Los 5 principales estereotipos de los jovenes

Los estereotipos son atajos que se muestran en cualquier género de contextos, y el de la vida de los jovenes no es ninguna salvedad.

Mediante el próximo artículo, vamos a tratar de catalogar los estereotipos más recurrentes entre los jóvenes, haciendo un catálogo en el que los analizaremos con detalle. Podremos observar las diferencias entre ellos y revisar cuáles son las funciones que estarían cumpliendo en su lenguaje y su forma de meditar.

Los estereotipos y la adolescencia

Antes de poder relatar cuáles son los principales estereotipos de los jovenes, necesitamos realizar una pequeña introducción donde se clarifiquen ciertos conceptos que resultan escenciales para poder avanzar en la cuestión. En primer lugar, debemos detenernos en nuestra noción de estereotipo.

Un estereotipo es un hatajo de pensamiento consistente en una simplificación de la realidad, ya sea acerca de un individuo o de un colectivo. De forma frecuente los estereotipos emiten ideas excesivas y no suelen abundar en datos, sino eligen por una generalización fundamentada en unos ciertos rasgos que no tienen por qué darse verdaderamente, o al menos no con la intensidad que este concepto transmite.

Por este motivo, como veremos en el siguiente punto, en el momento en que enumeremos los primordiales estereotipos de los adolescentes, entenderemos que estos no tienen por qué corresponderse con la verdad, o es posible que solo lo hagan en parte o en ciertas situaciones. Esto se debe a la característica de generalización y simplificación que tienen los estereotipos.

Igualmente, hay que tomar en consideración que los estereotipos acostumbran a apoyarse en prejuicios y además de esto sostenerlos y promoverlos. Los prejuicios son opiniones negativas que se tienen de una manera preconcebida hacia algún elemento, persona o conjunto. Comprobaremos también que en algunos de los primordiales estereotipos de los jovenes, asimismo brotan ciertas de estas percepciones negativas.

Cuáles son los primordiales estereotipos de los jovenes

Tras una breve introducción donde hemos aclarado ciertas ideas escenciales, podemos proceder a enumerar los principales estereotipos de los adolescentes, teniendo en cuenta que no son los únicos que tienen la posibilidad de darse, sino estos suponen algunos de los mucho más representativos.

1. Los adolescentes eluden las responsabilidades

Uno de los más importantes estereotipos de los adolescentes es el que tiene que ver con su aparente elusión de las responsabilidades. Es habitual que personas de mayor edad vean a los mucho más jóvenes como faltos de compromiso. No obstante, esta imagen no tiene por qué corresponderse con la verdad.

En verdad, ciertos estudios aseguran que los jóvenes le dan mucha importancia a la responsabilidad popular y, al tener que elegir entre una sucesión de valores por nivel de importancia, acostumbran a elegir aquellos relacionados con la solidaridad, el deber o la generosidad, lo que choca con esa imagen basada en el prejuicio de la carencia de compromiso.

El activismo está muy que se encuentra en los jóvenes de corta edad, por lo que no es raro hallarlos apoyando distintas manifestaciones, huelgas y otros movimientos de carácter social, otra demostración de que este, uno de los más importantes estereotipos de los jovenes, no encaja en varios de ellos, que prefieren ser activos en muchas causas y por consiguiente tomar partido e implicarse.

2. Los jovenes son perezosos

Siguiendo con los principales estereotipos de los jovenes, llegamos al punto de la pereza, una característica recurrente cuando se trata de hablar de prejuicios sobre los más jóvenes. En los últimos tiempos, además de esto, es frecuente charlar de los “ninis”, esto es, la gente, adolescentes o mayores de edad pero aún muy jóvenes, que ni estudian ni trabajan.

Las estadísticas, no obstante, desmienten que esto sea la inclinación general de este segmento de la población. El dato que aporta el INE, en concreto, en el año 2017, es que los jóvenes españoles que se encontraban en esta situación eran solo el 16,4%, lo que significa que había un 83,6% que estudiaba, trabajaba, o hacía las dos tareas al mismo tiempo.

No solo eso, sino dentro de los adolescentes y jóvenes que no efectúan actividad alguna, hay que efectuar una esencial distinción, y es la de dividir entre aquellos que no lo hacen porque no desean y los que están inactivos porque no encuentran una ocasión laboral, puesto que no hay que olvidar que el paro juvenil en España, en el año 2021, está a puntito de rebasar el 40%, un apunte dramático.

