¿La higiene dental evita el Alzheimer?

Es cierto que el cuerpo humano es la suma de 80 órganos particulares, estando cada uno experto en una función muy concreta. Pero esto no significa que estén aislados. Nuestro organismo debe comprenderse como un todo, no como la suma de estructuras independientes. En el cuerpo humano, todo está relacionado.

En este sentido, la salud de un órgano puede saber asimismo la de otro órgano aparentemente apartado de él. De este modo, sabemos que, por ejemplo, la salud de nuestros pulmones puede determinar también la salud de nuestra sangre, ya que son estos órganos respiratorios los que dan oxígeno a la sangre y retiran el dióxido de carbono.

Pero, ¿qué ocurriría si te dijéramos que la boca puede determinar la salud de nuestro cerebro? Y no solo eso, sino que los hábitos de higiene dental tienen la posibilidad de impedir la aparición del Alzheimer, una patología neurológica que forma la principal causa de demencia en el mundo.

Esta es la conclusión de un trabajo de investigación hecho por la Facultad de Bergen en 2019, en el que los investigadores afirman que las personas con gingivitis tienen un mayor peligro de desarrollar Alzheimer que aquellas con una higiene bucal perfecta. Y en el artículo de el día de hoy nos adentraremos en esta impactante relación.

Gingivitis y Alzheimer: ¿quién es quién?

Como ahora hemos introducido, el estudio de la Universidad de Bergen halló una relación entre la gingivitis y la patología de Alzheimer. Pero antes de entrar en hondura para ver cómo una infección bucal puede incrementar el riesgo de padecer una nosología neurológica tan temida, debemos entender en qué se basan cada una de las nosologías. Vamos allí.

¿Qué es la gingivitis?

Comencemos con el trastorno bucal aparentemente relacionado a un incremento de riesgo en el avance del Alzheimer. La gingivitis se encuentra dentro de las infecciones bucales más comunes. En verdad, perjudica a cerca del 90% de la población, pero que esto no nos asuste. La mayor parte de personas padecen una forma suave de la patología. El inconveniente viene en el momento en que este trastorno avanza.

Sea como sea, la gingivitis consiste en una colonización por la parte de diferentes bacterias de las encías, que son la una parte de la piel que rodea a los dientes por su base. La clase que nos interesa hoy, pues es la que se examinó en el estudio de la Universidad de Bergen, es Porphyromonas gingivalis, la que dispone de estructuras para adherirse a este atravieso gingival.

La población de esta bacteria comienza a crecer en este surco gingival, que es la zona de contacto entre la encía y la área del diente. Porphyromonas gingivalis comienza a sintetizar compuestos enzimáticos y a alimentarse de las encías, cosa que provoca que estas pierdan su color pálido (y pasen a ser rojizo) y que los dientes comiencen a “bailar”, pues están perdiendo lentamente su punto de acompañamiento.

Paralelamente, se muestran síntomas secundarios como mal aliento, sensibilidad a alimentos y bebidas frías, inclinación a sangrar en el momento en que nos cepillamos los dientes, inflamación de las encías, etc. Cuando aparece este cuadro clínico, hablamos de que la persona padece gingivitis. Pero, ¿cómo puede una infección de las encías aumentar el peligro de sufrir Alzheimer? Ahora vamos a llegar a esto. Pero antes, debemos comprender qué es esta enfermedad neurológica.

¿Qué es el Alzheimer?

Abandonamos la boca y viajamos hasta el cerebro para hablar de entre las anomalías de la salud mucho más temidas de todo el mundo, puesto que es, indudablemente, una de las mucho más horripilantes: te hace perder tus recuerdos. Charlemos, ya que, del Alzheimer, una patología que representa la primordial causa de demencia en el planeta.

El Alzheimer es un trastorno neurológico caracterizado por un deterioro progresivo de las células del cerebro. Esto es, las neuronas cerebrales van degenerándose poco a poco hasta morir. Se calcula que unas 50 miles de individuos sufren demencia en el planeta y que, de estas, hasta el 70% podrían ser debidas al Alzheimer.

Las situaciones aparecen después de los 65 años de edad y la nosología provoca una lenta pero continua pérdida de la capacidad mental, cosa que provoca que las habilidades conductuales, físicas y de sociabilidad se vayan perdiendo hasta llegar al punto en el que la persona ya no puede vivir de forma autónoma.

Con el tiempo y tras varios años de progreso de la patología, el Alzheimer hace un deterioro grave de la memoria (primero, se pierde la memoria en un corto plazo y, ahora en el final, la de largo plazo) y, en último término, en el momento en que el cerebro por el momento no es capaz ni de mantener equilibrados las funciones vitales, la persona acaba muriendo a causa de la degeneración neurológica.

No existe cura para el Alzheimer. Lo único que tienen la posibilidad de llevar a cabo los fármacos recientes es prosperar los síntomas de manera temporal para que la persona pueda mantener su independencia el mayor tiempo viable, pero no hay forma de evitar el progreso de la patología.

Y, además de esto, la prevención no es posible, ya que las causas tampoco se conocen. Si bien, como veremos ahora, posiblemente hayamos descubierto un aspecto de peligro esencial (que no significa causa) para el Alzheimer: la gingivitis que comentamos anteriormente. Observemos, ya que, cómo se relacionan ambos trastornos.

¿Por qué la gingivitis aumenta el riesgo de padecer Alzheimer?

Tras definirlas, puede parecer imposible que estén relacionadas. Pero parece ser, podrían estarlo. O sea lo que afirma un estudio realizado en 2019 por la Universidad de Bergen, Noruega, y anunciado en la revista Science Advances. Tienes ingreso gratuito al artículo en nuestro apartado de referencias bibliográficas.

