Lesiones de espalda más comunes (causas, síntomas y régimen)

La espalda es la parte de atrás de nuestro cuerpo que se extiende desde la base del cuello y de los hombros hasta la pelvis, siendo opuesta al pecho y conteniendo la columna vertebral, la principal estructura de soporte del esqueleto humano, además de otros muchos músculos, ligamentos y ligamentos.

Esta columna vertebral, el núcleo del sistema óseo humano, está formada por 33 vértebras que se amontonan entre ellas de forma ordenada, realizando que esta cumpla con sus funciones: resguardar la médula espinal, sostenernos erguidos y permitir nuestro desplazamiento.

Por desgracia, esta espalda es, seguramente, la región de nuestro cuerpo que está mucho más expuesta tanto a esfuerzos físicos constantes como a malas posturas, una combinación que deriva en dado que las lesiones y dolencias en la espalda sean, de lejos, los trastornos musculoesqueléticos más frecuentes en todo el mundo.

Y en el artículo de hoy, a través de las más reputadas publicaciones científicas, exploraremos las causas, síntomas y formas de tratamiento de las lesiones en la espalda mucho más frecuentes. Todos hemos sentido dolor en la espalda alguna vez, pero, ¿conoces todos y cada uno de los problemas que tienen la posibilidad de vivirse en esta región? Vamos allí.

¿Cuáles son las lesiones en la espalda más frecuentes?

El deporte, los traumatismos, los malos movimientos, los trabajos en el hogar o en el jardín… Hay muchas situaciones que pueden derivar en una lesión de espalda, que consiste en un daño morfológico a alguna de las estructuras óseas, musculares, ligamentosas o tendinosas que constituyen la espalda, que se prolonga desde el cuello hasta la pelvis. Observemos, ya que, cuáles son las lesiones que más frecuentemente desarrollamos en la espalda.

1. Lumbalgia

La lumbalgia es lo que popularmente conocemos como “mal de espalda”. Se encuentra dentro de las lesiones osteomusculares más habituales y uno de las causas de baja laboral más usuales, ya que tiene una incidencia de más del 80%. Casi todos la hemos sufrido y la sufriremos.

Sea como sea, la lumbalgia es una lesión en la que, gracias a caídas, traumatismos, golpes, pésimos movimientos o levantamiento de objetos demasiado pesados, los músculos de la espalda se resienten y padecen daños morfológicos que se traducen en dolor sin que llegue a haber una afectación en el sistema inquieto.

Actúa con dolor en la región baja de la espalda, que es la región más sensible. La enorme mayoría de casos son agudos (excepto los puntuales casos debidos a malformaciones en la columna vertebral) y se resuelven en menos de 6 semanas haciendo reposo pero sin permanecer tumbado demasiado tiempo. De la misma manera, los analgésicos y, en caso de que sea preciso, las sesiones de fisioterapia, pueden ayudar en el momento en que el mal llega a perjudicar a la calidad de vida.

2. Ciática

La ciática es una lesión osteomuscular que surge a consecuencia de una compresión del nervio ciático, aquel que va desde la parte de abajo de la espalda hasta abajo de cada pierna, pasando por las caderas y los glúteos. Su prevalencia es baja y se estima en el 2% en la población general.

Debido a este daño en el nervio ciático, la persona sufre un dolor que actúa no solo en la parte baja de la espalda, sino que se extiende también a las piernas e incluso hasta el talón o el pie. En contraste a la lumbalgia, que tenía su origen en un daño muscular, la ciática aparece por un daño en el sistema inquieto, con un nervio “pinzado”.

Los principales síntomas de esta lesión son el mal, la sensación de hormigueo en la parte baja de la espalda y extremidades inferiores, el entumecimiento, los calambres y los pinchazos. El estrechamiento del nervio ciático tiende a ocurrir por defectos innatos (sumados al propio envejecimiento), aunque también existen, en menor medida, las causas traumáticas.

Los medicamentos pueden calmar la sintomatología, si bien para las situaciones mucho más graves donde se transforma en una nosología verdaderamente discapacitante, tal vez haya que recurrir a una intervención quirúrgica que revierta la compresión del nervio ciático.

3. Hernia discal

Los discos intervertebrales son cartílagos que, actuando como ligamentos, dejan que la columna vertebral tenga una ligera movilidad sin llegar a poner en una situación comprometedora a la medula espinal. Se sitúan entre vértebras y se afirman de dejar que estas sean lo suficientemente articulables entre ellas.

Pues bien, una hernia discal es una lesión donde un disco intervertebral se rompe, pinzando los nervios próximos. Esta situación hace dolor, entumecimiento y debilidad en ciertas extremidades inferiores.

Normalmente, una hernia discal es debida al propio envejecimiento, ya que es natural que, con el paso del tiempo, los discos intervertebrales se vayan dañando. De todas maneras, el alzamiento de pesos sin la técnica correcta también está detrás de varios casos. Tomar calmantes alivia la sintomatología tras unas unas semanas, pero lo destacado es prevenir su aparición aprendiendo la posición para levantar objetos pesados.

