‘Me siento solo’: 3 claves para superarlo

¿Con qué continuidad te sientes solo/a? La soledad es un sentimiento que la mayoría de las personas podemos experimentar de vez en cuando, pero.. ¿qué hacer si este sentimiento se transforma en algo persistente a lo largo del tiempo?

Y sucede que si no se lidia con ello adecuadamente, la soledad puede transformarse en algo increíblemente dañino para nuestro bienestar mental.

¿Qué podemos realizar para poner freno al sentimiento de soledad?

Muchos de nosotros podemos presenciar sentimientos de soledad en el momento en que nos encontramos apartados durante demasiado tiempo; sin embargo, el sentimiento de soledad no solo depende de que estemos físicamente solos. La soledad, como todas nuestras emociones, no es mucho más que un estado mental.

Según varios experimentos científicos llevados a cabo, el sentimiento de soledad no tiene porqué reflejar la cantidad de amigos o familiares que contamos a nuestro alrededor. Puede darse la situacion en el que estemos rodeados de compañeros de trabajo, familia y amigos y nuestro sentimiento de soledad no hace mucho más que persistir y aumentar.

En este sentido, hay varias cosas que podemos llevar a cabo para gestionar el sentimiento de soledad: aquí van tres consejos que nos pueden ayudar.

1. Conviértete en amigo de ti primero

Cuidarse a uno mismo es algo de vital relevancia para nuestro bienestar mental. Lo cierto es que es posible que nos sintamos solos pues, en el fondo, ansiamos nuestra propia amistad y no nos encontramos en paz nosotros mismos.

Piensa en cuándo fue la última vez que trataste bien y te tomaste un tiempo para tranquilizarte y desestresarte. No quiero decir que caer rendido en el sofá tras una intensa jornada laboral. Quiero decir que dedicarte un tiempo consciente para ti y tus pensamientos. Pensamientos centrados en tu persona, que no tengan que ver con el trabajo o problemas sentimentales. Puede ser algo tan fácil como ofrecerte un baño relajante de un a hora en lugar de una ducha rápida.

Otra alternativa sería efectuar alguna actividad o hábito que de verdad nos agrade o simplemente leer un óptimo libro. Cuando la soledad llama a la puerta, una gran idea es mirar hacia nuestro interior y pasar cierto tiempo con nosotros. Una vez que aprendamos a querernos y respetarnos a nosotros mismos, es posible que no nos sintamos tan solos, porque entenderemos que siempre tenemos la posibilidad de tener nosotros.

2. Sé compasivo con los demás

A veces, cuando estamos solos, lo único que deseamos tener es que alguien esté ahí para nosotros. Una persona que nos entienda y nos anime en el momento en que las cosas se ponen difíciles.

Tomar la iniciativa y preocuparnos por otros nos puede ayudar. ¿No te sientes mejor cuando cuando alguien te hace un cumplido o te hace un favor? ¿No te sientes mucho más valorado y menos solo?

Ser amables y empáticos con otras personas no solo ayuda a quien recibe la amabilidad y la empatía, sino más bien también al sujeto que realiza esas acciones. Después de todo, de esta manera, nos estamos involucrando activamente en una interacción social, lo que puede significar estar a un paso de realizar un nuevo amigo o simplemente sentirse menos solo, sabiendo que hiciste algo bueno por otra persona.

Según los estudios científicos de los psicólogos Ed Diener y Martin Seligman, el altruismo puede llevarnos a progresar nuestra salud mental y física, tal como apresurar el tiempo de recuperación tras haber sufrido otro género de enfermedades.

La próxima vez que experimentes ese sentimiento de soledad, intenta charlar con algún familiar o algún amigo al que le podría venir bien algo de acompañamiento. Otra opción increíble sería realizar un voluntariado en una organización con cuya misión nos identifiquemos.

3. Acepta que no existe un amigo especial

Absolutamente nadie es perfecto. Si te sientes solo, probablemente habrás fantaseado con la idea de estar totalmente socializado. Te habrás soñado cómo sería tener un conjunto de amigos ideal. Lo cierto es que, de todos modos, no existe la perfección.

Múltiples estudios científicos demostraron que esas personas con aspectos perfeccionistas corren un peligro mayor de sufrir depresión a lo largo de su historia. Debido al sentimiento de alienación que sufren, los sentimientos de soledad y el aislamiento pueden ser considerablemente más intensos. La perfección en el momento de socializar puede hacernos absolutamente asociales.

La búsqueda de una persona impecable hace que jamás la hallemos. Esto genera en nosotros sentimientos de frustración que hacen que cada vez nos sintamos menos predispuestos a socializar con otra gente. Varios individuos que experimentan sentimientos de soledad crónica de todos modos son perfeccionistas sociales.

No dejes que tu perfeccionismo se entrometa en tu capacidad de hacer amistades. La gente no es especial y sólo algunas de las relaciones sociales son totalmente de nuestro gusto. ¡Dale a la gente la posibilidad que meritan!

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