Estudio Alfa, un emprendimiento para seguir en la prevención del Alzheimer

Se estima que los cambios cerebrales que crea la patología de Alzheimer se comienzan 15 o 20 años antes de la aparición de los primeros síntomas. Este es un descubrimiento reciente, que cobra suma importancia en tanto que supone comprender el Alzheimer como una enfermedad que tiene una extendida etapa silenciosa en la que el cerebro comienza a padecer modificaciones.Es lo que se conoce como la etapa preclínica, en tanto que la persona afectada no exhibe unos síntomas que permitan efectuar un diagnóstico clínico. En esta fase, distintos mecanismos cerebrales compensan en cierto modo las alteraciones que se van produciendo, permitiendo que las funcionalidades cognitivas sean normales y no se note nada.

La concepción de hoy del desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, ya que, contempla la existencia de una larga etapa donde no hay síntomas, seguida por un deterioro cognitivo progresivo que termina desembocando en una demencia, con la consecuente pérdida de autonomía de la persona perjudicada. Cuando se muestran los síntomas, el cerebro está ahora muy dañado. Esta se encuentra dentro de las posibles razones por la que varios de los fármacos que se han ensayado en personas enfermas no han sido capaces de revertir el deterioro cognitivo ni frenar su progresión, ahora era bastante tarde.

¿Pero estos fámacos serían efectivos si se administrasen en la etapa preclínica, antes de la aparición de los síntomas, o en el momento en que estos son muy leves? Es una de las cuestiones a las que intentamos ofrecer respuesta desde el Estudio Alfa de la Fundación Pasqual Maragall.

Avanzar en la prevención del Alzheimer: el Estudio Alfa

La prevención es un aspecto clave de la pelea contra el Alzheimer. De ahí que investigar la etapa preclínica sea primordial para entender de qué manera se inicia la enfermedad y cómo evoluciona. Hay que advertir cuanto antes los primeros cambios, con la meta de poder desarrollar estrategias y tratamientos de prevención, que son tan precisos para frenar la aparición de nuevos casos.

De hecho, si fuésemos capaces de retrasar cinco años la aparición de los síntomas, el número de personas afectadas por esta patología podría reducirse un tercio. Por eso es tan importante la labor que efectúan nuestros estudiosos en el Estudio Alfa (Alzheimer y Familias), un emprendimiento, concebido como una infraestructura de investigación, que llevamos a cabo desde el BarcelonaBeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, y que cuenta con el apoyo de la Obra Popular “la Caixa”.

Los investigadores del Estudio Alfa ponen todo su empeño en entender la fase preclínica de la enfermedad. Esa en la que, como te señalábamos al principio, no se manifiestan síntomas. Trabajan para comprender mejor de qué manera y cuándo se inicia el Alzheimer, cómo evoluciona y cuál es el más destacable momento para actuar. Para tener más conocimiento de esta etapa anterior es necesario identificar los causantes de peligro y los indicadores biológicos que podrían incidir en el desarrollo de la enfermedad.

¿La meta? Hallar prevenir su aparición y disponer de tratamientos que eviten que el Alzheimer evolucione.

Para conseguirlo es primordial la colaboración de los voluntarios que participan. En el panorama mundial, el Estudio Alfa pertence a los estudios para seguir en la detección precoz y la prevención del Alzheimer con mayor número de participantes sanos.

Prácticamente 3.000 participantes

Son 2.743 mayores sanos, voluntarios, que tienen entre 45 y 75 años. Los competidores del Estudio Alfa realizan distintas visitas de exploración y recogida de datos. La mayoría son hijos o hijas de personas que padecen o han sufrido Alzheimer. Sin ellos, investigar la prevención de esta patología no sería posible.

Según las especificaciones concretas de cada uno y de las variables en estudio estos voluntarios forman parte en pormenorizadas pruebas de cognición, de genética y de neuroimagen, entre otras. Asimismo se recaba información sobre su crónica clínica y sus hábitos de vida. Para observar la evolución, estas pruebas se van repitiendo cada cierto tiempo y, de forma previsible, a lo largo de décadas.

El Estudio Alfa+, investigación de alta complejidad

Entre los proyectos mucho más importantes que llevamos a cabo en el contexto del Estudio Alfa es el Estudio Alfa+, en el que forman parte 500 de los voluntarios del Estudio Alfa. Pretende una descripción aún más detallada de los procesos biológicos que tienen rincón antes de la etapa preclínica del Alzheimer y la identificación de componentes de peligro.

Se trata de una investigación de alta dificultad tecnológica, que incluye novedosos test cognitivos, destacadas pruebas de neuroimagen, como el PET, y punciones lumbares. Por medio de estas pruebas se examina la asociación entre marcadores funcionales cerebrales y otras cambiantes estructurales, biológicas y cognitivas.

Nuevos fármacos para prevenir el Alzheimer

La Fundación Pasqual Maragall participa con un papel muy importante en un consorcio europeo puntero en este campo de investigación: el estudio EPAD, iniciales del European Prevention of Alzheimer’s Dementia. En el contexto de este estudio se empezarán a testar medicamentos que tengan la posibilidad de ser efectivos en los estados iniciales de la patología. La meta de EPAD es poner en marcha ensayos clínicos de fármacos que eviten o frenen la aparición de los síntomas antes que sea demasiado tarde.

De los 6.000 voluntarios necesarios para llevar a cabo el estudio en toda Europa, 200 procederán de la cohorte de voluntarios de la Fundación Pasqual Maragall. De todos ellos, se prevé que 1.500 participarán en los ensayos clínicos de prevención que se lleven a cabo.  

 

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