¿De qué forma me puede ayudar un psicólogo si soy infiel?

La infidelidad está detrás de varios de los motivos por los que las personas acuden al sicólogo. Tanto en las sesiones personalizadas como en la atención a parejas, el hecho de romper con el compromiso en el que se fundamenta la relación forma parte de esos elementos que estropean mucho las relaciones personales y cariñosas, y que aun tienen la posibilidad de dejar secuelas emocionales.

Sin embargo, muchas veces se pone el foco únicamente en cómo tienen la posibilidad de superar la infidelidad o la víctima de esta (la persona que ha sido engañada en su relación cariñosa) o bien la relación en su conjunto, en caso de que no se haya producido una ruptura. Aquí vamos a centrarnos en cómo se trabaja desde la psicología para contribuir a las personas con tendencia a la infidelidad, con independencia de si en ese instante están en una relación de pareja o no.

¿Qué comprendemos por infidelidad?

La infidelidad es el hecho de romper el compromiso de peculiaridad sexual y/o cariñosa en el contexto de una relación amorosa. Cada relación establece qué es y qué no es la infidelidad, pero eso no quiere decir que no pueda darse en las relaciones poliamorosas. Como regla establecida, a la práctica, ser infiel supone o sostener acercamientos íntimos de carácter sexual con personas ajenas a la relación, o involucrarse en otra relación amorosa rompiendo con el deber de una relación anterior.

O sea, que en la mayor parte de los casos, se establece que no es necesario tener sexo o besarse a fin de que se produzca la infidelidad (aunque como hemos visto, esto es dependiente del pacto que exista entre ambas partes).

Posibles causas de la infidelidad

La infidelidad es un fenómeno psicológico complejo en el que juegan un papel tanto las características y predisposiciones personales como el género de vínculo establecido con la otra persona de la relación de pareja e inclusive el contexto en el que conviven las dos personas. Por supuesto, eso no significa que nadie tenga la responsabilidad de cometer o no cometer infidelidades, y bastante menos que la persona a la que se ha sido infiel sea la encargada de lo ocurrido; no obstante, se debe tener en mente que en la inmensa mayoría de los casos no hay solo una causa, sino más bien múltiples causas y desencadenantes combinados.

Ciertas de estas causas comunes de la infidelidad son las próximas:

  • Falta de comunicación en el campo sexual de la relación de pareja, lo cual transporta a la insatisfacción.
  • Mala administración de los enfrentamientos: búsqueda de la infidelidad como procedimiento para “vengarse”, subestimando el impacto dañino que eso tiene en la relación.
  • Inclinación al autoengaño: recurrente en quienes prefieren dejar abierto el significado de “infidelidad”.
  • Búsqueda de satisfacción instantánea para calmar algunas maneras de padecimiento.

Como vimos, la infidelidad no en todos los casos se produce simple y llanamente para gozar al límite de las ocasiones de satisfacción sexual inmediata que ofrece la vida; hay casos en los que quien las comete, sufre. Pero eso no significa que no esté convirtiendo a su pareja en una víctima de infidelidad, ni que sea un comportamiento justificado o aun deseable como forma de administrar las emociones.

Por otro lado, ese carácter multicausal de la infidelidad hace que la mejor forma de terminar con este patrón de comportamiento sea yendo al psicólogo, dado que en esta clase de servicios se explora el caso específico y se identifican los primordiales causantes de lo que sucede, que son únicos en cada persona. No obstante, alén de este tipo de programas de intervención psicológica, existen algunas estrategias que generalmente tienen la posibilidad de contribuir a quienes hayan detectado una predisposición a cometer infidelidades y busquen la manera de cambiar en este aspecto para ser capaces de mantener relaciones de pareja funcionales y estables.

¿De qué manera se trabaja en psicología para contribuir a la gente a no ser infieles?

Hay muchas técnicas y tácticas que son utilizadas por los psicólogos al intervenir en personas con predisposición a ser infieles. Estas son algunas de las mucho más esenciales.

1. Detección de los pensamientos conflictivos

En la solicitud del sicólogo se trabaja para “entrenar” a la gente a detectar de manera rápida las ideas y pensamientos que les vienen a la mente y que tienen la posibilidad de precipitar el hecho de caer en la infidelidad. Esto pasa por familiarizarse con las maneras de autoengaño y con conocer por adelantado las ocasiones en las que pueden aparecer estas tentaciones.

2. Incremento de la capacidad de disfrutar de la sexualidad en pareja

Asimismo es posible aportar varias tácticas para gozar del sexo en la relación de pareja, de forma que existan muchos menos incentivos para caer en la infidelidad. Esto incluye conseguir una mayor conexión y sintonía con la otra persona, mejorando la comunicación y perdiendo el temor a determinados temas tabú.

3. Mejora de las habilidades sociales

Algunas personas tienden a ser infieles pues tienen pocos recursos para conectar con los demás fuera del ámbito de la sexualidad.

Si la persona desarrolla mejores capacidades sociales, estar podrán ser aplicadas más allá de su relación de pareja y será capaz de entablar vínculos de amistad ejecutables a medio y largo plazo, tal es así que va a tener menos sentido usar los encuentros sexuales secuenciales para combatir la soledad.

4. Técnicas de administración de las conmuevas y control de los impulsos

Aquí se reúnen múltiples procedimientos para educar a la persona a no ceder a sus impulsos (unidos al aquí y ahora) al precio de sacrificar sus valores y sus metas a medio y largo plazo. Tienen bastante que ver con la modulación del foco atencional y la auto-motivación.

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