El enemigo silencioso de las relaciones

Seguramente tú, o alguien que conoces, está pasando por momentos bien difíciles en lo relativo a sus relaciones personales.

Por poner un ejemplo, muchas personas han sentido que su actitud fue descalificada o rechazada y a la vez no logran comprender lo que realmente era el causante de este problema.

Un caso real

Hoy te compartimos el testimonio de Dominique, de 34 años de edad, quien acudió por asistencia técnica hace algunos años por una problemática que es frecuente pero de la que se charla poco.
Dominique es profesional con múltiples ocupaciones que le permiten sostener un cómputo entre trabajo, vida, desarrollo personal y esparcimiento. Se ha relacionado durante los 6 años más recientes con Noa, con quien comparte desde hace unos años su espacio y su momento de libertad.

Dominique considera que ha llevado una vida normal, expresa que desde temprana edad vivió bien; que si bien creció en una familia que no era especial debido a las múltiples discusiones que había entre sus progenitores, dichas discusiones no le impedían sostenerse lejos del enfrentamiento y zambullirse en su fantasía, en esos juegos de infancia que le dejaban opinar que todo se encontraba bien.

Hoy en día goza en la edad adulta de lo que considera una excelente calidad de vida; además, alcanzó ciertas metas que mucho más ansiaba y que se había propuesto conseguir.
Sin embargo, recientemente Dominique siente que hay momentos que no le están permitiendo sentirse bien, preocupaciones y problemas que le quitan el sueño. Cree que su paz interior se ve perjudicada por actitudes que a su parecer son inapropiadas por la parte de Noa. Relata que estas actitudes están claramente marcadas por formas “incorrectas” en la comunicación esa personsa. Durante los 2 meses más recientes se han producido instantes de dificultad ocasionados por actitudes que desarrollan distanciamiento. Se incomunican.

Frente este problema, Dominique propuso a Noa que asista a recibir atención profesional; no obstante, parece que a Noa esto le ha semejado ofensivo. La respuesta que Dominique ha obtenido de Noa ha sido: “Atiendete tú”.

Dominique ha decidido buscar ayuda profesional, y aún cuando ve que Noa no exhibe interés por cambiar esta situación, no desea que se vean afectados sus planes de realización y su historia en general introduciendo asimismo el aspecto profesional, por esto que está sucediendo y que le duele. Además, considera su relación con Noa como parte importante del balance en su vida de relación. Noa es la persona con quien Dominique comparte gran parte de su momento de libertad.

Si Dominique ha acudido a por ayuda profesional es pues Noa le importa como persona, pero llegó a meditar que no hay forma de solucionar el problema y teme que todo se logre perder.

Los conflictos se han intensificado hasta llegar a ocasiones en las que a Dominique le surge un colosal deseo de alejarse. Siente rechazo y falta de interés por su bienestar.

Compartir espacio con una persona que no semeja tener el mínimo interés por cohabitar un espacio de una manera armoniosa y con comunicación le parece a Dominique tanto como vivir con alguien extraño en su propia casa.

Ante esta situación, la profesional que ha recibido la situacion de Dominique ha comenzado por plantear algunas preguntas. En el momento en que ha identificado el problema y el profundo malestar que el inconveniente ocasiona a Dominique, nuestra profesional valora y se esfuerza por ayudarle. Puede detectar lo que se define como “agresión pasiva” o accionar pasivo-belicoso en Noa.

ealiza otras cuestiones para saber si Dominique ha asumido en algún instante exactamente el mismo rol que Noa; aun si se ha escalado el conflicto, si hay acciones que complican la solución por cualquiera de ellos: acusación, señalamiento o descalificación hacia la actitud que cada persona exhibe en la relación…

Los problemas por agresión pasiva

Lo que has leído forma parte de un vínculo relacional que no es sencillo de detectar pero que perjudica relaciones en miles de individuos en todo el mundo. Únicamente un terapeuta con años de preparación y práctica profesional puede identificar y encauzar de la mejor manera esta clase de problemas.

Identifiquemos algunos de los motivos que hoy en día están causando eso que llamamos “agresión pasiva”.

En una relación, cuando uno de los pertenecientes estuvo negando sus deseos, pretensiones e intereses, sometiendo a decisión de la otra persona casi toda actividad (como pasatiempos, eventos sociales, horarios y días específicos) para realizar aquello que se transforma en ocupaciones dentro de la relación, tarde o temprano actúa un efecto que causa distanciamiento y sensación de incomodidad en ciertas personas.

Toda relación necesita de un balance que permita a quienes la integran expresar sus deseos y necesidades. Cuando una persona dentro de la relación llega al punto de lo que se ha denominado “indefensión” (la incapacidad para expresar o “proteger” lo que le es importante más allá de los deseos de la otra persona) esa relación puede derivar con el transcurso del tiempo en agresión pasiva a consecuencia de que una de las personas no vea resueltos sus deseos y necesidades más importantes.

Como personas, podríamos sentirnos tentados a buscar al “culpable” de esto que está ocasionando malestar a ambas partes en este vínculo.

A dios gracias, nuestra terapeuta ha conducido durante años múltiples procesos que le permiten intervenir en forma profesional y, ayuda primero a Dominique a salvar su bienestar y su paz interior. Le ayuda a evitar culparse con lo que sucede. Adicionalmente, pregunta a Dominique si ciertos pequeños cambios en su relación con Noa pueden contribuir a ambos sin que Dominique ponga en juego su asertividad, incorporando la posibilidad de que ambas personas estén prestas a comenzar ese proceso por el que las cosas mejoren de forma particular.

Hemos sabido por décadas que cuando en una relación solamente una de la gente asiste a terapia, probablemente el motivo por el que asistió se vea resuelto; no obstante, como no había consciencia por la parte de quien no participó del proceso, al no haber surgido un cambio en una de las personas, en muchas ocasiones la relación es imposible salvar.

La asertividad como base del bienestar y las relaciones humanas

Como la definimos, la asertividad, que procede del latín assertus (“asegurar”), puede ser interpretada como una necesidad por la que la persona necesita asegurar sus esperanzas o deseos, y que se practica sin que ello implique herir o desconsiderar las pretensiones y deseos del resto.

Lo que en este caso había estado pasando con Noa, y que nuestra terapeuta debió dilucidar para encontrar solución al malestar de Dominique, es una relación de dependencia en la que hay falta de asertividad y, como resultado, se da un desbalance en las necesidades de una de las personas que la integran. Sin embargo, ante esta situación no es requisito buscar responsables.

Si nos ponemos a investigar esta situación, vamos a poder concluir que la actitud de Noa podría haber sido tachada o descalificada, pero si atendemos su malestar o “sus motivos”, aunque no sean expresados de manera correcta, podríamos estar observando, desde su punto de vista, una actitud “justificada” en la que Noa podría haber planeado que se requería de cuenta para con su inconveniente.

Las reacciones dependen en una gran parte de la justificación que tengamos para asumirlas dependiendo de aquello que hayamos aprendido que funciona. En la comunicación humana, cuando algo deja de funcionar, se vuelve “disfuncional” y la mejor oportunidad para resolverlo es haciendo un trabajo en ello tomando en consideración a todas y cada una la gente que forman parte del sistema.

¿Buscas acompañamiento psicológico?

En cada relación y en cada individuo, las situaciones tienen la posibilidad de ser realmente diversas, y no es correcto dar una misma respuesta a problemáticas multifactoriales y de orígenes muy dispares. Pregunta por la situación que te afecta para que consigas tener una orientación profesional de uno de los terapeutas en nuestro equipo.

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