¿En qué consiste y para qué exactamente se usa el test Mini-Mental?

El test conocido como Mini-Mental es la prueba de cribado o despistaje cognitivo más utilizada para valorar la sospecha de síntomas compatibles con deterioro cognitivo o demencia. Es muy posible que alguna vez la hayamos visto administrar en la consulta médica o neuropsicológica a alguien próximo (o incluso a uno mismo), ante la presencia de protestas o sospechas de inconvenientes de memoria o de otras funciones cognitivas. En el artículo explicamos exactamente en qué consiste esta prueba y cuál es su herramienta en el diagnóstico.

Origen del test Mini-Mental

El test original, anunciado en una gaceta científica en 1975, tiene por nombre Mini-Mental State Examination (MMSE), cuyo primer creador principal es el Dr. Marshal Folstein. Por esta razón, se la frecuenta denominar “el Mini-Mental de Folstein”. Unos años después, en 1979, el Dr. Antonio Lobo publicó una versión adaptada y ratificada en España, a la que llamó Mini-Examen Cognoscitivo (MEC). Ambas ediciones han sido objeto de múltiples estudios y revisiones. 

 

 

La versión original de Folstein es la mucho más usada en el ambiente de investigación puesto que permite comparaciones internacionalmente. Existen adaptaciones y validaciones en muchos países y a diferentes lenguajes, contando con baremos de corrección necesarios dada la influencia de la edad y la escolaridad en los desenlaces. Es una prueba de administración rápida y fácil para expertos y no está concebida para ser autoadministrada ni para realizarla a un familiar cuya memoria nos preocupe, ya que su app y también interpretación requiere de un conocimiento concreto. Frente a la sospecha de señales de alarma de problemas de memoria o de un posible deterioro cognitivo, siempre y en todo momento se debe pedir una consulta con el profesional médico de referencia. 

¿En qué consiste el test Mini-Mental?

El test Mini-Mental comprende una secuencia de cuestiones y la realización de ciertas acciones por la parte de la persona evaluada. Sus desenlaces permiten tener una valoración de cribado o despistaje de su estado cognitivo en diferentes áreas que se pueden relacionar con distintas síntomas cognitivos, que en el MMSE son los próximos:

  • Orientación temporal y espacial: se realizan algunas cuestiones en relación al día y el lugar en el que estamos en ese instante. 
  • Memoria inmediata y retención: para su evaluación se emplea la reiteración y recuerdo de tres expresiones. Como un apunte interesante, el título de la película documental sobre Pasqual Maragall “Bicicleta, cuchara, manzana” son las expresiones empleadas en una de las ediciones españolas de esta prueba.
  • Concentración y memoria de trabajo: se realiza una actividad de cálculo mental o, alternativamente, en varias ediciones se emplea una de deletreo inverso de una palabra.
  • Lenguaje: se pide a la persona evaluada la repetición de una frase simple, la realización de una orden escrita y una verbal, la escritura de una frase y la denominación de unos cuantos elementos. 
  • Praxis edificante gráfica: requiere de la copia de un dibujo geométrico. 

El MMSE original tiene un rango de puntuación de 0 a 30, mientras que el MEC tiene dos ediciones, una de 35 puntos y otra mucho más de hoy, de 30 puntos, para hacer más simple la comparabilidad con su antecesor. Más allá de que se puede oír hablar de puntos de corte para la detección de demencia, en sí misma, la puntuación del Mini-Mental no es esencial de nada. La interpretación del resultado de esta prueba la debe realizar un profesional, ya que se deben considerar diversos componentes clínicos y sociodemográficos. 

¿Qué herramienta tiene el test Mini-Mental? 

Entre las primordiales ventajas del test Mini-Mental es que, con un tiempo de administración de entre 5 y 10 minutos, permite obtener de manera rápida una primera estimación del estado cognitivo de la persona evaluada o, en ocasiones, realizar un rastreo general de su evolución. Es una prueba de cribado y, en ningún caso, se puede realizar ningún diagnóstico solo con ella. 

El diagnóstico de la patología de Alzheimer, como el de algún otro género de demencia, requiere de diferentes visitas médicas y pruebas complementarias. Desde los resultados en el test Mini-Mental y de la información recogida a lo largo de la visita, el profesional sanitario valorará la idoneidad de efectuar pruebas complementarias o una evaluación neuropsicológica para comprender con mayor precisión el nivel y extensión de una posible afectación cognitiva.

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