Los viajes de la mente y su aplicación a la terapia

Desde la psicología con visión sistémica, habitualmente mencionamos que lo esencial a la hora de acompañar a un cliente en su desarrollo, no es tanto saber cómo ha llegado al estado en el que está o al estado que le trae a soliciar asistencia, sino más bien el estado al que desea acceder.

O sea, que nos atrae mucho más ver hacia adelante, en tanto que este es el sendero que queda por recorrer, utilizando el pasado para agarrar la considerable suma de elementos que nos brindan las experiencias pasadas.

Cualquier accionar tiene una justificación, y conocerla en ocasiones solo te asiste para mantenerse donde andas, en tanto que hallaste el fundamento, pero curiosamente rara vez te ayuda a resolver la situación, puesto que estando centrado en la causa no puedes diseñar lo deseado, más bien diseñas lo “no deseado”. En esta producto te cuento por qué esta diferencia es importante.

Ámbas direcciones de la cabeza

Nuestra mente puede viajar en dos direcciones y de 2 formas diferentes.

Viajes conscientes

  • Al futuro, para ver aquello que deseamos alcanzar y contar con motivación.
  • Al pasado, para agarrar los aprendizajes que efectuamos a través del tiempo vivido, a través de lo experimentado. Contribuye promesa y seguridad.

Viajes inconscientes o automáticos

  • Al pasado: buscando causas y justificaciones. Atrae hacia uno mismo resentimiento y culpa.
  • Al futuro: queriendo solucionar la indecisión. Atrae miedo y ansiedad

Los viajes de la cabeza

Debido a que nuestro entendimiento es capaz de crear imágenes y realizar las conexiones sinápticas pertinentes, podríamos decir que para él, es exactamente lo mismo que algo sea vivido o soñado, ya que de las dos formas lo experimenta como real, y de este modo queda registrado en dentro suyo para lograr entrar a ello cuando lo necesite, tal y como si de una experiencia vivida se tratase.

Por poner un ejemplo: Si alguna vez visualizas que andas en un ámbito con un traje rojo comentando sobre tu libro, mientras te aplauden y suena una canción de Janis Joplin de fondo, cuantas más veces realices esa visualización, mucho más profundo se grabará ese contenido en tu cabeza, de tal modo que el día de mañana vas a poder acceder a esa visualización con tanta facilidad como todos recuerdo, incluso puedes llegar a creer que sucedió enserio. Mágico, ¿verdad?

Por eso es tan importante estar conscientes en el momento en que hacemos los 2 viajes virtuales de la mente, pues podemos construir aquello que queremos con tanto aspecto que prácticamente podríamos dibujarlo.

Hay un mecanismo muy interesante, y fundamentado científicamente por lo que sucede esto; Te recomiendo que lo descubras, por ahora quédate con esto: “El cerebro no ve aquello que no conoce”.

A nuestra cabeza le agrada lo que conoce, y por el contrario, le agradan poco los cambios, puesto que nuestra amigadla (cerebro primitivo, encargado de nuestra supervivencia) está siempre en modo alarma por si acaso hiciera falta algún movimiento plus frente a una amenaza real o imaginaria. Por tanto, nuestra cabeza normalmente se enfoca en lo que conoce, tratando de hacer de manera automática y de esta forma consumir poca energía.

Ventajas de la visualización consciente

¿Cuál es el beneficio de que los pacientes de psicoterapia visualicen su porvenir con todo lujo de datos (con los cinco sentidos)? Pues que a su cerebro esa imagen le va a resultar familiar, y a partir de ese momento su foco estará disponible para todo lo que se asemeje a lo esperado, eliminando todos aquellos estímulos o ocasiones que no le llevan a esa imagen.

Asi es que por una parte tenemos la visión clara de lo que deseamos, y por otro lado nuestro entendimiento solo verá aquello que deseamos, pues como ya sabes, con los ojos observamos, y con el cerebro observamos.

Volviendo al diseño consciente del estado deseado por nuestro cliente, ¿qué pasará si nos centramos en averiguar por qué razón el cliente está en el estado que está? Ya que sencillamente que vamos a estar ayudándole a mantener el foco justo en aquello que no desea, con lo cual su estado anímico va a producir más contrariedad para cambiar.

Si se muestra con ira, con miedo, con culpa o con íra, o quizás con ansiedad o apatía, será realmente difícil que brote la creencia de que puede cambiar. Posiblemente estaremos ayudando a validar su estado y se va a marchar sabiendo el porqué pero no se llevará el de qué forma salir de su situación, pues no va a haber un lugar atractivo a donde ir.

Y quizás se vea secuestrado por la indecisión; el temor y va a estar creando un ámbito poco atractivo, pero lamentablemente es el que la mente reconocerá en el momento en que se presente frente él, y lo seleccionará de entre todo lo demás, por el hecho de que es lo que conoce.

El cerebro no evalúa, pero es muy obediente y te dará aquello que creas, porque lo otro aún va a estar en el limbo y por descubrir.

¿Qué realizar?

Hay que acompañar de la mano a ese estado esperado que a veces la persona no se atreve a soñar pues no lo cree posible, enredada como está en saber las causas y en cuestionar el porqué, como si realmente tuviera algún control sobre todo aquello que no es ella, y también intervenir desde la fisiología, el lenguaje, la respiración, el dibujo, la creatividad, el movimiento… para hacerlo lo mucho más real viable.

Ese día, la persona no va a llegar a las causas, pero conocerá un destino por el que continuar adelante. Después quizás la entendimiento pase por esa mirada hacia atrás, para explorar todo lo que debe ser soltado y todo aquello que debe ser mantenido para arrimarse a lo que se quiere. Y poco a poco irá creando el “de qué forma”, pues ya lo hizo en otras ocasiones.

A mí me gusta cambiar su “porqué” por el “para qué exactamente”, pero de eso ya hablamos otro día.

Pura Cano

Me gustaría ampliar mi conocimiento por medio de tu criterio. Te invito a que comentes y hablemos.

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