De qué manera mejorar la salud del cerebro (en 12 consejos)

El cerebro es, sin duda, el órgano más asombroso del cuerpo humano. Y tanto es conque, por irónico que parezca, todavía es uno de los enormes desconocidos para la ciencia. Todo lo que sentimos, pensamos e imaginamos está en una pequeña composición de menos de 2 kg de peso que, eso sí, es de una dificultad fisiológica increíble.

Se trata de la parte mucho más grande del encéfalo, representando el 85% de su peso. Y estando dividido en dos hemisferios (y cada uno de ellos, en 4 lóbulos), es el órgano central del sistema inquieto, ya que controla los patrones de actividad muscular y regula la síntesis de hormonas, las sustancias químicas que modulan la fisiología de los órganos y tejidos del cuerpo.

Con un peso de entre 1.300 y 1.500 gramos, el cerebro es el último responsable tanto del pensamiento como del movimiento. Pero no debemos olvidar que, al final de cuenta, es un órgano más del cuerpo. Y como tal puede enfermar y desarrollar inconvenientes con unas secuelas multisistémicas más o menos graves.

Es por este motivo que, en el artículo de el día de hoy y a través de las más prestigiosas publicaciones científicas especializadas en neurología, presentaremos una selección de los hábitos que mejoran (y que empeoran) la salud del cerebro, viendo de esta manera de qué modo podemos proteger la integridad del sistema nervioso central y disfrutar de confort tanto físico como emocional.

Los hábitos que mejoran (y que empeoran) la salud cerebral

Como hemos dicho, pese a ser fundamental a nivel fisiológico, el cerebro es un órgano mucho más del cuerpo, por lo que es susceptible de desarrollar inconvenientes si adquirimos un modo de vida que atenta contra el estado del sistema inquieto central. Y charlamos tanto de pérdida de capacidades cognitivas como del avance de patologías neurológicas que afectan de forma más o menos grave a la salud física y/o emocional.

Por eso sea imprescindible comprender qué hábitos tienen la posibilidad de prosperar (y cuáles tienen la posibilidad de empeorar) la salud de nuestro cerebro, la composición protegida por los huesos del cráneo y en la que la organización e interconexión de neuronas llega a su máximo nivel de dificultad. Observemos de qué forma preservar la salud del cerebro, nuestro centro de mandos.

1. Practica ejercicio físico de manera regular

Indudablemente, uno de los consejos más esenciales de esta lista. El deporte es esencial para nuestra salud. En verdad, está comprobado que la carencia de actividad física es responsable, de forma aproximadamente directa, de más de 3 millones de muertes por año. El sedentarismo, algo a eso que tiende cerca del 60% de la población mundial, mata.

Pero por el momento no solo es que la falta de ejercicio aumente el riesgo de patologías cardíacas, obesidad, diabetes o hipertensión, sino pone en verdadero riesgo al cerebro, tanto en lo que a accidentes cerebrovasculares o ansiedad, agobio y depresión tiene relación.

El deporte disminuye el estrés, previene la ansiedad y la depresión, aumenta el bienestar emocional y físico, incrementa la autoestima, reduce la agresividad y la irritabilidad… Y, además, impulsa el fluído sanguíneo al cerebro, cosa que asiste para que este se oxigene mejor; al mismo tiempo que aumenta la coordinación entre cerebro y cuerpo.

Como bien dicen, “mens sana in corpore sano”. Se recomienda que los mayores deberían realizar, al menos, 150 minutos de actividad física a la semana para preservar la salud tanto física como del cerebro. Con solamente 2 horas y media repartidas en siete días vamos a estar prestando asistencia a nuestro cerebro.

2. Prosigue una dieta saludable

Somos lo que comemos. Y al fin y al cabo, todos los nutrientes que el cerebro necesita para marchar proceden de la nutrición. De ahí que debamos comer de forma saludable. La civilización popular charla de alimentos buenos (y malos) para el cerebro. Y si bien las cosas no son tan sencillas, lo que sí es absolutamente es cierto que una dieta rica y balanceada va a mejorar nuestra salud cerebral.

