en el momento en que los síntomas se muestran antes de los 65 años

El Alzheimer precoz, o Alzheimer de comienzo temprano, comporta el comienzo del deterioro cognitivo propio de la demencia antes de los 65 años.  Ahora vamos a conocer qué es el Alzheimer precoz, por qué razón aparece en edades tempranas, cuáles son sus primordiales características y consejos para afrontarlo.

Peculiaridades del Alzheimer precoz

Se calcula que el Alzheimer precoz representa el 5% de las personas afectadas: el 1% debido puramente a causas genéticas y, el otro 4%, como en la mayor parte de casos de Alzheimer, por razones multifactoriales. Gracias a la edad en que actúa la patología, antes de los 65 años, es frecuente que la persona afectada aún esté laboralmente activa, quizás con hijos inferiores o jovenes a su cargo, o con responsabilidades de cuidado de un progenitor en edad avanzada.

A las dificultades propias del comienzo y la evolución de la enfermedad, en estas situaciones, por consiguiente, se agregan situaciones específicas que afectan al puesto de trabajo, la economía familiar y el precaución de la familia.

¿De qué manera se puede hacer un diagnostico el Alzheimer precoz?

Los síntomas del Alzheimer precoz son, esencialmente, los característicos de la enfermedad de Alzheimer, si bien, por la edad y momento escencial en que se expresan, resultan aún más desconcertantes y el encontronazo en el día a día puede ser aún mayor. Exactamente por no ser frecuente, el diagnóstico de Alzheimer de inicio precoz puede ser un proceso largo y complejo. Los síntomas tienen la posibilidad de ser distintas de un individuo a otra y, en un principio, tienen la posibilidad de llegar a atribuirse a efectos secundarios de otras situaciones, como el agobio.

Es fundamental realizar un estudio médico terminado para descartar otras causas, disponer de un régimen adecuado y poder tomar, en las fases iniciales, decisiones importantes sobre cuestiones expertos, financieras, legales o familiares.

¿Por qué aparece a una edad temprana?

Tratándose de la forma más recurrente de Alzheimer, el llamado Alzheimer esporádico, no se saben las causas que producen su aparición temprana. Se cree que su origen es multifactorial, es decir, que son distintos los componentes que tienen la posibilidad de entrar en juego.

Únicamente un 1% de todos y cada uno de los casos de Alzheimer está genéticamente determinado. En estas situaciones, si la persona es portadora de una mutación en ciertos genes relacionados con esta forma, desarrollará la enfermedad de Alzheimer de manera precoz.

Existe la posibilidad de realizar pruebas genéticas para comprobar si la persona es portadora de una mutación que logre causar la enfermedad. Esta prueba solo está indicada en familias cuyo patrón pueda sugerir esta forma ‘familiar’ (básicamente, caracterizado por, cuando menos, tres casos en dos generaciones sucesivas y todos diagnosticados antes de los 60 años).

El experto, en el caso de sospecha de patología de Alzheimer genéticamente determinada, puede proponer la oportunidad de que se haga un test genético. Quienes resuelvan someterse a él tienen que llevarlo a cabo, sin embargo, en el contexto de un programa de consejo genético, que les permita resolver inquietudes y saber y valorar las virtudes y desventajas de disponer de esta información, al unísono que el equipo especialista puede apreciar la idoneidad de la realización en cada caso.

¿De qué forma enfrentar el Alzheimer precoz?

El diagnóstico de enfermedad de Alzheimer precoz muestra desafíos específicos derivados actualmente escencial de la persona perjudicada, en tanto que probablemente esté profesionalmente activa al igual que su pareja, que tenga hijos jóvenes (incluso menores, en ciertos casos) y progenitores en edad avanzada que requieran su atención. Las dificultades para hacer la actividad profesional o mantener el puesto repercutirá en una pérdida de ingresos que puede mermar la economía familiar y precisar cambios.

El diagnóstico de Alzheimer precoz afectará de forma directa a la pareja o el cónyuge, quien puede presenciar una sensación de pérdida y miedo ante la visión de la evolución de la enfermedad y de de qué manera afectará a los dos. La relación romántica entre iguales va a dar paso a una relación basada en los cuidados y la atención hacia la otra persona, quien cada vez será más dependiente.

Es esencial informarse sobre la patología, abordar el tema abiertamente, buscar asistencia y, sobretodo, seguir realizando ocupaciones juntos e ingresar, paulativamente, las adaptaciones necesarias para disfrutar del tiempo compartido.

Aquí ofrecemos algunos consejos: 

  • Con las oportunas adaptaciones se puede promover la autonomía de la persona afectada a lo largo de más tiempo y, amoldando las expectativas, podrá seguir gozando de muchas actividades en compañía de sus conocidos cercanos.

  • El cambio de roles en la pareja y aspectos como la sexualidad tienen la posibilidad de ser complicados de gestionar, por lo que es aconsejable tener asesoramiento profesional

  • Si en la familia hay niños pequeños o jovenes, hay que tener en cuenta que sus reacciones pueden ser muy distintas. Es esencial explicarles lo que está sucediendo y hacerles participantes, dentro de lo posible, de los cambios y de las novedosas dinámicas.

  • Se puede integrar la oportunidad de que en los niños y adolescentes de la familia recaigan asimismo ciertas novedosas responsabilidades (por poner un ejemplo, acompañar al progenitor enfermo, o aumentar su implicación en tareas domésticas). Pero, al unísono, se les debe proporcionar tiempo y espacio para encajar la novedosa situación y brindarles la oportunidad de realizar preguntas, elaborar dudas y expresar miedos.

Un diagnóstico de Alzheimer precoz es una adversidad que implica dificultades y renuncias. Sin embargo, hay que ofrecer  cabida a una visión positiva, aunque sea necesario un tiempo de asimilación.

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