¿Un análisis de sangre puede advertir el Alzheimer?

El Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, al lado de otros centros, está construyendo un estudio para hallar la manera de hacer un diagnostico la patología de Alzheimer de forma precoz mediante un análisis de sangre. Los resultados de esta investigación podrían sospechar un avance importante en varios aspectos de la patología.

¿Es viable diagnosticar la enfermedad de Alzheimer con un análisis de sangre?

Por el momento, la contestación es “No”: es imposible diagnosticar el Alzheimer con un análisis de sangre. No obstante, el doctor José Luis Molinuevo, Directivo Científico del Programa de Prevención del Alzheimer del BBRC y otros científicos de Suecia, con la colaboración de Roche Diagnostics, están llevando a cabo un estudio para investigar si es posible determinar algunas concentraciones patológicas de la proteína beta amiloide en la sangre. Identificar la concentración de esta proteína en el cerebro podría ayudar a la identificación de personas a riesgo de tener o desarrollar Alzheimer, ya que se encuentra dentro de los sellos propios de la enfermedad, y comienza a generarse varios años antes del inicio de los síntomas.

Hoy en día, los niveles de proteína beta amiloide se estudian a través de un PET (Tomografía por Emisión de Positrones) o de una punción lumbar para extraer líquido cefalorraquídeo. Las dos son técnicas costosas, invasivas y que no se pueden efectuar en un centro de atención principal. 

Si el estudio consigue su objetivo, poder medir los niveles de amiloide por medio de un análisis de sangre dejaría detectar personas con riesgo de Alzheimer de una forma no invasiva y más accesible, tanto en aquellas  que han desarrollado algún síntoma coincidente con la patología como en asintomáticas. Además, así como apunta el Dr. Molinuevo, “en el momento en que en un futuro tengamos un fármaco con la capacidad de modificar el curso de la enfermedad de Alzheimer, el test de sangre podría sospechar un gran avance en la práctica clínica, por el hecho de que permitirá de manera fiable detectar a personas asintomáticas a peligro de tener la enfermedad y ofrecerles el tratamiento pertinente”.

Otro estudio reciente sobre este tema

Últimamente los medios se hicieron eco de los resultados de otra investigación, publicados en la gaceta Nature Medicine, según  la que «un análisis de sangre podría detectar el Alzheimer hasta 16 años antes de los primeros síntomas». Si bien este estudio es esperanzador, hay que ser cauto con la interpretación de sus resultados. Esta técnica no permite hacer un diagnostico la enfermedad de Alzheimer, pero sí puede suponer más adelante una ayuda para diagnosticarla, más que nada para aportar información sobre la progresión de la patología y apreciar si un fármaco es efectivo. 

Hay que tener en cuenta que el estudio científico se efectuó en personas portadoras de una mutación genética, causa del Alzheimer familiar o genéticamente preciso, una forma muy poco frecuente de la patología, lo que impide generalizar los resultados a la población afectada por el llamado Alzheimer ocasional, que representa la enorme mayoría de los casos (el 99%).

Además, el marcador biológico analizado en el estudio, una proteína que puede medirse en el líquido cefalorraquídeo, no es concreto para la enfermedad de Alzheimer, sino que sus niveles tienen la posibilidad de presenciar modificaciones debido al daño neuronal causado por diversas anomalías de la salud, además del Alzheimer.

Especificaciones de la investigación

En la investigación se estudió la evolución en todo el tiempo de los escenarios de una proteína, llamada proteína rápida de los neurofilamentos (NfL), en 243 personas portadoras de mutaciones genéticas que implican un peligro muy alto de desarrollar Alzheimer familiar y en 162 personas de las mismas familias, pero que no eran portadoras de ninguna mutación (que formaron el llamado conjunto control).

Los hallazgos de este estudio reflejan una relación entre la variación temporal de los niveles de la proteína NfL  y la patología de Alzheimer. Esto sugiere que un incremento de NfL en líquido cefalorraquídeo y en sangre puede estar reflejando el progreso del daño cerebral producido por la patología de Alzheimer.

No obstante, esas variaciones de NfL no solo suceden durante la enfermedad de Alzheimer, sino que reflejan daño neuronal generalmente. En la situacion concreto de este estudio, los científicos lograron interpretar los datos porque conocían de antemano quiénes desarrollarían la enfermedad y cuándo aparecerían los síntomas. En el caso de personas sin predisposición genética y aparentemente sanas, las probables causas de la perturbación de los niveles de NfL son múltiples.

Sin embargo, en contextos de investigación científica, este marcador biológico podrá ser útil para evaluar la progresión de la patología y poder entender si un eventual fármaco es efectivo, en tanto que si el fármaco funciona se aguardaría que los escenarios de esta proteína bajasen, indicando una menor pérdida de neuronas.

Para el doctor Marc Suárez-Calvet, investigador del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall: “Los resultados afirman que, tanto en el Alzheimer genético como en el ocasional, hay un largo periodo de tiempo en el que comienzan a fallecer neuronas y que, cuando el cerebro por el momento no puede compensar, se muestran los síntomas clínicos”.

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