¿Qué descubrieron estos científicos? Ya que que, en efecto, la gingivitis puede incrementar el riesgo de sufrir Alzheimer, siendo la bacteria Porphyromonas gingivalis la primordial protagonista de la historia. O, mucho más bien dicho, la villana.

Como hemos dicho, el 90% de las personas padecen una manera más o menos grave de gingivitis, y el 50% de estas se estima que la sufren debido a la colonización del surco gingival por parte de Porphyromonas gingivalis. ¿Esto quiere decir que casi la mitad de la población mundial tiene riesgo de padecer Alzheimer a causa de esta bacteria? No exactamente.

El incremento del peligro no viene directamente con la gingivitis, sino más bien cuando esta progresa en una periodontitis. Una periodontitis es una complicación grave de la gingivitis. De hecho, es una gingivitis llevada al extremo.

En el caso de no hacer nada para detener la expansión de Porphyromonas gingivalis en el atravieso gingival (ni nos cepillamos los dientes ni vamos al dentista frente a los síntomas que hemos comentado antes), las bacterias tienen la posibilidad de proseguir medrando alimentándose de las encías hasta tal punto que destruyen el hueso que sostiene los dientes.

Evidentemente, esto puede provocar la caída de los dientes y, siendo una infección considerablemente más grave, debe hacerse un raspado dental (una limpieza dental más profunda pero mucho más dolorosa que una convencional), aunque aun de esta manera, los daños generados en las encías y los dientes son irreversibles. Pero esto no es lo que nos interesa hoy. Lo realmente esencial aquí es que, en el momento en que se llega a esta periodontitis, hay riesgo de que las bacterias pasen a la sangre.

“Porphyromonas gingivalis” puede pasar de las encías a la circulación sanguínea y migrar hasta el cerebro.

Y es justo en esta aptitud de Porphyromonas gingivalis de pasar a la circulación sanguínea que reside la relación entre la gingivitis y el Alzheimer. Técnicamente, mucho más que gingivitis, deberíamos charlar de periodontitis, pero como esta es una complicación de la gingivitis y, además, si bien sea bajo, asimismo hay peligro de que las bacterias pasen a la sangre en el momento en que todavía nos encontramos frente a una gingivitis, se charla de manera directa de esta.

Y en el momento en que la bacteria está en el torrente sanguíneo, tiene libertad de viajar a otros órganos vitales, incluido, claro, el cerebro. Y aquí está la clave de todo. Aquí está el desencadenante de la relación entre la higiene bucal y el avance de la patología de Alzheimer.

“Hemos encontrado evidencias fundamentadas en análisis de ADN que nos indican que la bacteria causante de gingivitis, Porphyromonas gingivalis, es capaz de migrar desde la boca hasta el cerebro”.

Esto es lo que anunció Piotr Mydel, uno de los doctores que participó en el estudio de la Facultad de Bergen. Y es que caso de que la bacteria llegue al cerebro, esta producirá las mismas enzimas degradadoras que sintetizaba en la boca para alimentarse de las encías, pero en el sistema inquieto, estas provocarán la desaparición de las neuronas.

O sea, las proteínas sintetizadas por Porphyromonas gingivalis destruyen las células del cerebro, lo que transporta a una pérdida de memoria y, en última instancia, al desarrollo de la patología de Alzheimer. Aun de esta manera, deseamos dejar clarísimo que la existencia de estas proteínas tóxicas no es la causa del Alzheimer. La llegada de Porphyromonas gingivalis incrementa el riesgo, sí, pero lo más importante es que incrementa la velocidad de progresión de la enfermedad en personas que, por genética, ya tienen una mayor susceptibilidad.

Es decir, la gingivitis no causa Alzheimer, pero sí que incrementa tanto el peligro de padecer esta degeneración neurológica como la rapidez con la que progresa. Y, naturalmente, los estudiosos tienen pruebas sólidas para asegurar esto, ya que a pesar de que se charla de esto desde hace unos años, por primera vez hemos encontrado pruebas basadas en ADN.

En el estudio, se examinaron a 53 personas con Alzheimer. Y de estas, el 96% tenían las enzimas degradadoras de Porphyromonas gingivalis en su cerebro. Y esto, alén de asistirnos a comprender la naturaleza del Alzheimer, puede ser clave para seguir en su tratamiento.

Y es que gracias a este hallazgo, ahora se trabaja en el avance de un fármaco que inhiba las proteínas tóxicas de la bacteria, ralentizando la progresión del Alzheimer e inclusive reduciendo el riesgo de sufrirlo.

Las toxinas producidas por “Porphyromonas gingivalis” provocan la desaparición de las neuronas.

Resumen

El estudio de la Universidad de Bergen, publicado en el primer mes del año de 2019, demuestra que la gingivitis (especialmente su complicación, la periodontitis) puede incrementar tanto el riesgo de padecer Alzheimer como la velocidad con la que la degeneración neurológica avanza.

Y es que Porphyromonas gingivalis, la bacteria responsable de más de la mitad de casos de gingivitis, es con la capacidad de, en el momento en que la infección bucal se ha difícil dificultosamente, migrar a la sangre y viajar al cerebro, donde las enzimas que sintetiza tienen la posibilidad de provocar la destrucción de las neuronas, algo con un claro vínculo con el Alzheimer.

Este descubrimiento no solo nos demuestra la importancia de proteger nuestra boca y adoptar hábitos de higiene bucal saludables, sino que nos puede abrir la puerta para avanzar en el avance de tratamientos para esta tan temida enfermedad neurológica.

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