De qué forma ser mas agradecido: 7 consejos útiles

La gratitud es un valor que es posible que semeja que se pierde. Más allá de que decir un “gracias” no cuesta nada, semeja que a la gente le resulte bien difícil, incómodo y molesto.

A otros no es esa palabra la que les cuesta, sino demostrar que sienten gratitud con lo que hicieron por ellos. Pero deberían, porque nuestros padres, hermanos, amigos, vecinos… todos ellos han hecho en más de una ocasión algo por nosotros.

Ya es hora de agradecer mucho más las cosas, tanto con apariencia de expresiones como en gestos. Por ello a continuación veremos algunas estrategias que nos servirán para ser un tanto mucho más agradecidos en nuestro día a día.

De qué manera ser más complacido

No es realmente difícil ser agradecido, y su definición de diccionario nos lo viene a demostrar. Según con el DRAE, una persona agradecida es aquella que agradece, o sea, que muestra gratitud y da las gracias. De este modo de fácil: ser agradecido es dar las gracias por lo bueno que nos pasa en la vida, tanto lo más pequeño como lo que nos resulta mucho más significativo. No cuesta nada ser complacido en esta vida, y en verdad es de nuestra conveniencia.

Ser mucho más complacido nos hace mucho más felices, ya que nos hace valorar como más importantes aquellas cosas buenas que nos pasan en vez de poner tanto el foco en lo malo. Este estilo de pensamiento es justo el opuesto al de muchos, ya que la mayoría de los mortales no podemos escaparnos del sesgo de negatividad, efecto (o trampa según como se mire) que nos hace ponerle mayor peso a las cosas negativas que nos suceden, menospreciando o incluso ignorando las positivas.

Mudando nuestra forma de relacionarnos con el resto, agradeciéndoles el estar ahí o, simplemente, valorando más las pequeñas cosas que nos suceden puede ser una buenísima forma de atraer a la alegría y la estabilidad sensible a nuestras vidas. Felicidad y salud van de la mano, y la gratitud es un fuerte imán para las dos, conque para conseguirlo vamos a estudiar varias tácticas que nos van a enseñar cómo ser más complacido.

1. Lleva un diario

Nuestro primer consejo es llevar un períodico sobre lo bueno que nos pasa. Apuntar todas las cosas positivas y por las que nos sentimos agradecidos es muy bueno al ser una muy buena forma para batallar el ya citado corte de negatividad.

Da igual si lo hacemos en una libreta o en el computador. La idea es apuntar todo lo bueno que nos ocurra, por muy pequeño y supuestamente insignificante que logre parecer. Haciéndolo se incentiva un estilo de pensamiento positivo, realizando un esfuerzo cognitivo cada vez menor para detectar los buenos hechos presentes en nuestra vida.

Basta con dedicarle entre 5 y 10 minutos a poner qué han sido aquellas cosas que nos hicieron sentirnos bien y que agradecemos que hayan ocurrido. Hay que comprometerse a hacerlo, algo que al principio nos va a costar un poquito pero con el paso del tiempo se convertirá en un hábito completamente automatizado.

2. No evites las cosas negativas

Puede que nos sorprenda este consejo y tiene su sentido. Normalmente asociamos la gratitud con lo bueno, poniendo el foco de atención únicamente en lo bueno e ignorando completamente lo malo.

Sin embargo, la clave para ser más agradecidos es asumir que va a haber contratiempos, que a veces no los podemos evitar y que, si bien un poco molestos, tienen la posibilidad de incluso asistirnos a apreciar todavía mucho más lo bueno que nos ocurre.

Mirémoslo de la próxima manera: ¿Verdad que en el pasado nos han ocurrido cosas malas que después hemos superado? Recordarlas nos hace recordar asimismo cómo las superamos, viéndonos capaces de hacer frente a las dificultades y lograr el éxito.

3. Valora las pequeñas cosas de la vida

Muchos son los pequeños instantes de nuestra vida cotidiana que, si bien de fachada poco esencial, influyen en nuestro confort. Conseguir un taburete en el metro, que la tostada se caiga por el lado del pan o que nuestra mascota nos salude efusivamente al llegar a casa son cositas por las que debemos estar agradecidos.

Pero además de agradecer estos momentos, también podemos ayudar a los demás a que sean siendo conscientes de ellos y asimismo los valoren. Devuelve cada exhibe de amabilidad que te brinden, y agradécesela, aunque se trate de un fácil cumplido.

4. Contribuye a los demás

Ayuda a los demás, no cuesta nada y la mayoria de las veces te lo agradecerán. Las personas agradecidas no solo agradecen lo que hacen por ellas diciéndolo, sino más bien también devolviéndoselo.

Igualmente, no es necesario que nos hayan hecho un favor antes para contribuir a los demás. Sé voluntario, ofrécete a progresar el día a otra gente. La gratitud es algo que se contagia y ayudando a el resto es la mejor forma de despertar la gratitud en los demás.

5. Agradece la vida que te ha tocado

¿Cómo se puede estar agradecido por tener la vida que te ha tocado? Puede que ciertos la observemos como algo malo al tiempo que otros la vemos como justo lo opuesto, pero esto es porque la habitamos primera persona o bien la equiparamos con la vida de quienes creemos que viven mejor que nosotros.

¿Y si lo equiparamos con quienes viven peor? ¿Cuántas personas en este ancho mundo viven en la miseria más absoluta? ¿Cuántas pasan hambre? Hay quienes ni siquiera tienen una cama donde dormir.

Tener una vivienda, una familia, amigos, trabajo… Aun el fácil hecho de vivir en un espacio en el que no se debe mirar cada día al cielo para poder ver si se aproxima un bombardeo. Muchas son las desgracias que ocurren en el planeta que jamás hemos tenido la desgracia de vivir, y que lo más posible es que nunca las vivamos.

6. Valora la vida de tus conocidos cercanos

Bastante gente han perdido a toda su familia en algún enfrentamiento o desgracia natural. Otros los fueron perdiendo por el paso triste pero inevitable de la edad y la desaparición. Es posible que tú ya hayas perdido a alguna esencial en tu vida, pero todavía te quedan los demás.

Valora la vida de tus conocidos cercanos, da gracias pues prosigan vivos y que dispongan de una aceptable salud. Nadie tiene garantizada su historia, nadie sabe qué puede pasar mañana, si puede fallecer porque se ha cruzado con la persona menos indicada por la calle. De la vida a la muerte solo hay un momento de diferencia.

7. Mantente en contacto con tus seres queridos

¿Cuándo fue la última vez que llamaste a tus abuelos? ¿Y a tus padres? Ya va siendo hora, ¿no crees? Llamar habitualmente a tus seres queridos es una muestra de agradecimiento, de que los valoras, y ellos también se van a sentir mucho más propensos a llamarte más adelante.

Asimismo puedes irlos a conocer, mandarles mensajes, cartas o aun regalos, algo que demuestre que no te olvidas de ellos y que los valoras. Si hace falta, encárgate tu de las reuniones familiares, organízalas a fin de que todo el clan se encuentre.

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