¿Qué es la demencia vascular?

La enfermedad de Alzheimer es la causa de demencia más recurrente, pero no es la única. La demencia vascular es la segunda causa más habitual de demencia. En este artículo examinamos en profundidad qué es la demencia vascular, cuáles son sus causas y ciertas recomendaciones preventivas.

¿Qué es la demencia vascular?

La demencia vascular es el segundo tipo más frecuente de demencia. El primero es el que se desarrolla gracias a la patología de Alzheimer, que representa entre el 50% y el 80% de los casos diagnosticados.

El término “demencia” hace referencia a un síndrome, o sea, un grupo de signos y síntomas, que se identifican por la alteración cognitiva (deterioro de la memoria, del lenguaje, la aptitud de razonamiento…), hechos que acarrean una pérdida de autonomía servible, con lo que la persona perjudicada precisa de la asistencia o supervisión de otra gente para desenvolverse de manera independiente y llevar a cabo las actividades diarias. Las causas que pueden ocasionar una demencia son diversas.

¿Cuáles son las causas y cómo evoluciona la demencia vascular?

La demencia vascular está causada por modificaciones de la circulación sanguínea en distintas zonas del cerebro, provocando una insuficiencia o privación de oxígeno y nutrientes, claves para su conveniente funcionamiento.

En la demencia vascular los cambios cognitivos pueden aparecer a menudo de forma áspera tras un ictus o incidente cerebrovascular, que produce una interrupción de la circulación en alguno de los enormes vasos sanguíneos.

No obstante, la alteración cognitiva vascular también puede desarrollarse de manera mucho más sutil y progresiva, como producto de la acumulación de pequeños infartos u otras modificaciones que afectan a la circulación de pequeños vasos sanguíneos, provocando una alteración poco a poco más generalizada.

Evolución de la demencia vascular

A diferencia de la demencia producida por la patología de Alzheimer, en el caso de la demencia vascular, el inicio puede ser más o menos brusco y la progresión es variable, pues está relacionada con la localización y la proporción de alteraciones vasculares que se vayan produciendo en el cerebro

El curso de los síntomas tiende a ser más escalonado y fluctuante, no tan continuo y progresivo como en la situacion de la patología de Alzheimer. Muchos especialistas eligen emplear el término “alteración cognitiva vascular”, para expresar mejor el término de que las alteraciones cognitivas tienen la posibilidad de oscilar de leves a graves (o sea, que no todos y cada uno de los casos con alteración cognitiva vascular llegan a desarrollar demencia).

De forma frecuente, los cambios vasculares cerebrales cohabitan con las modificaciones similares con otros tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer o los propios de la demencia por cuerpos de Lewy (DCL). Esta es la tercera causa más habitual de demencia, dando lugar a lo que se denomina “demencia mixta”, cuyo curso y síntomas dependerá de la combinación de factores y causas que la provoquen.   

Tratamiento de la alteración cognitiva vascular

Aunque no existe ningún fármaco concreto para el tratamiento de la demencia vascular, el especialista puede recetar ciertos fármacos indicados para los síntomas del Alzheimer. Hay evidencias científicas de que asimismo pueden aportar cierto beneficio para los síntomas cognitivos de tipo vascular.

Los tratamientos farmacológicos de la demencia vascular serán asimismo esos premeditados a tratar las causas subyacentes, como la hipertensión, el colesterol o la diabetes. Por otro lado, es esencial accionar para controlar los causantes de peligro que tienen la posibilidad de aumentar el daño vascular cerebral.

¿A quién puede afectar la demencia vascular y de qué forma prevenirla?

La alteración cognitiva vascular no en todos los casos es fácilmente identificable, con lo que es recomendable estar especialmente pendiente de posibles inconvenientes cognitivos en personas consideradas de riesgo para esta clase de afectación. Estas podrían ser aquellas personas que hayan padecido o sufren ictus, hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes u otros factores de riesgo cardiovascular o enfermedades que logren perjudicar a la circulación sanguínea.

De todos modos, estos componentes de riesgo también están relacionados con la posibilidad de sufrir enfermedad de Alzheimer.

Así, los consejos para hacer una vida activa y saludable son especialmente relevantes, como sabemos, para la prevención de la demencia, y la relación entre la salud cardiovascular y un adecuado desempeño cerebrovascular es clarísima. Por consiguiente, es clave atender a los próximos consejos:

  • No fumar.
  • Limitar el consumo de alcohol.
  • Controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa.
  • Llevar una dieta saludable y equilibrada.
  • Procurar y mantener un peso conveniente.
  • Realizar ejercicio de manera regular.

Como conclusión, podemos afirmar que la demencia vascular o alteración cognitiva vascular es la segunda causa mucho más recurrente de demencia. Sus síntomas y progresión están íntimamente relacionados con las áreas cerebrales afectadas. Además, las modificaciones vasculares cerebrales acostumbran a coexistir con otras causas de demencia, dando lugar a demencias “mixtas”. En el tratamiento y prevención de esta demencia es clave el control de los causantes de riesgo cardiovascular, para lo que, aparte de continuar todas y cada una de las recomendaciones indicadas por los especialistas, es fundamental adoptar un método de vida beneficioso para la salud.

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