Las causas de la enfermedad de Alzheimer

En el momento en que la enfermedad de Alzheimer nos toca de cerca nos encaramos a una deslumbrante sensación de pérdida que, además de ser dolorosa y desconcertante, nos semeja incomprensible. De ahí que, es muy frecuente preguntarse qué causa esta enfermedad. Además de esto, es natural meditar que si conocemos cuál es su causa, vamos a poder realizar algo para evitar sufrirla. En el presente artículo tratamos de desgranar las causas del Alzheimer, cuestión que resulta complicada.

Las causas neuropatológicas del Alzheimer

En el núcleo central de lo que pasa en un cerebro afectado por el Alzheimer está el malfuncionamiento de unas proteínas que provoca interferencias en la actividad neuronal normal y desata ciertos procesos tóxicos en el cerebro. Estos procesos provocan alteraciones en las neuronas, pérdida de conexiones entre ellas y su muerte. Además, se generan otros fenómenos, como procesos inflamatorios en probable respuesta de defensa del sistema inmunológico ante la enfermedad, pero que también pueden ser causantes de una parte de los daños.

Este proceso neuropatológico suele iniciarse en una región cerebral íntimamente relacionada con la memoria, particularmente con la formación de nuevos recuerdos, y se va extendiendo a otras áreas cerebrales siguiendo un patrón bastante predecible y que se relaciona con las fases de la patología. Existen formas atípicas de la enfermedad de Alzheimer en la que el patrón neuropatológico prosigue cursos distintas y, por consiguiente, sus primeros síntomas son diferentes (pueden estar relacionados con el lenguaje o con problemas visuales, por ejemplo). Pero, en todo caso, en el momento en que aparecen los primeros síntomas, el desarrollo neuropatológico ya hace años (hasta 15 o 20) que comenzó.

Así, desde un criterio neurobiológico se cree que el Alzheimer está provocado por la acumulación anormal de unas proteínas en el cerebro, que comienza a suceder años antes de la aparición de los primeros problemas de memoria típicos de esta patología. Una es la proteína beta-amiloide, cuyos depósitos en torno a las neuronas van formando unas placas. La otra es la proteína tau, en tal caso sus depósitos forman unos ovillos de fibras dentro de las neuronas. Sin embargo, como veremos ahora, en la mayoría de casos no sabemos por qué razón se amontonan estas proteínas en el cerebro de la gente con Alzheimer.

¿Qué se conoce de las causas del Alzheimer?

Más allá de que hace mucho más de 100 años que se describieron por vez primera los cambios microscópicos que ocurren en el tejido cerebral de personas con Alzheimer, el origen de todo este desarrollo neuropatológico que conduce al desarrollo de los síntomas prosigue constituyendo un enorme enigma hoy en día

Excepto cuando hay un determinante genético (algo que sucede en menos del 1% de todos los casos y hay que a haber heredado algún gen específico vinculado al inevitable desarrollo de la patología) no se conoce una causa específica para la enfermedad de Alzheimer. En el resto de casos, que llamamos “ocasionales”, se han descrito distintos factores de riesgo o protectores que pueden influir en la aparición y desarrollo de la patología. 

De estos, unos no son modificables, como la influencia no determinista de otros genes (entre los cuales el más esencial es el gen APOE); o la edad que, aun sin ser el Alzheimer una consecuencia inevitable del envejecimiento, es el primordial factor de peligro para desarrollarlo, estando casos en los que la edad no parece justificar la aparición de la enfermedad. Otros componentes son potencialmente modificables, como el control de los factores de riesgo cardiovascular y la adopción y cuidado de hábitos de vida saludables.

Componentes de riesgo

No modificables

  • Influencia no determinista de otros genes (entre los cuales el más importante es el gen APOE).
  • La edad que, aun sin ser el Alzheimer una consecuencia inevitable del envejecimiento, es el principal factor de riesgo para desarrollarlo, existiendo casos en los que la edad no parece justificar la aparición de la enfermedad.

Probablemente modificables

  • Control de los componentes de riesgo cardiovascular
  • Mantenimiento de hábitos de vida saludables.