Por lo tanto, antes de pensar que los adolescentes son perezosos y no emplean su tiempo en ninguna actividad de beneficio, debemos tener en cuenta que las estadísticas aseguran extensamente lo contrario.

3. Los jovenes son iletrados

También se suele caer en otro pensamiento rápido por el que los jóvenes van mal parados, y es el de que carecen de cultura o que no se interesan por las ocupaciones culturales. De nuevo, los datos aseguran lo contrario, por lo que este estereotipo tampoco serviría como una generalización correcta de la población joven.

El estudio realizado en 2014-15 acerca de los hábitos y prácticas culturales de los españoles señala que es exactamente el segmento más joven el que mucho más incomodidad tiene en relación a este tipo de actividades. Entre las ocupaciones culturales que mucho más practican se encuentran los conciertos, las visitas a museos, visionados de películas en el cine, y asimismo la asistencia a bibliotecas.

En otras palabras, son exactamente los adolescentes y los jóvenes los que más participan de la cultura, en muchas de sus formas. Además, los datos indican que, a medida que la edad aumenta, esa participación se marcha reduciendo paulatinamente, lo que choca aún mucho más con la esencia de este estereotipo, que no sería válido, en consecuencia, en la mayoría de las situaciones.

4. Los adolescentes son inestables emocionalmente

La lista de los principales estereotipos de los jovenes prosigue con uno muy habitual, que es el de la inestabilidad sensible que se le asigna a las personas que rondan esta edad. La base de este prejuicio reside en los cambios que experimentan a nivel hormonal, y que produce cambios tanto a nivel físico como a nivel psicológico.

Sin embargo, estos cambios no necesariamente deben acarrear una inestabilidad en las conmuevas de los adolescentes, o por lo menos no más marcada que la que tienen la posibilidad de padecer personas en otras etapas vitales. Los propios niños, por servirnos de un ejemplo, experimentan cambios abruptos en sus conmuevas, que muy frecuentemente se traducen en rabietas.

Quizás este estereotipo tenga también cierto sustento en las atribuciones que se hacen sobre los jovenes, a los que a veces se les pide que se comporten como adultos cuando aún no han alcanzado esa etapa de avance, sino están sendero de ello. Por esa razón sus cambios sentimentales pueden ser más visibles y eso podría estar favoreciendo la construcción de este prejuicio.

Es importante, por lo tanto, tener en consideración estas consideraciones para de este modo ser siendo conscientes de que los cambios de humor y otras maneras de inestabilidad, ocurren en personas de cualquier edad, en mayor o menor medida. Si nos referimos a esta condición como psicopatología, esto es, al trastorno de inestabilidad mental, o trastorno límite de la personalidad, la prevalencia en jovenes es menor que la de la población adulta (0,7% – 2,7%, frente a 1,4% – 5,9%).

5. Los adolescentes son conflictivos

No podemos olvidarnos del prejuicio de la conflictividad. Existe una inclinación a considerar que estos jóvenes desarrollan enfrentamientos recurrentes con la gente de su alrededor, y singularmente con sus padres, siendo sus mayores de referencia y los encargados de detallar las reglas y límites que tienen que cumplir.

Sin embargo, autores como Hoffman, Paris y Hall han estudiado este y otros estereotipos y han comprobado que en realidad hablamos de una simplificación que no representa a la mayoría de muchachos. Por contra, estos psicólogos defienden que los adolescentes coinciden con sus progenitores en las cuestiones mucho más esenciales, y que las divergencias no prevalecen sobre los puntos de consenso.

Por lo tanto, estaríamos ante otro de los primordiales estereotipos de los jovenes, siendo además uno de empleo bastante frecuente. Ante esta afirmación, no debemos olvidar que los jóvenes, en términos en general, desean mantener un buen vínculo con sus progenitores, aunque se vean envueltos en mucho más discusiones de las que había en el momento en que eran niños, en tanto que, como jovenes, están construyendo su personalidad adulta y eso asimismo implica adquirir sus posiciones en distintos temas.

En todo caso, no debemos olvidar que esta lista de estereotipos puede cumplirse en varias oportunidades, pero no es conveniente utilizarlos como una generalización, ya que ya hemos visto que los datos dejan llegar a conclusiones diferentes a las que exponen este grupo de prejuicios.

Referencias bibliográficas:

  • Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España (2014-2015). Ministerio de Cultura y Deporte. Gobierno de España.
  • Hoffman, L., Paris, S., Hall, E. (1996). Adolescencia: avances sociales y biológicos. Psicología del desarrollo el día de hoy.
  • López, C. (2019). Desmontando estereotipos sobre la juventud: The Real Young. Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

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