Debemos incluir en nuestra dieta grasas saludables, que son esenciales para un preciso avance cerebral y para el desempeño neuronal, a través del pescado azul, el aguacate, los frutos secos, el aceite de oliva, los huevos, las legumbres…

El aporte de vitaminas también ha de ser perfecto, en especial de B6 (asiste para que la función cerebral se mantenga en condiciones adecuadas y está presente en modelos integrales, carnes blancas, nueces, plátano…), pero todas y cada una son indispensables: A, B1, B2, B3, B12, C, D, E, K…

Las proteínas, tanto de origen animal como vegetal, son asimismo imprescindibles para tener los aminoácidos necesarios para la función cerebral. Como observamos, el único truco es continuar una dieta diferente donde se incluyan todos y cada uno de los nutrientes.

3. Mantén un peso del cuerpo perfecto

Tener un peso corporal sano no solo es esencial a nivel circulatorio o locomotor, sino más bien asimismo para la salud cerebral. El Índice de Masa Corporal (IMC) habría de estar siempre entre 18,5 y 24,9. Puedes localizar calculadoras on line para ver el tuyo y, caso de que sea necesario puesto que se está sobre este rango, adoptar hábitos para bajar de peso.

No hay magia en el momento de adelgazar, pero sí algunos consejos que, aplicados de forma conjunta, tienen la posibilidad de guiarte a adelgazar de manera saludable: tomar agua antes de las comidas, comer siempre y en todo momento a exactamente la misma hora, no saltarse comidas, tener a las frutas y las verduras como pilar de la dieta, hacer ejercicio físico de forma regular, reposar las horas primordiales, tomar café negro, comer en platos más pequeños, planear los menús semanalmente… Todos estos consejos pueden guiarte a hallar y mantener un óptimo peso corporal.

4. No fumes

De las más de 7.000 sustancias químicas presentes en un cigarrillo, al menos 250 de ellas son tóxicas. El tabaco tiene cientos y cientos de moléculas que dañan nuestra salud a varios niveles, incluido, evidentemente, el cerebral. Fumar reduce la oxigenación, provoca hipertensión, debilita los vasos sanguíneos, compromete la salud mental, reduce las capacidades cognitivas… Todo lo mencionado perjudica a la salud emocional e aumenta el riesgo de desarrollar trastornos neurológicos.

Si no fumas, no empieces a hacerlo. Y si fumas, déjalo. Piensa que en 17 días sin tabaco, habrás superado completamente la dependencia química a la nicotina. Los peores días son los 2 primeros, pero desde ahí, todo es mucho más sencillo. Obligarte a salir de casa, romper con las rutinas en las que fumabas, tener a mano algo que llevarte a la boca, efectuar técnicas de respiración, probar los parches de nicotina… Te ofrecemos acceso a un producto donde mostramos consejos para dejar de fumar.

5. Cultiva buenas relaciones personales

Los humanos somos seres sociales. Y como tal, requerimos de la socialización para garantizar un preciso desarrollo cerebral. Saber a nuevas personas y cultivar relaciones interpersonales de calidad es más importante de lo que pensamos para la salud de nuestro entendimiento, pues incentiva la creatividad, aumenta la capacidad de procesar información, estimula la educación, mejora nuestra salud sensible… Relacionarnos es esencial para nuestro bienestar cerebral.

6. Duerme las horas necesarias

Indudablemente, reposar por las noches es de lo más importante para nuestro cerebro. Reposar las horas necesarias y hallar que estas sean de calidad es esencial para la salud a todos y cada uno de los escenarios. Los mayores deben reposar entre 7 y 9 horas, aunque ciertos tienen la posibilidad de tener bastante con menos. Todo se apoya en comprender a nuestro cuerpo y darle el descanso que precisa.

