la actualidad ningún régimen ha demostrado que logre revertir el progreso de la enfermedad.

Es aconsejable dudar de modelos ‘milagrosos’ presentados como cura para el Alzheimer y comercializados por empresas que solo buscan el beneficio económico, aprovechándose de la vulnerabilidad y la preocupación de las personas perjudicadas y sus familias.

Antes de adquirir cualquier producto sin receta médica o seguir cualquier terapia opción alternativa, siempre es recomendable consultar con el médico de referencia.

 

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