El desarrollo de incapacitación y de ascenso de tutor

En el momento en que una persona pierde la capacidad de decidir como consecuencia de un deterioro cognitivo o demencia  transcurrido un tiempo aparece la duda de si es necesario, o no, comenzar un procedimiento de modificación de la capacidad.

Jordi Muñoz Iranzo, abogado de la Fundación Pro Vellesa Autònoma (PROVEA) nos enseña en el presente artículo que es la incapacitación y de qué manera se realiza el nombramiento de tutor en casos de incapacitación.

La meta principal de la modificación de la aptitud (o incapacitación) es resguardar a quien ha perdido esa capacidad, en ningún caso privarle de derechos. La finalidad es asegurar que se respeten sus derechos, así como que sus pretensiones asistenciales y personales se hallen debidamente atendidas y se realice la gestión económica y patrimonial con todas las garantías.

¿Cómo es el proceso de modificación de la aptitud y nombramiento de tutor? 

La gente legitimadas para iniciar un procedimiento de modificación de la aptitud directamente en el Juzgado son el cónyuge o la persona que se encuentra en la situación de hecho asimilable, descendientes, ascendientes, y los hermanos/as, de la persona presuntamente inútil. En el momento en que presentan la demanda estos familiares es obligatoria la participación de Abogado/a y Procurador/a de los Tribunales.

Caso de que estos familiares no existan o no lo empiecen, cualquier persona puede comunicarlo al Ministerio Fiscal para que sea este quien inste la demanda.

En el momento en que el trámite sea a petición de los familiares indicados, es necesario dar:

  • Partida de nacimiento de la persona presuntamente incapaz.
  • Informe médico sobre el estado cognitivo, a los efectos de acreditar la falta de aptitud, y el grado de esta.
  • Documentación acreditativa de relación de parentesco (libro de familia, partidas de nacimiento…

A lo largo del trámite se practican una sucesión de actuaciones judiciales, cuyo funcionamiento es recomendable comprender, tal como la forma en que tienen la posibilidad de perjudicar, o no, a la persona presuntamente incapaz.

Cuando se muestra una demanda de modificación de la capacidad en el Juzgado por parte de los familiares antes convocados, la persona presuntamente incapaz ha de recibir dicha demanda, por si acaso su intención es contestarla

Es necesario recordar que en este trámite la idea principal es “proteger”, por ello, la persona que está requerida ha de tener la oportunidad de ponerse en contra, como garantía de que no se vulneran sus derechos.

Si esa demanda tiene fundamentos de ser estimada, la persona presuntamente inútil, por su falta de capacidad, no podrá entender el alcance de aquella, ni su contenido. No se va a sentir afectada por el contenido, y finalidad de la reiterada demanda. Al no contestar la demanda, el Ministerio Fiscal se transforma en su defensor.

Cuando los familiares son informados que deben interponer una demanda, lo interpretan como un trámite de enfrentamiento, combate o reclamación. En este caso no es de este modo. Es una solicitud ante la pérdida de aptitud, para que el Juzgado acuerde una medida de protección.

Otro hecho del trámite judicial que crea inquietudes a los familiares es que la persona presuntamente incapaz tiene que ser visitada por el Juez y por el Médico Forense. Además, las dos visitas se efectúan sin la existencia de ninguna otra persona de su ambiente.

Si la demanda tiene motivos de ser estimada, en lo más mínimo la persona presuntamente inútil se sentirá incómoda ni vive la situación como algo negativo. Los profesionales de la Administración de Justicia, proceden con un trato exquisito, agradable, facilitador, considerando las características del trámite y la finalidad reiterada. 

Al final se efectúa el juicio, al que no resulta necesario que asista la persona presuntamente inútil. Sí es obligatorio, en cambio, percibir a los familiares más próximos.

Festejado el juicio se dicta sentencia, la cual debe de cerrar la graduación de la carencia de aptitud, si es total o parcial.

Asimismo debe de pronunciarse sobre la persona (física o jurídica) mucho más ideal para ejercer el cargo tutelar

Diferencias entre curador y tutor

De ser una modificación de la aptitud total, se nombra un tutor. Si es parcial un curador.

Las funcionalidades del tutor son la almacena y protección de la persona y recursos, reemplazando por completo la aptitud de la persona tutelada.

El curador, en cambio, complementa la aptitud de la persona doblegada a curatela, pudiendo llevarlo a cabo en el campo personal, patrimonial o en ambos al mismo tiempo. Tanto el curador como la persona relativamente inútil necesitan el permiso del otro para efectuar cualquier acto. El propósito de la curatela es ser útil de apoyo y protección a la persona, ayudándole en la toma de decisiones.

¿Qué ocurre en el momento en que se acepta un cargo tutelar?

Una vez se admite el cargo tutelar resulta necesario realizar un inventario de bienes en un plazo máximo de sesenta días. Si la curatela es solo personal, en un caso así no será preciso.

Tanto el tutor, como el curador que se encarga de los bienes, todos los años han de enseñar unas cuentas cada un año al Juzgado y Fiscalía, tal como argumentar la situación personal de la persona tutelada.

Estos cargos administran los recursos, pero para determinados actos será precisa autorización judicial como, por servirnos de un ejemplo, para la venta de un inmueble propiedad de la persona incapacitada. En el momento en que es el tutor quien considera dicha necesidad, es obligación soliciar autorización judicial. En el momento en que es el curador, dicha compraventa se otorgará con la intervención de la persona incapacitada parcialmente, y la de su curador.

Para finalizar, es esencial rememorar que la modificación de la aptitud no es un perjuicio para la persona que ha perdido la capacidad de decidir, sino que es un recurso legal de protección.

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