Pero, ¿de qué forma tenemos la posibilidad de dormir mucho más y mejor? No hay una ciencia exacta, pero sí algunos hábitos para beneficiar la salud del sueño: irse a reposar y despertarse siempre y en todo momento a la misma hora, practicar deporte (pero no demasiado tarde), vigilar con las siestas, moderar el consumo de cafeína, no comer ni beber mucho antes de ir a la cama, moderar el uso del móvil inteligente por la noche, tomar el sol, mantener una habitación libre de ruidos y con una temperatura entre 15 y 22 °C, relajarse antes de reposar, etc.

7. Modera el consumo de alcohol

El alcohol es una substancia tóxica y, además de esto, una droga. Pocos productos son tan perjudiciales para la salud cerebral, tanto a nivel fisiológico como de salud psicológica. Y sucede que no solo incrementa el peligro de padecer accidentes cerebrovasculares, sino que hace propensa a la persona a desarrollar trastornos de ansiedad y depresión. El alcoholismo es un factor de riesgo directo de sobra de 200 anomalías de la salud diferentes. Y el cerebro no se iba a librar de ello.

8. Controla la hipertensión

La hipertensión es una patología cardiovascular en la que la fuerza que ejercita la sangre contra los vasos sanguíneos es más elevada de lo común. Naturalmente, esto puede tener efectos a nivel cerebral, siendo un aspecto de riesgo para los accidentes cerebrovasculares.

Y sabiendo que no da síntomas, es esencial combatirla adoptando los hábitos de vida saludable que comentamos, singularmente si hay antecedentes familiares. Y aunque el mejor régimen es la prevención, en casos de necesidad un médico puede recetar fármacos para rebajar la presión arterial, como por ejemplo el Enalapril.

9. Resguarda tu confort emocional

Para proteger nuestra salud cerebral, debemos proteger asimismo nuestra salud emocional. Perseguir el bienestar psicológico es esencial para preservar la salud neurológica. Por este motivo es esencial hacer ocupaciones que nos hagan contentos, comunicar instantes con nuestros seres queridos, hallar instantes de ocio, no llevar a cabo abuso de sustancias, meditar de forma positiva, escapar del estrés, eludir las relaciones tóxicas… Todo aquello positivo para nuestro bienestar emocional y psicológico y nuestra salud mental será positivo para el cerebro.

10. Mantén la cabeza despierta

Otro de los consejos más esenciales. Es fundamental, a todas y cada una de las edades, sostener la cabeza despierta. Al final de cuenta, el cerebro puede entenderse como un músculo que, sin la actividad precisa, puede atrofiarse. De ahí que sea tan importante proponerle siempre y en todo momento desafíos (adaptados a las habilidades de cada uno) a fin de que siempre y en todo momento esté activa, leyendo libros, pintando, resolviendo inconvenientes de lógica, escribiendo, haciendo cálculos mentales… Todo lo que exija rendir al cerebro será bueno para su salud.

11. Medita

La meditación y el mindfulness demostraron ser de ayuda no solo para lograr un estado de atención plena que mejora la actividad cerebral durante el día a día, sino más bien para calmar los síntomas asociados a la depresión, la ansiedad, el TOC, el agobio postraumático y los trastornos de la personalidad.

Como es natural, meditar no es la cura a todos y cada uno de los males ni evita al 100% los problemas neurológicos, pero es un hábito mucho más que puede dar su grano de arena para, como herramienta complementaria, proteger nuestra salud física y sensible.

12. Efectúa chequeos médicos

Es muy importante, especialmente al entrar en edades avanzadas y si hay antecedentes familiares de accidentes cerebrovasculares u otras nosologías vinculadas al cerebro, realizar los chequeos médicos adecuados en los periodos pactados con un médico.

Es esencial, caso de que se padezcan, advertir a tiempo problemas de salud así como la hipertensión, la diabetes, trastornos cardiacos, alteraciones neurológicas y otras enfermedades que puedan dañar, a corto o largo período, la salud del cerebro. Un diagnóstico precoz siempre es esencial para un preciso abordaje clínico.

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