Las 7 primordiales fuentes de ansiedad en vacaciones

Las vacaciones tienden a ser una ocasión para desconectar y relajarnos… excepto cuando no lo son.

Y es que si bien este sea un aspecto que pasamos por prominente, el periodo de tiempo de vacaciones no está libre de elementos capaces de estresarnos, por más que teóricamente tengamos muchas menos obligaciones y responsabilidades ligadas a lo profesional.

En el presente artículo observaremos cuáles son las más importantes de entre todas y cada una esas fuentes de ansiedad y estrés a lo largo de las vacaciones.

Primordiales desencadenantes de ansiedad y estrés durante las vacaciones

Si algo caracteriza a las vacaciones es exactamente la pluralidad de formas que puede adoptar, porque ese tiempo libre del que disponemos a lo largo de esos días se amolda a toda clase de opciones sin que nos veamos limitados por las constricciones del contexto laboral.

Sin embargo, si nos centramos en las experiencias vacacionales generadoras de estrés, tenemos la posibilidad de agruparlas en múltiples categorías o tipos que resultan relativamente usuales. Aquí haremos una ojeada de las mucho más importantes.

1. Frustración y también indecisión por no comprender qué realizar

Algo tan simple como tener dudas acerca de a qué dedicar los días de vacaciones forma en sí una fuente de agobio. A esto hay que agregarle la presión social por tener unas vacaciones fantásticas, que sean originales o se salgan de la norma, compatibilizando esto con el presupuesto con el que disponemos.

Este inconveniente puede llegar a bastante gente a creer que “pierden el tiempo” si no se marchan de viaje a un país exótico o muy diferente al de el, por poner un ejemplo, y que deben estar a la altura de lo que hacen sus amigos y conocidos (que paralelamente ha sido filtrado y también idealizado a través del uso de comunidades como Instagram o Fb).

2. Inconvenientes de coordinación y planificación

Planificar viajes y encuentros familiares, hacer quedadas en el momento en que al mundo entero le vaya bien, administrar imprevistos como la cancelación de vuelos o la pérdida de maletas… Estos puntos logísticos y supuestamente banales llegan a ser una bomba de ansiedad.

3. Problemas para desconectar del trabajo

Muchas personas tienen problemas para parar de pensar en sus proyectos y responsabilidades laborales. A pesar de no efectuar sus tareas comunes, experimentan una suerte de inercia psicológica que las lleva a opinar que deben prepararse para trabajar, o no dejar de vigilar aquello que fueron logrando a lo largo de los meses anteriores.

Por suerte, el hecho de dejar de emplear el móvil del trabajo, no consultar la bandeja de entrada del mail y viajar a lugares nuevos asistencia mucho a recortar de raíz con la exposición a estímulos que nos hace pensar en nuestra faceta profesional.

4. Jet lag

El jet lag producido por los vuelos a países lejanos de rincón a una serie de modificaciones físicas, entre las que se encuentra una mayor predisposición a padecer estrés. Este fenómeno dura varias horas, pero comunmente se desvanece por sí mismo conforme el cuerpo se muestra a un nuevo patrón de actividad y de exposición a la luz del sol.

5. Falta de sueño de calidad

De una manera parecido al que ocurre con el jet lag, la desestructuración de horarios socia al hecho de tener mucho momento de libertad acostumbra ofrecer rincón a un exceso de ansiedad por falta de sueño. Para eludir que esto ocurra, es esencial no dejar de proseguir algunos horarios aunque no ons observemos obligados a proseguirlos por la necesidad de proceder a trabajar durante ciertas horas del día. Además de esto, el momento en el que nos vayamos a reposar no debería cambiar mucho en dependencia de en qué día de la semana estemos.

6. Conflictos por el reparto de tareas

Ingresar en una exclusiva activa de qué realizar a lo largo del día a día puede hacer que algunas familias y parejas discutan acerca de qué responsabilidades debe hacer cada uno. Esto ocurre porque en vacaciones perdemos los referentes y las “rutinas” que estuvieron en marcha durante el resto del año.

Lo destacado para evitar este género de problemas es planificar por adelantado de qué manera será el reparto de tareas, asumiendo que dejar de trabajar va a través de nuevas oportunidades para asistir al resto de la familia.

7. Fatiga por la crianza y el cuidado de los hijos

Como durante las vacaciones las familias con hijos pequeños deben llevar a cabo frente a todo tipo de situaciones novedosas al unísono que les cuidan y les educan (puesto que pasan todas las horas del día con ellos, al no proceder a la escuela), esto puede desencadenar problemas de estrés de manera fácil.

Esto sucede sobre todo en familias muy aferradas a los roles de género, pues la responsabilidad del cuidado de los pequeños de la casa suele ser asignada de forma desigual perjudicando a las mujeres.

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