4. Tortícolis

La torticolis es una lesión donde, debido a una contracción muscular prolongada de los músculos de la zona del cuello, experimentamos dolor e incapacidad para desplazar el cuello. Normalmente se desarrolla por sostener una mala postura a lo largo de bastante tiempo o por efectuar un movimiento brusco, aunque también entra en juego la genética de cada persona.

El dolor cervical, la rigidez muscular, el dolor de cabeza y la limitación de movimiento del cuello son los primordiales síntomas de una lesión que se sobrepasa por sí sola en escaso tiempo haciendo reposo y dejando que la musculatura del cuello se relaje.

5. Lesión medular

Una lesión medular es la más grave que tenemos la posibilidad de padecer en la espalda. Normalmente por traumatismos muy intensos, la conexión inquieta de la medula espinal puede interrumpirse, ocasionando parálisis de la movilidad facultativa y pérdida de la sensibilidad bajo la porción afectada. En función del nivel de afectación y de la región dañada, las consecuencias van a ser más o menos graves.

Si la lesión medular se genera en la región cervical, la persona desarrollará una tetraplejia, con parálisis en las extremidades tanto inferiores como superiores y de todo el leño. Si se produce en la zona torácica o lumbar, una paraplejia, con parálisis en las extremidades inferiores.

6. Artrosis de columna

La artrosis es una enfermedad reumática relacionada al envejecimiento y que perjudica a las articulaciones. Tras una vida de sacrificios, golpes y movimientos, el cartílago de las articulaciones empieza a perderse. Y cuando esto pasa con los discos intervertebrales que comentamos anteriormente, nos encontramos ante un caso de artrosis de columna.

El mal en la espalda, la sensación de rigidez, la pérdida de flexibilidad, los adormecimientos de las extremidades y el incremento del dolor con la actividad física son los principales síntomas de esta nosología. En ciertos casos, perder peso, efectuar sesiones de fisioterapia y tomar antiinflamatorios va a ser bastante para calmar las dolencias, pero en otros, quizás sea necesario pasar por quirófano.

7. Escoliosis

La escoliosis, mucho más que una lesión, es una patología caracterizada por una curvatura anómala de la columna vertebral. Hablamos de una patología que afecta a 3 de cada 100 jóvenes (se lleva a cabo durante el periodo de tiempo de desarrollo anterior a la pubertad) y que es crónica. Por norma general no cursa con mal, pero puede lograr que hombros y cintura estén disparejos.

Varios de los casos son leves y no necesitan de régimen, pero en el momento en que la curvatura es incapacitante para el correcto desempeño de la persona, entonces sí que puede recurrirse a una cirugía para reducir la curvatura de la columna vertebral.

8. Sacroilitis

La zona sacra está en la parte inferior de la columna vertebral y está compuesta por 5 vértebras (de la S-1 hasta la S-5) que carecen de movilidad y que por la fácil acción del paso del tiempo, acaban fusionándose en solo una estructura que recibe el nombre de hueso sacro, con forma triangular. Y este hueso sacro se une con la pelvis a través de la articulación sacroilíaca.

Ya que bien, la sacroilitis consiste en una lesión en la que se produce una inflamación en una o ambas articulaciones sacroilíacas, ocasionando mal en la parte baja de la espalda y/o en los glúteos. Hablamos de una nosología que puede ser difícil de hacer un diagnostico (porque se confunde con otras dolencias en la espalda) y que tiende a surgir por accidentes traumáticos, artrosis o infecciones. El régimen radica en la administración de fármacos y las sesiones de fisioterapia.

9. Contracción muscular muscular

Una contractura muscular es una lesión consistente en una contracción dolorosa, persistente y también involuntaria de las fibras musculares que hace que el músculo afectado esté en tensión constante. Las miofibrillas (los filamentos con capacidad contráctil dentro de las células musculares o miocitos) están en constante estado de contracción, sin poder relajarse.

Las contracturas en la espalda son muy recurrentes y cursan con dolor, rigidez, reducción del movimiento y sensación de debilidad. El 90% de ellas aparecen por la adopción de malas posturas y no son lesiones graves, pero sí irritantes. Aun de esta forma, en un lapso de entre 5 y 10 días, el inconveniente se ha arreglado sin mayores adversidades.

10. Pinzamiento cervical

Un pinzamiento cervical es una lesión de espalda que se lleva a cabo gracias a un bloqueo de una o mucho más vértebras, cosa que hace que haya una pérdida de movilidad más o menos grave. Los pinzamientos tienen la posibilidad de ser lumbares (los mucho más habituales), cervicales (por lesión en el nervio raquídeo) o dorsales (los menos dolorosos). El régimen frecuenta radicar en una combinación de medicamentos y sesiones de fisioterapia.

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