¿Podemos prevenir el Alzheimer?

España es uno de los países con la esperanza de vida mucho más alta del mundo. Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud, este país se sitúa en el cuarto puesto, solo por detrás de Japón, Suiza y Singapur.Según las últimas estadísticas de este organismo, la esperanza media de vida en España en 2015 fue de 82,8 años. Si observamos los géneros, las españolas se sitúan en tercera posición, con 85,5 años de promesa de vida. Los hombres españoles, con una esperanza de vida de 80,1 años de media, ocupan la novena posición.

Más allá de que vivir mucho más años es una buena noticia, no se habla únicamente de vivir mucho más sino más bien de vivir mejor. En la actualidad, la mayoría de problemas arduos de salud se han trasladado hacia lo que se denomina “cuarta edad”, desde los 80 años.La calidad de vida al hacernos mayores es preferible que la de hace unos años. No obstante, anomalías de la salud como el Alzheimer amenazan nuestra salud y confort en esta etapa de la vida. Pero, ¿el Alzheimer se puede prevenir?

¿Es viable impedir el Alzheimer? 

Aunque la edad es el principal factor de riesgo para desarrollar Alzheimer, esta enfermedad no es una consecuencia inevitable de envejecer. Si bien en los años cincuenta se creía que la arterioesclerosis o el colesterol estaban vinculados inevitablemente al envejecimiento, el día de hoy entendemos que existen ciertas causas como la hipertensión, la diabetes o la obesidad que tienen la posibilidad de saber un mayor riesgo de padecer ese tipo de anomalías de la salud cardiovasculares. Lo mismo ocurre con el Alzheimer.

La patología de Alzheimer acostumbra diagnosticarse desde los 65 años. La edad, por tanto, y algunos aspectos genéticos, influyentes pero no determinantes, se encuentran entre los componentes de peligro para el desarrollo de la enfermedad. Eso no lo tenemos la posibilidad de cambiar, por lo que hablamos de factores de riesgo no modificables.

Entendemos, sin embargo, que existen otros componentes que tienen la posibilidad de influir en el desarrollo de la enfermedad y que sí tenemos la posibilidad de cambiar.

Múltiples estudios relacionan la salud cardiovascular con la salud cerebral con lo que cobra particular importancia aquello de que lo que es bueno para el corazón, también es bueno para el cerebro.

De este modo, para mantener nuestro cerebro en forma debemos supervisar los factores de peligro cardiovascular. Continuar una alimentación sana, acabar con el sedentarismo y dejar el tabaco nos va a ayudar a tener un cerebro más sano y reducir las posibilidades de desarrollar enfermedades como el Alzheimer. No tenemos que olvidarnos tampoco de mantener una vida popular activa y alentar nuestra mente.

Cinco consejos para prevenir el Alzheimer

PREVENIR EL ALZHEIMER (1)

Nunca es tarde para comenzar a cuidarse y adoptar hábitos de vida más saludables. Estos cambios no solo van a ser ventajosos para nuestro corazón, sino más bien asimismo para nuestro entendimiento.

Estas son cinco cosas que tenemos la posibilidad de llevar a cabo para ayudar a impedir el Alzheimer:

1. Supervisar la hipertensión, el colesterol, la obesidad y la diabetes. Es importante llevar un buen control de los factores de riesgo vascular con nuestro médico de cabecera.

2. Proseguir una dieta mediterránea. Es la base de nuestra cultura gastronómica y en ella están todos esos alimentos que tan positivos son para nuestra salud: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, legumbres, verdura, fruta y pescado. Hay que evitar los alimentos procesados, las grasas sobresaturadas y las carnes rojas y embutidos en demasía.

3. Hacer ejercicio moderado. No es necesario hacer grandes sacrificios, pero sí salir todos y cada uno de los días a andar y desplazarse. Cualquier actividad adaptada a las especificaciones de cada persona puede ser francamente saludable.

4. Proponer pequeños retos a nuestra cabeza. Participar en talleres, cursos, leer o sencillamente resolver crucigramas son algunos ejemplos de actividades que tenemos la posibilidad de realizar en nuestro día a día y que nos ayudarán a sostener activo nuestro cerebro.

5. Tener una vida social activa. Las relaciones sociales son geniales para mantener activas las conexiones neuronales. Tener relaciones y estar en contacto con el entorno familiar y el círculo de amigos, tal como conocer gente novedosa, es bueno para nuestro entendimiento.

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