Dada la falta de tratamientos capaces de prevenir o sanar la enfermedad de Alzheimer, el saber de estos componentes de riesgo o protectores constituye un foco de gran interés en la investigación de hoy, dado que hay evidencia de que la promoción de ciertos estilos de vida saludables podría reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Diversos componentes en investigación se tienen la posibilidad de relacionar con las causas del Alzheimer

No parece elogiable que se logre atribuir el origen de la patología de Alzheimer a una sola causa. Destacamos ahora algunos de los factores de riesgo en investigación por su posible relación con su avance.  

Factores de riesgo cardiovascular

Existe una relevante evidencia de la presencia de un vínculo entre la salud cardiovascular y el riesgo de deterioro cognitivo. La diabetes o la hipertensión son condiciones que, por sí mismas, tienen la posibilidad de ocasionar o agravar el deterioro cognitivo por daño vascular directo del tejido cerebral, pero, además de esto, algunos estudios apuntan hacia una clara asociación en medio de estos causantes de riesgo y la patología de Alzheimer.

Substancias tóxicas

La viable relación entre la exposición a sustancias tóxicas y el avance de la patología de Alzheimer es objeto de múltiples estudios, como es la situacion de la polución ambiental. Otro ejemplo es la hipótesis relacionada con el aluminio, que fue muy estudiada hace ahora décadas, levantando preocupaciones sobre la exposición a artículos de menaje de cocina, bebidas envasadas u otros productos rutinarios. Ningún estudio ha podido corroborar una relación causal del aluminio con el Alzheimer y actualmente está prácticamente desestimada.

Traumatismos en la cabeza

Podría existir una relación entre traumatismos graves en la cabeza y el peligro de desarrollar Alzheimer, en especial cuando los traumatismos son repetidos o tienen dentro pérdida de conocimiento, pero aún se precisa más investigación en esta área. 

Sueño

El sueño tiene una función de restauración y reparación para el cerebro. Algunos problemas, como la apnea del sueño (pequeñas interrupciones respiratorias), se consideran también en la investigación de componentes que se logren relacionar con el desarrollo del Alzheimer. Las breves privaciones de aporte de oxígeno pueden impactar en la salud cerebral, interfiriendo, por poner un ejemplo, en los mecanismos de la memoria. Es primordial consultar con el médico cualquier inconveniente relacionado con el sueño. La relación entre Alzheimer y sueño es compleja y semeja bidireccional. Por un lado, la investigación apunta a una asociación entre privación de sueño y mayores niveles de tau y beta-amiloide en el cerebro. Por otro, los problemas para dormir son usuales en la gente con enfermedad de Alzheimer. De nuevo, es necesario proseguir estudiando. 

Infecciones

Son asimismo distintas las teorías en investigación sobre alguna base infecciosa en las causas del Alzheimer, como la posible relación con el virus del herpes simple o con infecciones bacterianas bucales, como gingivitis o periodontitis. Los estudios apuntan a una posible relación entre ciertas infecciones y el peligro de Alzheimer, pero en ningún caso se puede sugerir que sean una causa bastante en sí misma ni que sufrir este género de infecciones implique que se vaya a desarrollar la patología de Alzheimer. 

La patología de Alzheimer resulta de la interacción de distintos causantes

La enfermedad de Alzheimer es muy compleja y (salvo en formas poquísimo frecuentes y ciertas genéticamente) no tiene una única causa, sino que resulta de la interacción entre diversos componentes, tanto genéticos como otros relacionados con nuestro entorno, nuestro estilo de vida, y otras situaciones, que tienen la posibilidad de predisponernos a sufrirla.

Hay muchas líneas abiertas en investigación acerca de las causas del Alzheimer y de los factores que podrían contribuir a incrementar el riesgo de sufrir esta patología, pero ninguno parece bastante en sí mismo para justificar su avance. Es fundamental recurrir siempre a fuentes de información fiables, preguntar nuestras dudas con el médico y siempre y en todo momento escapar de falsas promesas para la cura y prevención del Alzheimer.

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