Consecuencias de no dormir bien para la salud de tu CEREBRO

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La Real Academia Española (RAE) define al sueño como el “acto de dormir”, lo que nos lleva a concluir de forma rápida y sencilla que el sueño es una actividad normal del organismo. Un individuo promedio de 60 años de edad pasa alrededor de 220.000 horas durmiendo; durante estas horas nuestro cerebro sigue en funcionamiento, ejecutando cambios fisiológicos en la actividad corporal y las funciones mentales.

Estos cambios fisiológicos son trascendentales para la salud física y mental por lo que el sueño representa regulación y equilibrio para nuestro organismo. No dormir bien implica una serie de consecuencias en la salud física y funcional del cerebro que te contaremos a continuación.

Trastornos del Sueño

Los trastornos del sueño representan un amplio grupo de síntomas que generan procesos heterogéneos entre sí. Las clasificaciones para los trastornos del sueño buscan identificarlos como un grupo de enfermedades propias y no como un grupo de síntomas que acompañen otras enfermedades. No dormir bien o la tendencia a dormir más durante el día es un síntoma que suele acompañar frecuentemente a casi cualquier tipo de enfermedad.

En la actualidad la forma de clasificar los trastornos del sueño se basa en el síntoma principal: insomnio, parasomnia, hipersomnia, etcétera. Independientemente de la naturaleza del problema para dormir bien, el fallo en la cantidad y la calidad de las horas de sueño interrumpen el normal funcionamiento de nuestro cerebro, por ejemplo: la memoria y la consolidación del proceso de aprendizaje dependen directamente de la actividad mental ejecutada durante las horas de sueño.

¿Qué es el INSOMNIO?

Cuando experimentamos anormalidad en el ritmo, calidad o cantidad de las horas de sueño estamos ante de la presencia de una disomnia; dentro de esta categoría se encierran cuadros clínicos conocidos como la hipersomnia, el insomnio y otros trastornos del ritmo circadiano.

“Disomnia es el término utilizado para referirse a los trastornos psicógenos del sueño, que se caracteriza por la alteración de la cantidad, la calidad o la duración del mismo, debida a causas emocionales. Incluyen el insomnio, la hipersomnia, el trastorno del ritmo circadiano sueño-vigilia, el sonambulismo, el terror nocturno, la pesadilla y algunas otras alteraciones inespecíficas, como el síndrome de piernas inquietas y los movimientos periódicos de los miembros.”

Clínica Universidad De Navarra

El insomnio además de implicar el acto de no dormir bien, necesita que todas las condiciones mencionadas produzcan al menos una de las siguientes incomodidades durante las horas de actividad diurna de la persona:

  1. Fatiga o sensación de malestar general
  2. Dificultades en el proceso de atención y concentración
  3. Cambios en el rendimiento social, laboral o escolar
  4. Alteraciones del estado de ánimo o carácter
  5. Disminución de la motivación o iniciativa
  6. Disminución de la energía
  7. Somnolencia diurna
  8. Propensión a cometer errores laborales o durante la conducción de vehículos
  9. Obsesiones o miedos en relación con el sueño
  10. Síntomas somáticos; por ejemplo: cefalea y tensión muscular.

Causas del INSOMNIO

La aparición de molestias que incluyen como síntoma principal no dormir bien está relacionado la mayoría del tiempo con eventos traumáticos o que implican la necesidad de respuesta adaptativa efectiva por parte del individuos; por ejemplo: mudanzas, muertes de familiares, diagnósticos de alguna enfermedad o estrés.

Hay otro tipo de insomnio cuya causa se debe al padecimiento de otras enfermedades como insomnio por ansiedad, por enfermedad de Párkinson u otras enfermedades degenerativas. El insomnio también puede ocasionarse por tener miedo a dormir, esto sucede típicamente en los individuos que padecen terrores nocturnos, pesadillas o parálisis del sueño.

El consumo de licor, sustancias psicotrópicas o fármacos específicos también pueden alterar el sueño en cualesquiera de sus fases. El sueño es una actividad mental compleja y necesaria para a regulación orgánica, si quieres conocer más al respecto de este proceso continúa leyendo las páginas de activa tu cerebro.

Tipos de INSOMNIO

De forma muy general se pueden distinguir diferencias clínicas entre insomnio primario e insomnio secundario, el primero es un problema aislado y propiamente delimitado entre cualquier categoría que abarque como malestar principal no dormir bien; el segundo forma parte de otros procesos patológicos conocidos como las enfermedades crónicas o el consumo de fármacos específicos.

La aparición definitiva de insomnio agudo guarda relación con la aparición de síntomas tras algún evento estresante. Los eventos estresantes pueden ser de carácter psicológico, sociales, interpersonales o ambientales; por ejemplo: conflictos en las relaciones interpersonales, cambios de ciudad, duelo o diagnósticos de alguna enfermedad.

Este es el tipo de insomnio más frecuente en población adulta y afecta con mayor frecuencia a mujeres; normalmente la duración de los síntomas es menor a tres meses y se resuelve cuando desaparece la situación estresante o cuando la persona logra adaptarse a ella.

Existen otros tipos de insomnios específicos que necesitan consulta con un especialista para su diagnóstico clínico y tratamiento. En activa tu cerebro te invitamos a vigilar tu salud y acudir a un facultativo en caso de considerarlo necesario.

Consecuencias de NO DORMIR BIEN

Siendo el sueño una actividad orgánica reguladora, no dormir bien implica compromiso de nuestra capacidad mental, social y laboral. La dificultad para quedarse dormido durante las horas de la noche o durante siestas planificadas conlleva a quedaros dormidos durante las horas de actividad cotidiana lo que produce un claro desbalance en la capacidad productiva del individuo.

Al no dormir bien nuestra mente entra en estado de hiperactividad dificultado los procesos cognitivos como el pensamiento, memoria y aprendizaje. También esta descrito que las personas que no descansan correctamente sufren con mayor frecuencia trastornos del comportamiento y agresividad.

Además, existen consecuencias en otros órganos de nuestro cuerpo que afectan la salud general; por ejemplo: fallas en la generación de células de la piel, predisposición a ciertos tipos de cáncer, aumento de peso, riesgo de enfermedad cardiovascular aumentado y mayor incidencia de enfermedades neurodegenerativas.

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