un fármaco específico para el Alzheimer

El tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, sea farmacológico o no farmacológico, lamentablemente, es solo sintomático, pero no curativo. Esto es, tiene efectos paliativos y contribuye a mejorar el confort y la calidad de vida, tanto de quienes sufren la patología como de quienes cuidan de ellos. Actualmente se dispone de cuatro medicamentos o principios activos, con indicación específica para el tratamiento de la patología de Alzheimer. Tres de ellos forman parte al grupo de los inhibidores de la colinesterasa. El cuarto fármaco concreto para el Alzheimer es la memantina, del que vamos a hablar aquí. 

¿Qué es la memantina y cómo actúa?

La memantina pertenece a oun conjunto de medicamentos del conjunto de los antagonistas del receptor NMDA (por sus siglas de N-metil-D-aspartato). Al paso que, como enseñamos en el artículo de los inhibidores de la colinesterasa, los fármacos de ese conjunto están relacionados con un neurotransmisor llamado acetilcolina, la memantina está relacionada con otro de estos minúsculos mensajeros químicos que trasladan información de una a otra neurona. El neurotransmisor objetivo de la memantina es el glutamato

Cuando un cerebro está afectado por la enfermedad de Alzheimer se produce mucho más glutamato de lo común y se amontona en los receptores, provocando la entrada de un exceso de calcio en las neuronas, ayudando a su degeneración. La memantina se adhiere a esos receptores, bloqueando al glutamato y evitando esta excesiva entrada de calcio en las neuronas

¿Qué efectos genera la memantina? 

La memantina suele formar parte del régimen de la patología de Alzheimer en fases moderadas o graves, sola o en combinación con algún inhibidor de la colinesterasa. Son muchos los factores relacionados con cada caso particular que el especialista tendrá en cuenta para elegir si la receta o no, cuándo, o cuándo es el momento de retirarla.

De la misma sucede con otros fármacos, los efectos de la memantina cambian de un individuo a otra. Bastante gente notan una cierta mejoría en los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, o una seguridad cuando se aguardaría una progresión más rápida de exactamente los mismos. Así, en el momento en que se perciben estos efectos, la persona frecuenta mostrar un mejor rendimiento en memoria, atención, razonamiento o lenguaje, por poner un ejemplo, o en la realización de ocupaciones de la vida diaria. No obstante, también hay quien no percibe ningún efecto a pesar de llevar cierto tiempo tomando esta medicación. 

La memantina no está exenta de posibles efectos secundarios. En general es bien tolerada, pero varias personas tienen la posibilidad de experimentar efectos no deseados, como pueden ser alucinaciones, confusión, mareo, cefalea o estreñimiento.

Si se muestran, estos efectos tienden a ser leves y tienden a ocultar en cuestión de días o un par de semanas. Si persistieran o fuesen particularmente acusados, hay que informar de esto al médico. Aunque son mucho menos frecuentes, pueden mostrarse otros efectos mucho más graves. De ahí que, cuando se receta esta medicación, es importante obtener la información del experto sobre posibles resultados consecutivos para, así, poder identificarlos y supervisarlos.

De la misma manera, el médico valorará probables relaciones con otros fármacos que pueda estar tomando la persona con Alzheimer. De ahí que asimismo, si acudimos a cualquier médico por otro tema, es muy importante informar de toda la medicación que está tomando. 

Formas de presentación y administración de la memantina

La memantina se produce tanto en solución oral como en comprimidos. La dosis a regentar debe ser siempre y en todo momento la indicada por el profesional de referencia. El médico va a ser también quien valore la idoneidad de una u otra forma de presentación del fármaco, atendiendo a diversas consideraciones, tanto del estado clínico de la persona con Alzheimer como a la información que aporte quien le acompañe a la visita. 

Frecuentemente, el médico pautará una dosis inicial que mucho más adelante ajustará dependiendo de la respuesta y efecto en todos y cada caso, atendiendo a la dosis mínima que genere el efecto deseado. 

Los medicamentos concretos para el Alzheimer, dirigidos a mitigar los síntomas de la patología, como es la situacion del donepezilo, la rivastigmina, la galantamina y la memantina, además de ser dispensados solo bajo receta médica, únicamente tienen que administrarse siguiendo las advertencias dadas por el neurólogo o especialista de referencia de cada persona.

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