Glioblastoma: nuevos avances prometedores

 

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial. La creciente prevalencia de la enfermedad tiene que ver tanto con nuestro entorno cambiante como con una vida útil más larga. Se dice que si todos los seres humanos vivieran durante 200 años, la mayoría de las personas desarrollarían cáncer en algún momento de la vida. Por lo tanto, encontrar una cura para el cáncer es vital para la longevidad.

El cáncer es el crecimiento no regulado de uno u otro tipo de células. En el caso del glioblastoma, es el crecimiento descontrolado de células gliales en el cerebro. Afortunadamente, los cánceres de cerebro son menos comunes en comparación con los que se encuentran en otras partes del cuerpo. Sin embargo, cuando ocurren, son difíciles de tratar.

Las células gliales son un grupo de células que tienen diversas funciones en el cerebro. En el pasado, se pensaba que eran simplemente células adhesivas que ayudaban a mantener las neuronas en el lugar. Pero ahora se entiende que las células gliales tienen muchas otras funciones y ayudan a mantener la salud del cerebro. Ellos hacen la limpieza, reparación y mantenimiento, y también juegan un papel en la inmunidad local.

Un glioblastoma es una forma rara de cáncer; su incidencia es de aproximadamente 10 de cada 100.000. Sin embargo, entre los cánceres de cerebro, los glioblastomas representan el 15% de todos los casos. Es uno de los tipos de cáncer de cerebro más agresivos. Por lo tanto, incluso con el mejor tratamiento, la mayoría de los pacientes apenas sobrevivirán un año y medio. Un número muy pequeño de pacientes puede esperar vivir más de tres años, y menos del 5% vive hasta los 5 años.

A pesar del progreso en el tratamiento y manejo de otras formas de cáncer, solo se informaron algunos avances positivos en el tratamiento del glioblastoma en las últimas décadas. Durante más de medio siglo, el tratamiento de los cánceres de cerebro se ha basado en la cirugía y la quimioterapia. Por lo general, el cirujano extirpaba la parte afectada del cerebro y luego intentaba suprimir la célula cancerosa restante con agentes quimioterapéuticos altamente tóxicos. Este enfoque no ha funcionado bien para el glioblastoma.

En estos días, gracias a los avances en la medicina personalizada y una mejor comprensión de la fisiología celular y la genética, se están desarrollando nuevos tratamientos contra el cáncer. En lugar de una mera extirpación quirúrgica o el uso de fármacos tóxicos, los investigadores están aprendiendo formas de controlar varios mecanismos celulares. Con estos métodos novedosos, ahora es posible forzar la remisión del tumor cerebral o entrenar al sistema inmunológico del cerebro para que trabaje contra el cáncer.

Explotar lo que obliga al cáncer a remisión

Los genes y varios factores controlan cada parte de la vida celular. Así, las células crecen de una manera particular, se comportan de una manera específica y, cuando es necesario, pasan por una muerte celular programada. En el caso de las células gliales, esta muerte celular programada se llama anoikis. Además, para mantener el funcionamiento del cerebro, estas células de apoyo también participan en la autofagia. La autofagia es un proceso que ayuda a mantener el cerebro libre de desechos y componentes innecesarios.

La autofagia puede ser protectora y peligrosa para las células cerebrales. La autofagia ayuda a las células madre del glioma canceroso a resistir los anoikis. Ahora se sabe que la autofagia está regulada por el gen MDA-9 / Syntenin. Los investigadores han descubierto que cuando se bloquea el gen MDA-9 / Syntenin, las células madre del glioma pierden su capacidad protectora y sucumben a la muerte programada (es decir, anoikis).

Además, los investigadores encontraron que el gen MDA-9 / Syntenin suprime la señalización del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR). Se ha encontrado que la señalización excesiva de EGFR está asociada con cáncer de cerebro / glioblastoma. El EGFR protege contra la autofagia excesiva o la muerte celular programada.

Los científicos se dieron cuenta de que cuando se bloquea el gen MDA-9 / Syntenin, el EGFR no puede regular la autofagia protectora y se produce una muerte más generalizada de las células cancerosas. Ahora, los investigadores quieren utilizar esta función de forma controlada para matar las células cancerosas.

En la actualidad, este enfoque se está probando en modelos de laboratorio de células tumorales y en modelos de ratón. Los resultados iniciales parecen alentadores. La supresión del gen MDA-9 / Syntenin en modelos de ratón condujo a mayores tasas de supervivencia.

Los investigadores confían en que en un futuro cercano podrán encontrar formas más seguras de suprimir el gen MDA-9 / Syntenin en humanos y luego comenzar los ensayos en personas diagnosticadas con glioblastoma.

Entrenando el sistema inmunológico para destruir las células cancerosas

Este es otro enfoque para el tratamiento de varios tipos de cánceres. La investigación clínica ya ha demostrado la eficacia de este enfoque en el glioblastoma y muchos otros tipos de cánceres. Este enfoque implica la creación de una vacuna individualizada o personal para cada paciente con glioblastoma. Los ensayos iniciales en humanos ya han mostrado una mejor tasa de supervivencia.

Cuando se trata de crear una vacuna contra el cáncer, no hay un solo tamaño para todos. La razón es simple; cada paciente con cáncer difiere genéticamente. Esta diferencia en cada paciente con cáncer está relacionada con el hecho de que los cánceres se desarrollan debido a diferentes mutaciones entre individuos. Significa que todos los pacientes con glioblastoma tienen tipos de tumor ligeramente diferentes. Por lo tanto, una sola vacuna no funcionaría.

La respuesta a estas mutaciones cancerosas específicas del paciente es una vacuna personalizada. Esta vacuna se llama DCVax-L. La vacuna se crea extrayendo células cancerosas de individuos y luego entrenando las células dendríticas del sistema inmunológico para luchar contra esas mutaciones específicas o células cancerosas. Cada paciente que recibe esta vacuna primero pasará por los tratamientos quirúrgicos y quimioterapéuticos tradicionales. Una vez finalizados estos tratamientos, los pacientes recibirían las vacunas creadas específicamente para ellos, para prolongar la vida.

La buena noticia es que este método ya se encuentra en las últimas etapas de desarrollo y ha mostrado excelentes resultados en un ensayo clínico ciego y aleatorizado. En estos ensayos, la vacuna DCVax-L se administró a 232 pacientes en varios sitios. Este ensayo aún no ha terminado, pero los resultados iniciales muestran claramente la mayor tasa de supervivencia. Alrededor del 30% de los que recibieron esta vacuna sobrevivieron más de 30 meses y una cuarta parte sobrevivió más de 36 meses. En la actualidad, el 32,6% de los inscritos en el ensayo siguen vivos y se espera que vivan entre 46,5 y 88,2 meses. En la actualidad, la vacuna no es un tratamiento curativo, pero ofrece importantes beneficios en comparación con los métodos tradicionales.

Se han necesitado más de dos décadas para perfeccionar la vacuna, y los investigadores creen que las cosas solo mejorarán en el futuro. En un futuro muy cercano, podemos esperar ver tasas de supervivencia a 5 años mucho más altas para los pacientes con glioblastoma, y ​​eso ya marcaría un gran éxito.

 

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